2026-06-11

Advierten sobre los riesgos de las orugas urticantes en Misiones y cómo prevenir accidentes

Aunque la especie más peligrosa no suele encontrarse en Posadas, especialistas recuerdan que existen otras larvas capaces de causar dolor, ardor e irritaciones en la piel.

Un reciente caso de envenenamiento por contacto con una taturana atendido en el Hospital Escuela de Agudos Dr. Ramón Madariaga volvió a poner el foco en los riesgos que representan algunas especies de orugas presentes en la provincia y las medidas de prevención para evitar accidentes.

En ese episodio, ocurrido a fines del año pasado, un paciente requirió atención especializada luego de entrar en contacto con una taturana oblicua (Lonomia obliqua), una especie capaz de provocar alteraciones severas en el sistema de coagulación y desencadenar complicaciones potencialmente mortales. Gracias a la intervención médica y a la administración del suero antilonómico específico, el paciente logró recuperarse y recibió el alta en buen estado de salud.

A partir de este antecedente y debido a la presencia en Misiones de estos insectos, el director de Epidemiología de la Municipalidad de Posadas, Fabricio Tejerina, brindó recomendaciones para prevenir accidentes con taturanas y otros gusanos urticantes que pueden encontrarse en distintos puntos de Misiones.

El especialista aclaró que la denominada taturana oblicua, considerada la especie de mayor peligrosidad sanitaria, se encuentra principalmente en áreas de selva y zonas cercanas al río Uruguay, por lo que no es habitual hallarla en la ciudad de Posadas. Sin embargo, señaló que existen otras larvas de mariposas que también pueden generar reacciones alérgicas o inflamatorias al entrar en contacto con la piel.

Tejerina explicó que estos insectos utilizan pelos o espinas con sustancias irritantes como mecanismo de defensa frente a posibles depredadores. Por ese motivo, recomendó evitar manipular cualquier gusano que presente pinches, pelos visibles o colores llamativos.

“Cuando vemos estos gusanos con espinas o tonalidades intensas como amarillo, rojo o colores fluorescentes, debemos evitar tocarlos”, indicó.

En caso de contacto accidental, el profesional aconsejó lavar inmediatamente la zona afectada con abundante agua fría y retirar cuidadosamente los pelos adheridos utilizando cinta adhesiva. Posteriormente, recomendó concurrir a un centro de salud para una evaluación médica, especialmente si aparecen síntomas como ardor, picazón intensa, dolor localizado o cualquier otra reacción fuera de lo habitual.

Además, recordó que durante los meses más fríos del año disminuye considerablemente la actividad de estos insectos debido a las bajas temperaturas, aunque advirtió que eso no elimina por completo la posibilidad de encontrarlos en espacios naturales o áreas con vegetación abundante.

Finalmente, Tejerina destacó la importancia de conocer y respetar la biodiversidad misionera, evitando respuestas que puedan afectar el equilibrio ambiental.

“No todo se soluciona fumigando. Muchas veces estos animales cumplen funciones importantes en el ambiente. Lo fundamental es identificarlos, evitar el contacto y consultar ante cualquier duda”, expresó.

Las autoridades sanitarias insisten en que la mejor herramienta para prevenir accidentes es la información. Reconocer las especies potencialmente peligrosas, evitar manipularlas y actuar rápidamente ante un contacto son medidas clave para reducir riesgos y evitar complicaciones.

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