2026-05-13

Aniversario

Villa Cabello cumple 53 años, un sueño cumplido y nuevos desafíos  

Un 13 de mayo de 1973, el sacerdote Juan Markiewicz y un grupo de colaboradores daban forma a un proyecto integral de urbanización en el lejano oeste. Así nacía Villa Cabello, con su paisaje de edificios. Una historia que aún se está escribiendo y en este presente los vecinos piden más seguridad y un freno a la usurpación de espacios públicos.

El barrio Villa Cabello cumple este miércoles 13 de mayo sus 53 años de crecimiento poblacional sostenido.
Cuenta la historia que en mayo de 1973, el padre Juan Markiewicz, sacerdote del Verbo Divino y pionero en el desarrollo de la zona, dio un puntapié al proyecto de un polo habitacional para las familias que vivían en el oeste, por ese tiempo lejano y sin acceso a servicios básicos.
El empuje del sacerdote junto a un equipo de colaboradores entre quienes destacaron Ruth Ingrid Schmidt y la Hermana Francisca Hoheniwieser hizo realidad con el tiempo la inauguración del primer conjunto de viviendas.
Markiewicz tenía un plan integral para el desarrollo de este sector entonces olvidado de la ciudad, que era el acceso a la vivienda y servicios para las familias trabajadoras, la evangelización y la  promoción de la enseñanza con la fundación de escuelas para los niños en la periferia. 

Pasaron los años, y el padre Juan con la solidaridad de muchas personas y con el trabajo de las mismas familias pudo ver cómo crecía el conglomerado. 

A través de la Fundación Familia Kolping se fundó escuelas de todos los niveles para que los niños, jóvenes y adultos pudieran formarse y mejorar su calidad de vida mediante la educación. El padre Juan falleció el 16 de julio de 2016 a los 85 años.

En la misa de su despedida, sus amigos y equipo de trabajo, recordaron que: Juan Markiewicz junto a  Ruth Ingrid Schmidt y la Hermana Francisca Hoheniwieser fueron los grandes impulsores del proyecto religioso en la zona oeste, que incluyera la construcción del actual Villa Cabello. Programa que a fuerza de trabajo y dedicación se convirtió en uno de los lugares más populosos de Posadas.

En la década del 70 el religioso se anotició que estaban en venta los terrenos de la chacra 150, propiedad de la señora Palomar. “En poco tiempo todo esto va a estar cambiado. Va a tener escuelas, viviendas caminos, luz eléctrica. Va a convertirse en una hermosa ciudad”, decía en aquel entonces. Y el visionario del padre verbita no se equivocó.

En 1980 ya se hacían frecuentes reuniones con la comisión de trabajo y el entusiasmo crecía día a día. Se fundaron el colegio Santa María de las Misiones, el jardín de infantes Virgen Niña, el observatorio astronómico Beato Adolfo Kolping y la Asociación Familia Kolping Villa Cabello, la escuela para adultos y el instituto primario Inmaculado Corazón de María. Y con estas instituciones también crecía más y más Villa Cabello, al punto de convertirse en uno de los barrios más grandes de toda la ciudad con el impulso de las viviendas del Iprodha. 

El padre Juan, como lo conocían todos, ya está en la historia de Posadas y en el corazón de toda la zona oeste.  

Desarrollo sostenido

Con el paso de las décadas al puñado de casas en la chacra 150 se fueron anexando otras construcciones y al mismo tiempo que crecía el número de viviendas se instalaban también edificios públicos, instituciones educativas, iglesias, el hospital, la policía, el comercio, la feria franca, entre otros. También su costanera sobre el arroyo Mártires, los puentes, El Montecito como pulmón verde y el proyecto de proteger la cuenca del Mártires donde abunda la fauna.  

El festejo

Para celebrar su más de medio siglo de historia posadeña con identidad propia en la tarde de este miércoles se compartió una merienda en el Jardín Maternal Nuestra Señora de Schoenstatt en la chacra 158.  

Problemáticas y desafíos contemporáneos

En la actualidad, el barrio Villa Cabello, sigue siendo un conglomerado importante por su extensión y su población. Sin embargo, este crecimiento en los últimos años no fue acompañado de la planificación urbana, lo que conlleva una expansión desordenada y que en muchas ocasiones genera conflictos. 

El avance de los vecinos en el usufructo sobre el espacio público para construcciones privadas tanto por ampliaciones de las casas como la construcción de garajes de chapa y locales comerciales para alquilar es un problema que aqueja la calidad de vida de todos los moradores. Y pareciera no haber voluntad política de poner un freno a la usurpación. 

También, la crisis económica golpea a las familias que se organizan para revivir el trueque y otras ferias de economía circular. 

La inseguridad, el deficiente alumbrado público y la falta de presencia policial es algo que reclaman los vecinos de casi todas las chacras como así también la silenciosa expansión de la droga que mella el presente y futuro de los jóvenes. 

Otro punto álgido del malestar de los vecinos es la contaminación ambiental de la planta de Samsa que libera malos olores que se hacen insoportables y que a pesar de los reclamos de años no halla respuesta ni de las autoridades ni de la empresa.   

Y una demanda urgente de los vecinos es contar con más frecuencias de colectivo y más paradas. Ya que hay líneas que redujeron drásticamente su servicio y también se espaciaron algunas paradas hasta a ocho cuadras.     

Ayudarse en comunidad

Frente a estas problemáticas, los vecinos de Villa Cabello, tanto las primeras generaciones, como los hijos y nietos o los que recién llegan, buscan unirse, hacer comunidad, para lograr mejoras en los barrios, mantener la limpieza, conocerse entre los habitantes, ser solidarios. 

Así destacaron presidentes de las comisiones barriales que continuamente convocan a reuniones desde los foros de seguridad y con los funcionarios. 

Más sobre el legado del padre Juan 

"Cuando comenzamos a andar por esta zona era un lugar inhóspito. Era monte con yuyos y animales silvestres. En aquel momento uno no se imaginaba lo que sería treinta años más tarde. Veo una ciudad, o un pueblo grande si se quiere, con la infraestructura necesaria para que una población pueda existir. La experiencia es muy diversificada. Uno se acuerda de tantísimas cosas y cada una tiene su matiz. Evidentemente al ver que ha cambiado y ofrece un rostro muy agradable en comparación con aquel de antaño, siento alegría, gratitud, siento que el esfuerzo comprometido tiene frutos", había contado el sacerdote en una entrevista de El Territorio publicada en 2004.

En el artículo se recordaba los 31 años de Villa Cabello. “En ese mayo de 1973, un grupo de buena gente con ideales que me acompañaba y yo, nos propusimos trabajar de tal forma que todo comience, se desarrolle y concluya en la fe. Y la obra hoy es un testimonio muy fuerte de que la fe tiene una fuerza muy grande y transformadora".

Como todo el proyecto lo consagraron a la Virgen María y a su Corazón Inmaculado, hicieron la promesa de ir todos juntos en procesión hasta Fátima para pedir que la Virgen intercediera. "Si el propósito tenía algún sentido que  nos bendijera y si no era del agrado de Dios, se desvaneciera por sí mismo" expresó. Así lo hicieron el 13 de mayo día de la Virgen de Fátima. El proyecto se consolidó y se hizo una contundente realidad.

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