2026-04-23

El mejor regalo: libros en la vereda

Para celebrar el Día del Libro, la Biblioteca de Autores Misioneros sacó una mesa con muchos libros para que la gente pueda elegir y llevarse la mejor lectura. Una propuesta solidaria para que el libro circule, expresó Leo Duarte. La mesita estará hasta este viernes.

En el Día del Libro, la mejor sorpresa fue encontrarse con una mesa llena de textos en el centro posadeño. Esa fue la propuesta de la Biblioteca de Autores Misioneros, que funciona en el Museo Yaparí (Sarmiento 1885), y que toda esta semana sacó a la vereda un importante volumen de libros para regalar.

Leo Duarte, quien está a cargo de la Biblioteca de Autores Misioneros, contó que la donación de libros a la comunidad se realiza hace casi dos años. La institución regala libros de los rescates o que son donados. “Nosotros hace tiempo que venimos trabajando en el rescate de libros, personas que nos llaman y que nos entregan los libros porque no los quieren tirar o no saben qué hacer con ellos. Y nosotros ahí seleccionamos los que son de autores misioneros, se quedan en la Biblioteca. Y el resto vuelve a la gente en forma de donación”.

Duarte celebró la respuesta de la gente y sobre todo de adolescentes y jóvenes estudiantes que visitaron la mesita de libros y se sorprendieron con los títulos.

“Es una mesita afuera de la cafetería del Yaparí, y eso le da visibilidad, ya que el Museo tiene un espacio para esos libros, pero no toda la gente ingresa. Entonces es una manera de dar a conocer que la Biblioteca funciona en el edificio del Museo, estamos al fondo”.

“La verdad que fue un éxito en estos días, se sacó la mesita y se llevaron más de 600 ejemplares y ahora estamos recargando la caja de libros para la tarde y la idea es tener la mesita por lo menos hasta mañana viernes y el lunes ya vuelve la caja dentro de la Biblioteca, donde siempre está a disposición de la gente”.

“Volver al libro”

Duarte expresó que la idea con esta propuesta es que se pueda “volver más rápido al libro” y “es una forma de ayudar en estas situaciones, como dice el dicho ‘nadie se salva solo’, entonces es una manera de ayudar a los vecinos, a los estudiantes, que más nos interesa que puedan tener material. Hoy justamente vinieron estudiantes y los chicos miraban los libros con mucha alegría. Y eso es muy gratificante, llena mucho que los chicos, que los jóvenes se acerquen al libro”. 

La Biblioteca de Autores Misioneros
Se ubica en Sarmiento 1885, en el Museo Juan Yaparí.
La mesa de libros se encuentra al frente del Museo. 
La Biblioteca abre de 7.30 a 12 y de 15 a 20.
Luego de esta propuesta especial de la mesita de libros, las personas pueden ingresar hasta la Biblioteca, donde siempre está disponible un sector de libros para regalar, y además Leo Duarte asesora acerca de la historia de Posadas y la literatura misionera.

Cervantes, Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega, la delantera gloriosa que dio nacimiento al Día del Libro

(por Marcelo Rodríguez-fotógrafo-comunicador)

Es una nave para viajar a otros mundos, a veces es objeto decorativo, elemento para mandarse la parte, objeto de deseo, instrumento del goce estético, del deleite. también pasatiempo. El libro puede contener tesoros escondidos, basura impresa, producir revoluciones, mantener verdades por siglos. Libros de historia, de libertad en versos, con recetas de cocina, con oraciones milenarias, o conjuros oscuros, o de verdades pasadas de moda. Los hay electrónicos, de bolsillo, audiolibros. El libro, como sea, tiene su día. 

Las hojas impresas encuadernadas viven en  edificios para ellas. Bibliotecas, librerías. Algunas casas disponen de un sitio preferencial para guardarlas, exhibirlas, tenerlas. El texto tiene un lugar preferencial, simbólico en la sociedad. a veces ha sido tan elevado que se lo puso lejano, pero siempre hay un autor popular que nivela y acerca distancias. Hay libros difíciles de leer, de encontrar, de adquirir. Hay libros de fácil lectura, económicos, baratos. Hay feria de ropas, de comestibles, de vinilos, también de libros. Hay libros inmaculados, hay libros rayados, marcados, doblados. Libros que fueron enterrados, tirados a la pira, censurados, perseguidos, recomendados, ensalzados.

“¿Y quién dijo que la hache es muda?”. ¿Y quien consagró los libros para que algunos fueran “sagrados”, obligatorios? ¿Quien elaboró cánones para indicar cuales son los indispensables, los que hay que tener y si se puede, leer? El libro es tantas cosas, mucho más que un atado de hojas impresas y encuadernadas. Yo desde hace un tiempo dejé de considerarlos objetos sagrados, o que son sólo para leer, y que hay que seguir un canon como con las películas o los discos. Consumo cultural que avanza sobre la humana costumbre que una vez que se aprendió, ya no se puede dejar de leer. 

Esta mañana llamó mi atención un grupo de jóvenes en la vereda. Me fui acercando y los vi parado alli. rodeando una mesa llena de libros en plena calle. Y los apunté a toda vista con la camara, y disparé. Ellos hicieron poses. Estaban eligiendo lo que iban a llevarse. El libro, en su día salió a la calle para irse con quien lo quisiera llevar, de regalo.

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