La planta de celulosa de Ituzaingó promete transformar la región
Santo Tomé se prepara para el boom forestal
Después de casi 20 años de planificación, la provincia de Corrientes anunció la construcción de una planta de celulosa en Ituzaingó que marcará un antes y un después para el sector forestal. La obra, con una inversión de US$ 2.000 millones, es la más grande de la historia productiva de la provincia y colocará a la cuenca forestal del nordeste como referente nacional.
El proyecto estará radicado en el Parque Industrial de Ituzaingó, pero el impacto se sentirá con fuerza en Santo Tomé. El departamento concentra 250.000 de las 550.000 hectáreas de bosques implantados que tiene Corrientes, convirtiéndose en la zona con mayor superficie forestada del país y una de las más importantes a nivel mundial.
Un nuevo mercado para el raleo
La planta producirá celulosa fluff, materia prima utilizada en pañales y productos absorbentes, y papel kraft para bolsas y cajas de cartón. A diferencia de otras industrias, no consumirá eucalipto sino pino sin corteza. Esto abre una oportunidad concreta para los forestadores de Santo Tomé: la madera fina de raleo, que hoy suele quedar sin valor en el monte, tendrá un destino comercial seguro.
“Un aserradero de Santo Tomé le podrá vender mañana los chips sin corteza de pino a la fábrica. Eso le da competitividad a todo el sector”, explicó Luis Mestres, secretario de Desarrollo Foresto Industrial de Corrientes, durante su visita a esta ciudad.
En cuanto al movimiento económico ya la generación de empleo, se estima que la planta moverá 450 camiones diarios entre el ingreso de madera y la salida de celulosa. Aunque generará alrededor de 500 empleos directos, el efecto derrame será mayor: empresas de logística, limpieza y servicios trabajarán los 365 días del año. En la etapa de construcción se proyectan 13.000 puestos de trabajo.
Las exportaciones forestales de Corrientes, que el año pasado alcanzaron los US$ 325 millones, podrían trepar hasta los US$ 1.000 millones una vez que la planta esté operativa.
Planificación y estándares ambientales
Mestres destacó que el ciclo forestal requiere una visión a 15 años, ya que ese es el tiempo entre la plantación y la cosecha. Corrientes ya cuenta con el capital forestal plantado para abastecer el proyecto, algo que se había postergado tras el conflicto con Bosnia.
La fábrica operará bajo estándares ambientales equivalentes a los de Europa y solo procesará madera certificada, que cumple con normas laborales y ambientales. “La legislación correntina está en espejo con la tecnología europea. Eso da seguridad y tranquilidad”, aseguró el funcionario.
Formación y futuro
Desde el gobierno local remarcaron la necesidad de preparar mano de obra calificada. Santo Tomé ya cuenta con una escuela técnica y un instituto de formación docente vinculado a la madera, que deberán adaptar su currícula a las nuevas demandas del sector.
Para el intendente Suaid, la planta “completa el ciclo” de una política de Estado que viene desde hace años con el desarrollo del puerto de Ituzaingó y el parque industrial. “Es inversión privada que genera empleo y valor agregado a nuestra materia prima”, sostuvo.