El “bombito viajero” como eje de encuentros itinerantes
La murga como herramienta de contención e inclusión social
En San Pedro, una propuesta cultural volvió a poner en escena el valor de las prácticas artísticas como espacios de contención, aprendizaje y construcción colectiva.
La visita de Sabrina “Brasu” Lopes de Alencar Bello (30), artista oriunda de Necochea, se dio en el marco de su recorrido por distintas localidades con el “bombito viajero”, una iniciativa que la lleva a escuelas y espacios culturales para compartir experiencias vinculadas a la murga.
Durante su paso por la localidad, participó de actividades en una institución educativa y en el espacio cultural Yopará, donde trabajó junto a la murga Los Reyes del Mogas, en una jornada que combinó formación, intercambio y fortalecimiento de la identidad cultural.
Sabrina, con su “bombito viajero”, comenzó un recorrido que tiene como destino espacios culturales y escuelas para ofrecer plenarios de murga. Lo hace casi de manera gratuita, ya que sus funciones son a la gorra. Hace 25 años que practica murga, inspirada en su padre. Su objetivo es transmitir conocimientos e incentivar la práctica de la percusión, más aún en épocas en las que la tecnología y el uso de los celulares generan problemáticas y preocupan a la sociedad.
En su visita por San Pedro estuvo en el instituto María Ana Mogas y también en el espacio cultural Yopará. Luego continuará su viaje hasta Brasil.
La artista pertenece al Centro Murga Hoy Bailaré de Necochea, Buenos Aires, que cuenta con una organización barrial donde la murga es considerada una valiosa herramienta de inclusión social y un espacio con múltiples lenguajes, ya que mezcla el baile, el canto, la percusión, la escritura, el ritmo y el maquillaje para expresar un sentir, una identidad.
“No sólo hacemos murga en Necochea, sino que compartimos lo que es el género de la murga argentina en distintos lugares, sean pueblos o provincias. Así que acá ando con el bombito viajando para compartir lo que es este género y sumar herramientas”, señaló Brasu.
Mediante una red nacional de Murgas Argentinas realizan encuentros nacionales y visitan distintos lugares como Bahía Blanca, y en esta oportunidad El Soberbio y San Pedro.
“Hoy nos convocaron Los Reyes del Mogas, que es una murga histórica de acá. Estoy muy contenta de poder estar con ellos con la intención de sumar a lo que le falta a la murga, no cambiar la identidad que ya tiene la murga, sino contar otro tipo de herramienta que se ha descubierto a lo largo de estos años”, explicó sobre la jornada.
El estar rodeada de niños y niñas, repletos de entusiasmo, con sus instrumentos y trajes de baile, le recordó sus inicios cuando apenas tenía cinco años, etapa en la que pudo superar muchas situaciones vividas mediante la percusión.
“La murga me salvó la vida. Me parece espectacular que tengan este espacio en la primaria porque tiene muchas herramientas, tiene que ver con la motricidad, da muchas posibilidades y, además, están en una edad preciosa para poder aprender y vincularse desde otro lugar”, destacó.
En estos tiempos es notoria la necesidad de alternativas saludables para expresar emociones y, en este caso, esa descarga muchas veces, en lugar de manifestarse como ruido, se transforma en música y lleva a que los pequeños alumnos, el día de mañana, terminen estudiando algo vinculado al arte o, simplemente, que ese momento les marque su vida.
La murga
Otro de los aspectos que busca transmitir e inculcar tiene que ver con lo nacional: brindar información sobre la historia de la murga, que es parte del folclore argentino y que, si bien fue generada como murga porteña, hoy presenta rasgos e idiosincrasias de provincias como Salta, Tucumán, Neuquén, Santiago del Estero y Misiones.
“Es un mundo diverso, con una mixtura de culturas que me parece fundamental cuidar y respetar. Por eso insisto en que la idea de estos encuentros no es cambiar la identidad de la murga, todo lo contrario, valorar esto de que ellos le están poniendo su identidad y, más en la escuela, porque es algo que trasciende el aula, el barrio y las familias”, expresó Brasu.
Para entrar en clima, Los Reyes del Mogas la recibieron como mejor saben hacer, con una presentación repleta de ritmo, alegría y emoción. “Esta experiencia es muy linda porque la dinámica que yo doy en estos días son baile, canto y percusión, pero hoy afianzaremos lo que es el baile porque lo otro está precioso. Al verlos dije que estoy más para ser espectadora que para venir a enseñar”, dijo, reconociendo así el aliento de los niños y niñas.
En la escuela, la visita fue todo un acontecimiento, ya que fue la primera vez que, en lo que va del año, los alumnos sacaron los instrumentos y supieron manejarse solos, cada uno en su lugar, con respeto hacia quienes cumplen el rol de dirigir las formaciones, lo que sin duda deja en evidencia el sentido de pertenencia.
“Los chicos solitos se organizaron para tocar, se miran entre ellos, se corrigen, son imágenes muy tiernas de ver cómo se ayudan”, dijo con orgullo la docente Verónica Masilla, en representación de la murga y de la institución, y agregó: “Estamos muy contentos de recibir a alguien que comparte este mismo sentimiento, que es compartir alegría y tratar de sacar lo mejor de los chicos”.
Dentro de la casa de estudios, que este año cumple sus tres décadas al servicio de la comunidad, el proyecto de murga lleva ya 18 años, con avances destacados a partir de la capacitación de Cristian Mallorquín, quien está a cargo del espacio donde aprenden a utilizar los instrumentos, pero, por sobre todo, a cuidarlos, a trabajar en equipo y a sentir empatía.
“Es admirable el amor que sienten hacia la murga y el cuidado con los instrumentos. La llegada de Brasu genera mucha motivación en seguir adelante con este proyecto”, concluyó Verónica.