El material fue aprobado por resolución ministerial en 2025
Adecuaron la guía alimentaria para unos 12 mil mbya guaraníes
Se presentó ayer el resultado de un trabajo de investigación comunitaria realizado junto a los equipos de Salud Indígena del Ministerio de Salud Pública y Unicef Argentina. Esto, devino en la adecuación de Guía alimentaria para población mbya guaraní, cuya presentación se realizó en el Salón Auditorio Tierra sin mal, ubicado en la ex Estación de Trenes, cuarto tramo de la Costanera de Posadas.
“Lo que se está presentando hoy son los resultados de un trabajo de investigación que culminó en la adecuación intercultural de la guía alimentaria. El objetivo fue que las comunidades se vean reflejadas en la guía y que las capacitaciones en educación alimentaria tengan sentido, porque en la guía nacional nunca se hizo una consulta con las comunidades”, explicó Adrián Saldías, responsable de Salud Indígena.
En ese marco, detalló que se trata de una experiencia inédita en el país. El proceso comenzó antes de la pandemia, tuvo interrupciones por el contexto sanitario y otras coyunturas, pero logró completarse con la participación de todas las comunidades y agentes sanitarios de la provincia.
“Creemos que somos los primeros en el país en hacer esta adecuación. Esto va a redundar en todo lo que se refiere a la capacitación y en llevar el conocimiento a las familias para una mejor nutrición”.
A su vez, el referente precisó que el trabajo implicó un amplio recorrido territorial junto a las comunidades mbya. Además, indicó que la adecuación fue aprobada el año pasado por resolución ministerial.
“Esto va a ser una herramienta para los equipos de salud y para los nutricionistas. Cuando vayan a hacer talleres de alimentación tendrá otro sentido, porque dentro de la guía se incorporaron usos y costumbres de las comunidades”.
Asimismo, señaló que también intervino el área de Ecología para abordar lo relacionado con los animales de caza. En ese punto, se trabajó sobre lo permitido, lo no permitido y las diferencias entre la caza destinada al consumo y otros tipos de prácticas.
“Hay algunos animales que figuran en la guía, pero es más que nada por una cuestión espiritual. Para las comunidades tienen un sentido importante”.
Por otra parte, el responsable del área sostuvo que Salud Indígena trabaja actualmente con 137 comunidades registradas en la provincia. También indicó que se está realizando la actualización de los censos, con una población estimada cercana a 12 mil personas.
De igual manera, Rosa Martínez, agente de salud mbya, destacó que la guía representa una herramienta importante para su comunidad. Además, señaló que permitirá enseñar cómo es la alimentación propia y acompañar especialmente a los niños.
“Es muy importante nuestra guía para la comunidad. Enseñamos cómo es la alimentación de nuestros niños y de nuestra comunidad”. En cuanto a su tarea diaria, la trabajadora explicó que el trabajo de las promotoras de salud no tiene horarios ni se interrumpe los fines de semana o por el clima. También sostuvo que recorren las casas, acompañan a las familias y atienden distintas situaciones dentro de la comunidad.
Además, la agente detalló que realizan controles, acompañan nacimientos y atienden necesidades básicas. En su comunidad son tres promotoras y trabajan con más de 200 personas. “Hacemos de todo. Hacemos partos, controles de talla y peso, sacamos turnos y vamos a las casas cuando alguien está enfermo. Nosotros recorremos casa por casa, hacemos la invitación, hablamos con la gente y aceptan”.
En relación con la medicina, la referente sostuvo que los saberes mbya y la atención sanitaria pueden articularse desde el respeto. “Como parte de nuestra cultura, tenemos que usar nuestra medicina y respetarnos. No hay mucha diferencia con la medicina de los blancos”.
Por su parte, Jennifer Zimmermann, nutricionista de Salud Pública, explicó que la adecuación intercultural tiene como objetivo ofrecer herramientas para la educación alimentaria y nutricional. Además, destacó que una de sus principales fortalezas es que nació desde el territorio.
Asimismo, la profesional indicó que el proceso se construyó junto a agentes sanitarios y comunidades. Su tarea fue escribir, narrar y dar fundamento científico a prácticas que ya se realizan cotidianamente en las aldeas. También detalló que el trabajo incluyó más de 360 talleres y numerosas encuestas. Ese recorrido permitió otorgar validez al material y sistematizar información surgida de las propias prácticas comunitarias.
“No podemos enseñar si no partimos de la interculturalidad necesaria para trabajar en estas comunidades. Desde ahí, cualquier tipo de malnutrición puede ser abordada desde el incentivo y la motivación a una alimentación más saludable”.
Por último, la profesional añadió que la adecuación incorporó alimentos propios de las comunidades mbya, como el maíz, la mandioca y el maní.