2026-05-17

Ante la tentación de copiar y pegar

Instan a chequear fuentes y controlar las herramientas IA para evitar fake news

Lo explicó la periodista e investigadora sobre tecnología Soledad Arréguez Manozzo. Recordó que hay información falsa de todas las temáticas circulando en redes y medios.

La difusión de información falsa por redes sociales y en medios de comunicación es constante y no se limita a rubros específicos como política, economía, espectáculos o deportes. Soledad Arréguez Manozzo, periodista y docente universitaria (UNLZ-UCA) dialogó con El Territorio y explicó que las notas con información falsa abundan. Y en gran parte se multiplican porque no hay controles sobre la información que se busca en internet. Así, varios sitios y medios en todo el mundo contribuyen a la desinformación copiando y pegando datos falsos o desactualizados. También las herramientas de IA contribuyen a reforzar una idea de realismo, con textos más extensos y que utilizan datos del contexto. Por todo esto, aconsejó tanto a productores de contenido como a lectores prestar más atención a las fuentes de la información.

¿Por qué se replican tanto las noticias falsas o fake news?

Pasa muchas veces que más allá del chequeo de la información, la levantan directamente de otros medios. Entonces, claro, como uno la ve en tal sitio de noticias, el otro también la quiere tener y la publica. Y así también otro medio hace lo mismo. Entonces se van replicando sin chequear porque alguien piensa “la habrá chequeado el medio anterior”. Y en realidad ninguno la chequeó. A veces basta con consultar a la fuente, hacer un llamado.

También ocurre que están los medios regionales que publican algo no chequeado, luego los medios nacionales lo levantan y le dan mayor oxígeno a ese contenido. Por lo tanto, lo amplifican. Ahí el daño inicial del medio que empezó a distribuir la información falsa se triplica, porque lo replican medios de mayor alcance. 

¿Hay fake news de todos los temas, política, economía, sociedad?

Sí, la desinformación no conoce formatos, ni temáticas específicas, ni tipo de medios.

Podemos encontrar piezas desinformantes en textos como noticias en sitios de noticias. También lo podemos encontrar en emisiones radiales, en informes periodísticos televisivos o incluso en en otro tipo de formatos como la un canal de difusión en Instagram o un canal de comunidad en WhatsApp.

Lo que vamos a ver es que estas narrativas se van esparciendo y van cobrando mayor protagonismo y relevancia a medida que acceden al público.

Entonces, una cuestión es cuando uno envía, digamos, como la cadena del mensaje que le llega por WhatsApp, se lo pasa a sus contactos, pero a su vez sus contactos se lo pasan a otros contactos y así esto se vuelve multiplicador que crece muchas veces de forma exponencial.

Así también pasa cuando un medio más grande termina dando mayor difusión a un contenido que muchas veces sólo estaba en una red social o estaba cerrado en un distrito determinado.

¿Hay notas que están hechas especialmente con IA?

Tenemos diferentes herramientas hoy en día que nos permiten detectar si un contenido textual fue elaborado, es decir, que fue escrito, editado o de algún modo tuvo una intervención de un modelo de lenguaje. Por ejemplo, podemos decir si un texto tuvo una intervención de ChatGPT, Gemini o de la herramienta que se nos ocurra.

Ahora, eso de por sí no implica que haya desinformación. Hoy conocemos y sabemos que cada vez más medios utilizan herramientas de inteligencia artificial para editar o optimizar sus textos. Lo que podemos decir, en todo caso, es que es un un punto a evaluar y tener en cuenta es cómo se incorpora la inteligencia artificial en las redacciones.

No es de por sí que la IA sea mala, no es que por eso vamos a decir que perjudica al periodismo. Al contrario, yo diría que puede ayudarnos a procesar gran cantidad de información, a encontrar patrones de forma mucho más rápida, a optimizar mejor los textos pensado para diferentes plataformas, a generar titulares con cantidad de caracteres específicos.

Ahora, lo que no puede hacer es periodismo, claramente. Para eso estamos los periodistas. Entonces, a mí me parece que ahí es una sumatoria, en todo caso, de problemas.

Lo primero es que se generó un contenido informativo de impacto para la región, en el cual no hubo un periodista que chequeó los datos correctamente. Nadie llamó a la empresa o persona involucrada por ejemplo, nadie se acercó a corroborar datos. O si hubo una comunicación oficial al respecto del tema, después pudo pasar que alguien haya tenido el dato, no lo chequeó y haya elaborado parte del texto de una nota con alguna herramienta de inteligencia artificial.

Con estas herramientas pasa muchas veces, que se le puede pedir un artículo de cinco párrafos, pero con información para dos. Ahí la IA estira y completa los párrafos siguientes con información, que si yo no le estoy dando un dato preciso o concreto, puede ser parte de “un invento” que genera la herramienta para cumplir la tarea de llegar a la cantidad de caracteres o a la cantidad de párrafos solicitados.

¿Hay notas que pueden usar información vieja o desactualizada y confundir más?

Ahí puede pasar que sí se levanta información sin chequear o si con el prompt que usamos no le especificamos fechas o que fuentes usar, usará información que ya es vieja. Por ejemplo, una información de abril sobre un tema que estamos abordando hoy ya es vieja. Más si nos referimos a cuestiones de precios, claramente los datos ya quedaron viejos.

Tanto para periodistas como para lectores, ¿en qué resaltan las fake news para tener cuidado de no tomar algo como cierto?

Lo primero que siempre recomiendo tiene que ver con que puedan los periodistas, comunicadores o quienes están a cargo de elaborar estas piezas informativas es que puedan acceder a fuentes seguras y confiables.

No alcanza con decir “lo vi en tal medio”, “lo escuché”, “lo leí en una red social”. Es decir, si existe una pieza, por ejemplo, un comunicado, la primera sugerencia es chequear que efectivamente ese comunicado haya sido elaborado por ese municipio, por esa organización, por esa empresa, entendiendo que hoy es muy fácil imitar la forma, la escritura, los logos que tienen las distintas entidades. Con lo cual uno debe tener mayor cuidado en el chequeo de la información. Eso primero.

Segundo, si se va a trabajar con herramientas de inteligencia artificial, no dejar de lado la supervisión que requiere este tipo de de noticias.

Podemos emplearlas, pero necesitamos siempre tener el criterio humano, la supervisión. Nunca copiar y pegar de lo que genera un modelo de lenguaje o una herramienta como tal, porque justamente son herramientas tecnológicas que nos pueden ayudar mucho en nuestra rutina periodística, pero no son infalibles.

Entonces, necesitamos siempre dejar en claro que hubo un criterio y una elaboración de un periodista detrás de esa pieza. Y creo que también parte del trabajo que tenemos que hacer los periodistas es actualizarnos, ¿no? Poder entrenarnos en estas nuevas habilidades que se requieren comunicar en la era digital.

Ya no alcanza con saber escribir, con poder entrevistar, sino que también tenemos que saber verificar los contenidos digitales, poder, entablar o tener un un vínculo que sea productivo con la inteligencia artificial tomándola como asistente o como copiloto y no como alguien que venga a reemplazar el trabajo que tenemos que hacer los periodistas.

Perfil

Soledad Arréguez Manozzo

Licenciada en Periodismo y Profesora Universitaria en Comunicación Social (UNLZ). Especialista en Educación y Nuevas Tecnologías (Flacso). Curso la especialización en Periodismo Digital  (UAI). Magister en Comunicación Digital Interactiva (UNR). Es docente universitaria en la UNLZ y UCA.

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