2026-05-27

La escritora y docente falleció el domingo

Adiós a Evelin Rucker

Es reconocida por su aporte a la literatura, educación y la promoción del buen uso del lenguaje para ampliar mundos

Allá por 1820, el polaco Artur Schopenhauer, escribió un pensamiento de que la palabra vida es un eufemismo de sufrimiento. Quien codicia objetos, sucesos o personas saca un pasaporte a la frustración, porque luchar por conseguirlos hacen padecer, y una vez acaparados no redimen el sufrimiento.

Decía también, que el cuerpo humano absorbe y estimula las alegrías y placeres, pero concluye, inflexible, que la densidad de padecimientos es siempre superior a los inciertos goces conseguidos.

Debemos considerar razonablemente que personas así las hay, pero son las menos.

Por el contrario, existen seres humanos que, en las buenas y en las malas, promueven una visión positiva y esperanzadora de su capacidad para superar las adversidades y encontrar la alegría en la vida.

Ejemplo fue la eximia escritora y educadora Evelin Rucker cuando escribiera, lo que podría titularse, un canto a la vida:

“No estoy esperando curarme; estoy viviendo. Hace algunos cuantos días escribí en las redes sociales sobre mi diagnóstico de cáncer de pulmón estadío IV con metástasis varias y mi recuperación”.

“El texto se viralizó y llegó a miles de personas. Muchísimas me escribieron; trato de contestar a todas y seguiré haciéndolo”.

“Quiero que sepan que cuento mi experiencia, cómo lo siento y lo vivo yo. No estoy para dar consejos, sólo para compartir. Aunque sí, tal vez, pueda recetarles una pastilla que a mí me funciona: ‘Todo me chupa un huevo-plus-max”. Es gratis, no produce efectos colaterales, puede llegar a ser adictiva pero no hace mal y pueden tomarla (de ser necesario) varias veces al día. Me ayuda a dramatizar menos, a no tomarme tan en serio ni a mí ni a mis problemas, a saber que todo está bien siempre”.

“No tengo actitud de lucha ni de ‘tengo que vencer al cáncer’. Prefiero abrazarlo fuerte, agradecerle infinitamente lo que vino a mostrarme y a enseñarme e invitarlo a irse. La lucha nunca me interesó; me suena violenta”. Tuve el honor que prologara mi libro a editar: La maldición del avá en Caibaté.

La escritora, profesora de Letras y correctora de textos partió el domingo 24 de mayo. 

Querida Evelin, hasta siempre.

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