2026-06-08

El barroco de las misiones volvió a respirar en Posadas

Con una emotiva presentación en la Universidad de la Cuenca del Plata, la prestigiosa agrupación cautivó al público en el marco del IV Congreso Internacional de las Misiones Jesuíticas Guaraníes.

Una mañana plena de resonancias barrocas fue el exquisito regalo ofrecido por los integrantes del Ensamble de Cámara de la Orquesta Sinfónica Nacional de la República del Paraguay. La música surgida en las antiguas misiones jesuítico-guaraníes tomó cuerpo en voces e instrumentos para trascender el tiempo y el aire, alojándose finalmente en el alma y el espíritu de quienes se acercaron al auditorio de la Universidad de la Cuenca del Plata para disfrutar de un espectáculo de singular belleza.

Con delicadeza interpretativa y notable solvencia musical, el ensamble —integrado por los violinistas Pablo Núñez y Rubén Darío Jara, la violista Lise Núñez, la violonchelista Florencia Ocampos, el contrabajista Rubén Dos Santos, el guitarrista Omar Valdez, la soprano Carolina López y el tenor Marcos Villalba— desplegó un repertorio donde dialogaron el barroco europeo y las expresiones musicales nacidas en el universo de las reducciones jesuíticas.

Las obras de Domenico Zippoli y Rafael Antonio Castellanos, entre otros compositores, encontraron una interpretación sensible y rigurosa bajo la dirección musical y acompañamiento en piano de Pacita Diez Pérez, quien fue marcando el pulso emotivo de una jornada cargada de espiritualidad sonora.

El concierto formó parte de las actividades del IV Congreso Internacional de las Misiones Jesuíticas Guaraníes, que se desarrolla en Posadas y vuelve a colocar en escena el inmenso legado cultural, artístico y espiritual de las reducciones. La agrupación paraguaya ya había tenido una destacada presentación el domingo en la Casa de la Cultura de Concepción de la Sierra, en el marco de una serie de actuaciones previstas en Argentina.

Entre el público también pudieron verse figuras destacadas como Julio Cáceres, integrante del mítico grupo Imaguaré; el reconocido coreógrafo profesor Marinoni; la cónsul paraguaya, además de otras personalidades vinculadas al ámbito cultural, académico y diplomático.

Más que un concierto, la mañana dejó la sensación de haber asistido a un diálogo improbable entre siglos: el barroco de las misiones, todavía vivo, todavía capaz de encontrar oído y refugio en el corazón del presente.

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