2026-06-25

Vitíligo: qué es, por qué aparece y cuáles son los tratamientos disponibles

La enfermedad provoca manchas blancas por la pérdida de pigmentación de la piel, no es contagiosa y afecta aproximadamente a una de cada 100 personas.

En el Día Mundial del Vitíligo, que se conmemora cada 25 de junio para visibilizar esta enfermedad y promover la eliminación de prejuicios, especialistas insisten en la importancia del diagnóstico temprano, el acceso a tratamientos adecuados y el acompañamiento integral de quienes la padecen. Aunque no compromete la salud general, puede tener un importante impacto emocional y en la calidad de vida.

“El vitíligo es una enfermedad de la piel que se caracteriza por la aparición de manchas blancas. Estas se producen por la destrucción de los melanocitos, que son las células encargadas de producir melanina, el pigmento responsable de dar color a nuestra piel, pelo y mucosas”, explicó la médica dermatóloga Nadia Glinka (MO5954), quien también comparte información en Instagram (@dermatologia.draglinka).

Se estima que la enfermedad afecta a una de cada 100 personas y puede presentarse tanto en niños como en adultos, aunque aparece con mayor frecuencia entre los 10 y 30 años. Afecta por igual a hombres y mujeres y se observa en todas las razas. Además, no es contagiosa y no se transmite por contacto físico ni por compartir objetos, alimentos o ambientes. Aunque existe una predisposición genética, no sigue un patrón hereditario simple y la mayoría de los hijos de personas con vitíligo nunca desarrollará la enfermedad.

“Las causas no son del todo conocidas, pero se sabe que intervienen múltiples factores. Hay una predisposición genética, lo que explica que uno de cada cinco pacientes con vitíligo tenga un familiar de primer grado con la enfermedad; factores inmunológicos, ya que se considera una enfermedad autoinmune; y factores emocionales. Es frecuente el debut o la progresión del vitíligo en situaciones de estrés. Todos estos factores conducen a la destrucción de los melanocitos y a la consecuente pérdida de pigmento”, precisó.

El diagnóstico suele realizarse mediante la observación clínica de las manchas características. Cuando existen dudas puede utilizarse la luz de Wood, que permite visualizar las lesiones fluorescentes en la oscuridad, y en algunos casos también es necesario realizar una biopsia de piel.

La evidencia científica también demuestra que el estrés emocional y algunos factores ambientales pueden actuar como desencadenantes en personas predispuestas, aunque por sí solos no explican el desarrollo de la enfermedad.

“El vitíligo no se cura, sino que se controla. Es una enfermedad benigna que solo genera despigmentación de la piel. En su evolución las manchas pueden extenderse, mantenerse estables o repigmentar espontáneamente, aunque esto último es menos frecuente. En caso de realizar tratamiento, se hace un control cada tres meses con fotos seriadas para evaluar la respuesta. Además, sugerimos un control médico anual con análisis de sangre de rutina y de tiroides para detectar otras enfermedades autoinmunes asociadas”, señaló.

El tratamiento solo se indica cuando el paciente desea realizarlo y busca detener la progresión de las manchas y recuperar el pigmento. La elección depende de la actividad, extensión y localización de las lesiones, además de la edad, la accesibilidad y las preferencias de cada persona. Entre las alternativas disponibles se encuentran medicamentos que regulan el sistema inmunitario, la fototerapia y, en casos específicos, procedimientos quirúrgicos. 

Debido a la ausencia de melanina en las zonas afectadas, la protección solar es fundamental para prevenir quemaduras. Cuando existe un impacto emocional, la psicoterapia puede formar parte del abordaje y el camuflaje cosmético constituye otra herramienta para mejorar el aspecto de las manchas.

“La evidencia científica muestra que el vitíligo puede afectar significativamente la calidad de vida y la salud mental de quienes lo padecen. Diversos estudios encontraron una mayor frecuencia de ansiedad, depresión, baja autoestima y dificultades en las relaciones sociales en comparación con la población general. Por este motivo, las guías actuales recomiendan que el tratamiento contemple no solo el control de la enfermedad y la repigmentación de la piel, sino también el bienestar emocional y psicológico del paciente”, concluyó.

Por su parte, desde el Hospital Madariaga remarcaron la importancia de consultar al dermatólogo ante la aparición de las primeras manchas, ya que un diagnóstico temprano permite acceder a distintas alternativas terapéuticas y mejorar la respuesta al tratamiento. En ese sentido, indicaron que actualmente existen opciones como la fototerapia con luz ultravioleta, corticoides tópicos, inhibidores de la calcineurina y, en casos seleccionados, terapias sistémicas, cuyo esquema se ajusta de acuerdo con la evolución de cada paciente.

“El vitíligo es una enfermedad autoinmune, no contagiosa. Tiene un gran impacto emocional y psicológico en los pacientes. Nosotros, los dermatólogos, podemos acompañarte con las distintas terapéuticas actualizadas”, afirmó la responsable del Servicio de Dermatología del Hospital Madariaga, María José Corsi.

Asimismo, desde el centro asistencial señalaron que la conmemoración del Día Mundial del Vitíligo busca seguir visibilizando una enfermedad que durante muchos años estuvo subestimada y reforzar un mensaje a la comunidad: la consulta precoz, el acceso a tratamientos y el acompañamiento profesional pueden contribuir a mejorar la evolución de la enfermedad y la calidad de vida de quienes la padecen.

Te puede interesar