2026-06-10

Palotinos

Rafecas llamó a indagatoria a 4 policías por la masacre

La masacre de San Patricio generó tal conmoción que llegó, pocas horas después de consumada, a las tapas de los principales diarios del país, que solían ocultar los crímenes perpetrados por la dictadura. A casi 50 años de la matanza de los palotinos, el juez federal Daniel Rafecas llamó a indagatoria a cuatro integrantes de la Policía Federal Argentina (PFA), acusados de haber liberado la zona para que otros integrantes de esa misma fuerza entraran a la parroquia y asesinaran a sangre fría a tres sacerdotes y dos seminaristas.

En la madrugada del 4 de julio de 1976, fueron masacrados los curas Alfredo Kelly, Alfredo Leaden y Pedro Dufau. Con ellos también estaban los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti. Todos se encontraban en la casa parroquial de Estomba al 1900 en el barrio de Belgrano.

Cerca de las dos del 4 de julio de 1976, Julio Víctor Martínez volvía a su casa, ubicada a metros de la parroquia, cuando observó dos autos sospechosos estacionados en la zona. Se trataba de dos Peugeot 504. Uno era rojo y el otro de color claro. El muchacho, que regresaba con su amigo Federico Argüello, se asustó y decidió ir hasta la Comisaría 37ª para dar aviso. La dependencia estaba a cargo del comisario Roberto Fensore. Esa noche, quien estaba al frente como jefe de servicio era Héctor Raúl Olivetto.

Olivetto mandó un móvil para comprobar lo que había denunciado Martínez, que era hijo del interventor en la provincia de Neuquén, el general José Andrés Martínez Waldner. En el patrullero fueron cuatro agentes de la Comisaría 37ª Miguel Ángel Romano, Serafín Losada, Atilio Edgardo Juárez y Agustín Báez.

Al llegar, Romano bajó del patrullero y se acercó a uno de los ocupantes del Peugeot. El hombre se identificó como perteneciente a una fuerza de seguridad y le dijo que esa noche iban a hacer un “procedimiento antisubversivo”.

El patrullero dio un rodeo más. Se detuvo frente a la custodia de la casa de Martínez Waldner. Esa noche, quien estaba a cargo era el cabo Pedro Álvarez. A él le advirtieron: “Si escuchás cohetazos no salgas porque vamos a reventar la casa de unos zurdos. No te metas porque te pueden confundir”. A los seminaristas y los sacerdotes los hallaron muertos por la mañana, cuando los feligreses empezaron a llegar a la parroquia. Los perpetradores de la matanza habían dejado inscripciones en las paredes, que hablaban de los “dinamitados” en Coordinación Federal.

Para la justicia federal, la hipótesis más sólida indica que a los palotinos los habría matado una patota de la Superintendencia de Seguridad Federal (SSF) en represalia por la bomba que Montoneros había colocado el 2 de julio de 1976 . 

Te puede interesar