2026-06-24

El Galpón de la Murga, Villa Blosset y la capilla San Juan convocaron a los vecinos

Un mar de FUEGUITOS

Anoche, en la víspera de San Juan, bajaba la temperatura y se encendían los candiles de la fiesta popular. Juegos típicos, teatro, música, cruce de brasas y solidaridad en Posadas

Quien nos viera desde lo alto, un mar de fueguitos (o un río nunca hidrovía) en la noche larga pidiéndole a San Juan que queme las penas y traiga el día venturoso. Fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores cumpliendo promesas y proezas con los pies veloces sobre las brasas o  jugando al calor de la hoguera a develar misterios y amores en tinta o limón o a gambetear al toro candil.

En cercanías de la medianoche, manda la costumbre, encender el judas, observar cómo de a poco las llamas destellan amarillos y grisnegráceos con música crepitante y alguna danza de chispa y viento.

El muñeco, antes de ser quemado, como cada año. 

 

Mientras se consume esa argamasa de cartón, deforme muñeco gigante con destino de arder van dejando los vecinos sobre las leñas sus esquelas dedicadas al santo. Peticiones, rezos, esperanzas, sueños, que solo el santo conoce y que solo su lumbre  se lleva. Porque dicen los mayores que en víspera de San Juan todo es posible, y en una aleación sin proporciones fijas de fe católica, alegría popular y clima helado transcurre la fiesta hasta la madrugada.

Es que San Juan tiene magia, San Juan tiene payé se hallan enseñando las abuelas y aprendiendo las nuevas generaciones que replican los festejos en Posadas.

40 sanjuanes

Villa Blosset festejaba anoche sus 40 sanjuanes en la legendaria esquina del paraíso, Lanusse y Sarmiento, bautizada así por La Espiral Infinita, la banda de percusión que también busca mantener vivas las raíces. El vecindario se llenó de música, aromas de comida y calor del fuego para que nadie tiemble. En un costado el escenario, la feria de artesanías y platos y en otro amplio sector los juegos donde se lucieron habilidosos corredores tras la pelota tatá, hábiles escaladores del palo enjabonado y devotos valientes que se animaron a cruzar las brasas. 

Como cada año, el festival juanino de Blosset también sumó a la solidaridad, hubo colecta de ropas de abrigo y alimentos para el merendero Chanitos de Itaembé Guazú.

En Villa Blosset, fuego que es tradición y espanta el frío.  

 

Chane Arias, director de La Espiral, contó que este festejo del cumpleaños de San Juan Bautista en Villa Blosset, se coordina con la ayuda de muchas personas e instituciones. “Nosotros pensamos a La Espiral también como una herramienta de rescate cultural, para que las generaciones más jóvenes también sepan de nuestras raíces, de dónde venimos y lo hacemos con estas fiestas populares”, explicó y añadió que, “colabora un montón de gente que lo hace de manera generosa, porque es todo a pulmón y también tenemos el apoyo de Cultura de la Provincia, Ecología, la Municipalidad, y músicos amigos, feriantes, los vecinos que se suman a participar de todos los barrios, se da algo muy lindo de unión en la fiesta de San Juan”.  

En víspera de San Juan, la misa congregó a fieles en la capilla para dar luego paso a juegos y actividades típicos de este momento del año. Fotos: Agustina Vera

 

Chane relató que él cruza las brasas desde chico, “es una costumbre en el barrio, todos cruzamos, te ponés ahí frente al carbón, pensás en tu fe y te mandás, son diez metros que vas corriendo y pensando cosas y cuando llegás al final salís más liviano”.

“Esas son las cosas que nos enseñaron nuestros mayores, la fe y la esperanza en que podemos salir adelante y la alegría de encontrarnos entre amigos y familia”.

San Juan murguero

 Otro clásico juanino tuvo lugar en el Galpón de la Murga de la Estación, donde el canto y el fuego alentó a que todo arda y que todo se renueve.

En tanto, la capilla San Juan Bautista en el Parque Vicario vivía sus patronales con misa, juego típicos y la quema del muñeco a las doce. “Es una de las celebraciones más esperadas y tradicionales”, dijeron del templo. 

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