2026-06-10

Se trata de un raptor al que denominaron Kank australis

Científico misionero lideró el hallazgo de una nueva especie de dinosaurio

El obereño Matías Motta (32) vuelve a estar en el centro de la escena paleontológica puesto que estuvo al frente de la investigación que se llevó a cabo en la Patagonia

Los juegos de pelota y de autitos marcan algunas infancias; otras, como en el caso de Matías, están marcadas por los dinosaurios. Nacido en Oberá pero con residencia actual en Buenos Aires, el paleontólogo responde a la consulta de El Territorio respecto al reciente descubrimiento de fósiles de un dinosaurio hasta entonces desconocido.

“Los dinosaurios fueron importantes para mí en la niñez, respecto a lo lúdico. Y después, el contexto de Misiones, una provincia con muchísima biodiversidad. Recuerdo esa duda que tenía, veo dinosaurios en las revistas, en los documentales y no están acá en esta provincia que es la más biodiversa, como una contradicción. Esas preguntas, ese asombro, siempre estuvieron en mí; además tengo una familia que me apoyó en esta decisión”, relata el científico misionero quien dejó hace años la tierra colorada para estudiar en La Plata la Licenciatura en Biología con orientación en Paleontología; en la actualidad ya tiene un doctorado y espera - como otros 799 profesionales- el ingreso como investigador del Conicet.

Uno de los procesos del descubrimiento de piezas fósiles incluye trabajos en el laboratorio. Fotos: gentileza matías Motta

 

Matías Motta (32) vuelve a estar en el centro de la escena en su disciplina -a fines del año pasado, estuvo al frente del streaming Expedición Cretácica I en Río Negro- pues lideró el hallazgo de una nueva especie de dinosaurio. Se trata de un raptor al que denominaron Kank australis, un ejemplar que aporta información fundamental para la reconstrucción del ecosistema prehistórico al sur de la Patagonia argentina.

La investigación llevada adelante por el equipo que trabaja en el Museo Molina, el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (Macn-Conicet), la Fundación de Historia Natural “Félix de Azara”, y el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Japón fue publicada en la revista Journal of Vertebrate Paleontology semanas atrás.

Los trabajos comenzaron en 2019 en el sur de El Calafate. 

 

“Estos restos venimos estudiando desde el año 2019, que fue donde encontramos los primeros en el sur de Calafate. Hicimos cinco o seis expediciones a ese lugar, hasta 2024, que fue la última expedición, y en cada una fuimos encontrando partes de este de este esqueleto, de este animal”, sostuvo.

“En este caso me tocó encabezar a mi esta investigación, después de mucho trabajo, esfuerzo y participación de todo el equipo pudimos darlo a conocer. Tiene su relevancia porque es uno de los pocos dinosaurios que hay para esta zona, en el extremo sur de Argentina”, subraya.

El ejemplar pertenece a un grupo de dinosaurios cercanos al origen de las aves (los unenlágidos) y fue encontrado en sedimentos de la Formación Chorrillo cerca de la localidad de El Calafate, en plena Cordillera de los Andes. El nombre Kank hace alusión al ñandú anciano, que según la mitología Aonikenk dejó su huella en el cielo y formó la constelación Choiols, conocida comúnmente como Cruz del Sur, mientras que australis significa “del sur” en latín, en referencia al lugar donde fue descubierto. “Quisimos traer a consideración un nombre de una mitología tehuelche; nos pareció lindo traer a esta leyenda al nombre, honrarla”, dijo el investigador.

Respecto a las características de la especie que existió hace 70 millones de años, señala Motta que es de tamaño mediano, comparable al de un ñandú, con una longitud de aproximadamente dos metros. Este dinosaurio bípedo y carnívoro estaba compuesto por restos fragmentarios, incluidos vértebras, dientes y huesos del pie, pero presenta características únicas que permitieron identificarlo como una nueva especie. Los dientes con pequeñas crestas permitían sujetar presas escurridizas, como peces.

Un dato no menor, destaca el líder del proyecto, son los recursos económicos para concretar el proyecto. El paso principal, además de la inquietud y la curiosidad por avanzar en el trabajo de campo, es el financiamiento. “En este tipo de investigaciones necesitamos financiamiento, subsidios para poder ir a lugar, montar un campamento y poder explorar la zona. Si no tenemos ese paso, no hay descubrimientos nuevos”, contó.

Las expediciones

“Las expediciones son la parte favorita de mi trabajo realmente, son los viajes en donde se conocen paisajes increíbles, están lugares en donde por ahí mucha gente no puede acceder porque a veces son en lugares inhóspitos, lejos de los pueblos, de las ciudades. Así que son momentos en los que uno disfruta muchísimo”, relata el científico. Y agrega: “En general tratamos de ir la mayor cantidad de tiempo con la mayor cantidad de gente, así aprovechamos obviamente el tiempo y también los recursos. Tratamos de que sean entre diez y quince días; y también entre diez y quince personas. Así uno cubre mejor el área caminando y buscando fósiles”.

“Si encontramos un hueso de un metro y medio de largo, es más fácil excavar con varias personas. Hay varias técnicas que se realizan para extraer el fósil rápidamente, pero con delicadeza, porque recién en el laboratorio en el Museo, es donde se termina de preparar o dejar limpio ese fósil para el estudio. Esto es el inicio de un proceso que continúa en el laboratorio y finalmente en el estudio del animal, darlo a conocer y compararlo con otros dinosaurios en este caso”, detalla Motta el paso a paso del trabajo.

Consultado sobre el lugar de depósito de los fósiles, explica: “Los fósiles están protegidos por ley de patrimonio, arqueología y paleontología; por lo tanto son de todos los argentinos, de todos los habitantes de este territorio. Los fósiles terminan en un repositorio público que suelen ser los museos. En el caso de Santa Cruz es en el Museo Padre Molina que queda en Río Gallegos”.

En tanto, actualmente los fósiles de este hallazgo están en el Museo Argentino de Ciencias Naturales, que es donde Motta lleva a cabo sus investigaciones.

En referencia a la espera para formar parte del Conicet, el misionero contó que ya se sometió a concurso cumplimentando todos los requisitos y que hay 400 que están en la misma situación del año 2025; y otros 400 del 2024. “Es un momento difícil para la ciencia en general, está siendo desfinanciada, atacada también y menospreciada por momentos. Así que estos descubrimientos son de suma importancia para poder valorizar y marcar este precedente de que Argentina, al menos en lo que me toca a mí, que es mi área y en la paleontología, sigue siendo uno de los yacimientos más importantes del mundo”, sostiene.

“En Argentina hay aproximadamente hasta hoy en día unos 140, 150 especies de dinosaurios, que es un número muy elevado. Argentina está en el top tres mundial en cantidad de dinosaurios, solo es superado por China y por Estados Unidos”, señala Motta y agrega que “Argentina es realmente un un un punto de de gran interés a nivel mundial en lo que es paleontología y así que es también eh da un orgullo poder contribuir a eso”.

Un ecosistema lleno de vida

La época en la que vivió el Kank el paisaje de Santa Cruz era muy distinto a como lo vemos hoy en día. La cordillera de los Andes no existía y el ambiente estaba desbordado de vida, dominado por ríos, lagunas y abundante vegetación. En el mismo sitio de donde proceden los restos del Kank se encontraron fósiles de peces, ranas, tortugas, serpientes, mamíferos y otros dinosaurios como el enorme carnívoro Maip macrothorax y el dinosaurio de cuello largo Nullotitan glaciaris. Este contexto permite reconstruir un ecosistema diverso y complejo en el sur de la Patagonia hace unos 70 millones de años, poco antes de la extinción masiva que acabó con los grandes dinosaurios.

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