2026-06-16

La mandioca registra fuerte caída de consumo interno e industrial

La Cámara Empresaria dimensiona el impacto. La demanda para industrializar cayó a la mitad. Del mismo modo, los colonos venden ahora la materia prima a casi el 50% del valor que debería comercializarse.

La mandioca, cultivo emblemático y sustento fundamental de miles de pequeños productores de Misiones, ingresó formalmente en el lote de las producciones más críticas del país. Así lo certificó el último reporte del semáforo de las economías regionales (correspondiente a abril de 2026), que ubicó a la actividad bajo un estricto color rojo. No se trata de una luz de aviso aislada, representa el reflejo de la peor crisis sectorial en años, empujada por el cambio climático, una recesión interna feroz y la competencia feroz de los países vecinos.

"Estamos atravesando una de las peores crisis con el sistema productivo actual de la mandioca”, afirmó con crudeza Marcelo Dziewa, presidente de la Cámara Empresaria de la Mandioca. 

El dirigente describió un escenario donde los márgenes de ganancia desaparecieron por completo, obligando al sector a trabajar a pérdida para no quedar definitivamente fuera de juego. 

Las campañas anteriores estuvieron signadas por un clima hostil con excesos de lluvias, inundaciones y heladas tardías que arruinaron las raíces y destruyeron las ramas que se reservaban como semilla. Como consecuencia directa, el volumen de materia prima disponible para este año cayó estrepitosamente. 

Sin embargo, el factor climático -que explica más del 50% de la merma productiva- no es el único factor. El verdadero golpe de gracia proviene de la macroeconomía argentina, es decir por el derrumbe del consumo. En Misiones, la demanda del producto en fresco registró una caída histórica del 60%. Misiones es la principal provincia productora de mandioca en Argentina, destinando entre 8.000 y 10.000 hectáreas a su cultivo.

Las familias compran menos mandioca, rompiendo una costumbre cultural de la región. Como consecuencia y ante la deprimida demanda interna obligó a productores e industriales a congelar los valores. Hoy la materia prima se comercializa a precios de hace dos años, haciendo imposible absorber las subas de insumos clave como el combustible.

"Hoy la mandioca fresca se tendría que estar vendiendo entre $2.000 y $2.500 el kilo para cubrir costos, pero los colonos la están malvendiendo a $1.200 o $1.300. Menos de la mitad de lo que corresponde", indicó Dziewa.

Desde la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (Coninagro), se detalló que en el semáforo de las economías regionales que el consumo interno de mandioca se estima en alrededor de 2 kilos por habitante por año. 

El semáforo es un índice que busca reflejar la actualidad de las economías regionales, a través de colores para una comprensión más sencilla.

Se elabora y difunde mensualmente desde enero de 2018, donde se analizan 19 economías regionales, con datos de fuentes públicas o privadas, con un proceso de validación con referentes.

En comercio exterior, no se registraron ingresos por exportaciones en los últimos doce meses, mientras que las importaciones alcanzaron 5,8 millones de dólares, con una suba del 210% respecto al período previo.
Industria paralizada

El eslabón industrial, encargado de procesar la raíz para transformarla en fécula, es el que más sufre el impacto, acusando una contracción superior al 50% en su nivel de actividad. La ventana crítica de industrialización es corta -va de marzo a agosto- y el tiempo apremia en un mercado sumamente deprimido.

A la falta de raíces y de compradores locales se le suma un escollo letal, que es la competencia externa. 

Féculas del exterior 
El elevado costo argentino para producir un kilo de fécula propia tornó inviable la competencia contra los gigantes de la frontera.

En la actualidad, para las distribuidoras e industrias nacionales resulta más económico importar la fécula terminada desde Paraguay o Brasil que elaborarla en las plantas misioneras. Esto ha forzado al sector local a rematar el stock existente para intentar generar algo de liquidez.

Contra las cuerdas
El drama de la mandioca golpea de forma directa a la base social de Misiones. A diferencia de otros cultivos extensivos, este sector está compuesto mayoritariamente por pequeños agricultores familiares que sostienen su economía diaria con la venta de la raíz.

La alternativa que enfrentan hoy en la calle es desalentadora: salir a regalar la producción o dejar que se pudra en los campos. Sin políticas que amortigüen la apertura comercial y la suba de costos, el semáforo en rojo de la mandioca amenaza con transformarse en un freno definitivo para la economía de la chacra misionera. 

Otros registros realizados desde Coninagro
En el semáforo de economías regionales de abril registró 4 actividades en verde, 7 en amarillo y 8 en rojo. Entre las actividades en rojo permanecen yerba mate, arroz, vino y mosto, hortalizas y algodón, maní, leche y mandioca.

En la mayoría de estos casos, el problema principal está en el componente de negocio. Esto incluye precios que reciben los productores que se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación y del aumento de los costos operativos. Esto termina deteriorando la rentabilidad y dificulta la recuperación de estas actividades.

Otra de las actividades en rojo es la yerba, cuya tonelada de hoja verde se pagó al productor alrededor de $240.000, registrando una caída real del 17% interanual.

El área cultivada se mantuvo estable en 231 mil hectáreas. En los últimos doce meses, la producción alcanzó 865 mil toneladas, lo que representó una caída del 3% respecto al período anterior (892 mil toneladas).

Según el consumo interno se mantiene en torno a los 6 kg por habitante al año. En el comercio exterior, las exportaciones generaron ingresos por 128 millones de dólares, un incremento del 15%, mientras que las importaciones sumaron 21 millones de dólares, +4%.

Las que están en verde
Las actividades en verde incluyen bovinos, ovinos, granos y miel. En todos estos sectores se observó un buen componente de negocio, con precios que crecieron por encima de la inflación, aunque con alerta en el caso de granos por la disparada de precios de los fertilizantes nitrogenados y el gasoil. Este resultado se complementó con un buen desempeño en los mercados y con indicadores productivos que acompañaron.

Las actividades que permanecieron en amarillo fueron forestal, maní, leche, tabaco, cítricos dulces, peras y manzanas, aves, porcinos y este mes se incorpora la papa. Estos sectores presentaron señales mixtas, porque los precios no lograron acompañar la inflación, la demanda se mantuvo estable o con poca dinámica y los costos continuaron elevados. Esta combinación derivó en períodos de recuperación prolongados y en dificultades para consolidar mejoras sostenidas.

El semáforo de economías regionales se publica mensualmente desde hace más de ocho años, lo que permite evaluar el desempeño de las distintas actividades en una perspectiva de largo plazo. 

El informe está a cargo de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (Coninagro).

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