Ya son 920 los muertos en Venezuela y buscan a unas 50.000 personas tras el doble sismo
Las tareas de remoción de escombros y asistencia humanitaria en Venezuela ingresaron en una fase dramática y contrarreloj tras confirmarse que la cifra de víctimas fatales ascendió a al menos 920 personas, mientras que los heridos ya superan los 3.360.
A medida que avanzan las horas bajo el impacto del devastador doblete sísmico de 7,2 y 7,5 grados en la escala de Richter, organizaciones civiles, plataformas de emergencia independientes y reportes de cadenas internacionales encienden las alarmas ante la monumental cifra de ciudadanos que permanecen incomunicados, atrapados o desaparecidas, estimándose un piso de 50.000 personas cuyo paradero aún se desconoce.
La dimensión real de la catástrofe se refleja de forma directa en las comunidades locales. Las plataformas de contingencia digital montadas de forma civil ya acumulan decenas de miles de solicitudes de rastreo activas por parte de familiares que perdieron total contacto con sus allegados, principalmente en el estado costero de La Guaira —formalmente declarado en desastre natural— y en diversos sectores vulnerables de la capital, Caracas.
El impacto de la falla de Boconó y el despliegue de la ayuda internacional
Las características técnicas del doble impacto sísmico, que ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia y a escasa profundidad (entre 10 y 20 kilómetros), provocaron un efecto demoledor en las estructuras edilicias. La falla de Boconó, donde interactúan las placas del Caribe y la Sudamericana, liberó una energía equivalente a los terremotos más destructivos registrados en la historia contemporánea de ese país, provocando el colapso instantáneo de torres residenciales, centros logísticos y complejos habitacionales enteros.
La situación en los hospitales periféricos y centros de atención es crítica debido a los cortes masivos en el suministro eléctrico y las telecomunicaciones, lo que entorpece la unificación de los padrones de sobrevivientes y evacuados, elevando al extremo la incertidumbre.
Ante este complejo panorama, contingentes de asistencia humanitaria enviados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Unión Europea y diversas administraciones de la región —entre ellos los equipos de logística, emergentólogos y salud despachados por la Argentina— comenzaron a arribar a las bases de operaciones venezolanas para apuntalar las brigadas de rescate de sobrevivientes e instalar hospitales de campaña aptos para la atención de alta complejidad.