Milei dejó a 2.000 desempleados en el sector
La motosierra de Milei en salud provocó fuerte impacto en Misiones
Entre diciembre de 2023 y abril de 2026, las políticas sanitarias del gobierno nacional implicaron recortes, cierres de programas y desarticulación de organismos. En una provincia con alta dependencia del sistema público como Misiones, las consecuencias ya son visibles en el acceso a medicamentos, la prevención y la atención de enfermedades.
Hay una diferencia entre recortar el gasto y destruir capacidades. La primera es una decisión de política fiscal que puede discutirse. La segunda es otra cosa, es demoler andamiajes que tardaron décadas en construirse y que, una vez derrumbados, no se levantan con un decreto optimista. En materia de salud, el gobierno de Javier Milei optó con convicción ideológica por el segundo camino.
En este sentido, lo que sigue es un recorrido por el desmantelamiento sistemático del sistema sanitario nacional entre diciembre de 2023 y abril de 2026, con especial atención a cómo cada uno de esos golpes aterrizó en Misiones, una provincia con poblaciones rurales dispersas, enfermedades tropicales endémicas, número importante de jóvenes que requiere controles y acompañamientos y una dependencia estructural del sistema público que ningún discurso libertario puede hacer desaparecer de un plumazo.
Desde 2023
Desde diciembre del 2023 hasta esta semana, el daño fue general. Desde aquella fecha hasta la actualidad, Milei recortó el presupuesto de salud del país en un 48% en términos reales, y despidió a más de 2.000 empleados del Ministerio de Salud, algunos de ellos en dependencias que funcionaban en la tierra colorada.
El sistema público de salud funciona como una red de contención para los que, por el deterioro de sus ingresos, debieron abandonar los sistemas privados. Desde la asunción de Milei, la migración de los sistemas privados al público se aceleró. Esto se refleja en las estadísticas de atención. Durante el primer semestre de 2025, el Hospital Escuela Dr. Ramón Madariaga registró un 15% más de atenciones en comparación con el mismo período del año anterior. Este incremento significó la gestión de más de 43 mil consultas en tan solo un mes, superando las expectativas. Aún no están terminados los datos del año entero, pero lo del primer semestre presagia lo que sigue después.
Primer año de gestión
El primer año de gestión de Milei fue el de la arquitectura del desmantelamiento. La demolición simultánea de varios pilares del sistema sanitario nacional, ejecutada con la velocidad suficiente como para que cada derrumbe opacara al anterior.
Seguidamente, en febrero de ese año el gobierno desarticuló la Dadse, el organismo que proveía medicamentos de alto costo a pacientes oncológicos y con enfermedades raras sin cobertura. La interrupción dejó a miles de argentinos sin tratamientos vitales; grupos de defensa de pacientes afirmaron en una demanda que al menos 60 pacientes con cáncer murieron durante 2024 como consecuencia directa.
En Misiones, pacientes oncológicos sin obra social que dependían de esa asistencia directa quedaron expuestos.
El caso Andis
Simultáneamente, comenzaron los recortes en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis). Entre 2023 y 2025, el presupuesto ejecutado de la Agencia registró una reducción real del 25%, agravada por cambios normativos que afectaron el acceso efectivo a las prestaciones. El sector de discapacidad misionero, dependiente de Incluir Salud y de las pensiones no contributivas, comenzó a acusar ese impacto desde los primeros meses. El Congreso intervino, aprobó una ley de emergencia y buscó obligar al gobierno nacional retroceder. La Casa Rosada se negó a hacerlo, y hasta tuvo que intervenir la Justicia para exigir que lo hiciera.
El 15 de abril de 2024, el vocero Manuel Adorni anunció el “rediseño” del Plan Nacional de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia. El eufemismo fue prolijo. Los hechos, no tanto. El gobierno despidió al 80% del personal del Plan Enia, redujo su presupuesto un 85% entre 2023 y 2025, discontinuó la entrega de anticonceptivos y canceló las capacitaciones y el acompañamiento en escuelas y barrios.
Para Misiones, esto no fue un dato abstracto. La provincia era una de las doce jurisdicciones prioritarias del Enia desde su inicio, precisamente por sus altas tasas de embarazo adolescente no intencional. Las tasas de fecundidad adolescente en Misiones muestran valores que casi duplican el promedio nacional. El plan había funcionado entre 2017 y 2023, y la tasa cayó casi un 60% a nivel nacional.
En diciembre de 2025, y luego de una serie de denuncias por supuestos hechos de corrupción en los que se menciona a la secretaria general de la presidencia, Karina Milei, se ordena la absorción de Andis en la estructura ministerial de salud. Esto profundizó la crisis de un sector que ya arrastraba meses de atrasos en pagos a prestadores.
Recorte a los abuelos
En junio de ese año el Pami sufrió el primer motosierrazo, redujo su vademécum gratuito de 3.000 a 2.000 medicamentos, pasando de 167 a 109 principios activos cubiertos, y estableció un tope de 5 medicamentos gratuitos por persona. Muchos tratamientos pasaron a tener descuentos parciales de entre el 40% y el 80%.
Para los jubilados nacionales de Misiones, con haberes que ya no alcanzaban antes del recorte, el cambio tuvo consecuencias concretas, medicamentos para hipertensión, diabetes o hipotiroidismo que antes eran gratuitos pasaron a tener un costo de bolsillo. En una provincia donde la jubilación mínima es el ingreso único de miles de adultos mayores, eso no es un ajuste, es una elección entre comer y medicarse.
Durante ese mismo año fue eliminado e0l Programa Nacional de Salud Comunitaria, esto implicó la pérdida de una red fundamental para la detección temprana de problemas de salud y el seguimiento de pacientes crónicos. En Misiones, los promotores comunitarios de salud eran un nexo entre el sistema sanitario formal y las comunidades mbya guaraní.
También siente el impacto del recorte en el Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable que depende de la órbita provincial pero se maneja bajo lineamientos de la cartera sanitaria nacional. Así, la distribución de métodos anticonceptivos desde Nación cayó de 7,5 millones de unidades en años anteriores a apenas 2,5 millones en 2024, y la de preservativos de hasta 24 millones a 2,4 millones de unidades. Para Misiones el corte en estos insumos tiene consecuencias demográficas y sanitarias que se medirán en años.
El Garrahan
El Garrahan finalizó 2023 con un déficit de 31.000 millones de pesos. Entre diciembre de 2023 y mayo de 2025, renunciaron más de 200 profesionales, incluidos al menos 50 médicos de planta y 20 residentes. Para Misiones, el Garrahan es el centro de derivación de los casos pediátricos más complejos como cardiopatías congénitas, oncología infantil, malformaciones.
Un hospital en crisis que no es solo un problema porteño. Durante los primeros ocho meses de 2024, además, se registró una subejecución del 80% en los programas nacionales de prevención de enfermedades no transmisibles, como las cardiovasculares, diabetes o hipertensión, patologías que matan más que cualquier pandemia y que requieren prevención sistemática.
En 2024 también se produjo el traspaso a las provincias de la administración del Programa Nacional de Salud Escolar es parte de una lógica más amplia. Para Misiones, con miles de niños escolarizados en zonas rurales de difícil acceso, el control sanitario en las escuelas era muchas veces un punto de contacto del sistema público con esas comunidades. Vacunación, detección de parasitosis, control oftalmológico, odontológico todo eso queda ahora bajo responsabilidad provincial.
El año del desguace
Si 2024 fue el año de los primeros cortes, 2025 fue el del desguace de las instituciones. No ya recortar programas, sino disolver los organismos que los sostenían.
El Presupuesto 2025 incluyó un recorte del 76% en los fondos destinados a la Dirección de Respuesta al VIH, ITS, Hepatitis Virales y Tuberculosis. También se eliminó la Coordinación Nacional de Tuberculosis y Lepra. El recorte alcanzó al 40% del personal de esa dirección, con 360 despidos el 31 de enero de 2025.
Misiones tiene condiciones epidemiológicas específicas que hacen este recorte particularmente peligroso. La provincia registra prevalencia de tuberculosis por encima del promedio nacional, asociada a poblaciones rurales y en comunidades guaraníes. La interrupción de testeos y el desabastecimiento de reactivos no son abstracciones estadísticas en ese contexto, son personas que no se diagnostican, no se tratan y contagian.
En febrero llegó el desmantelamiento del Programa Nacional de Cuidados Paliativos, que interrumpió el acceso a medicamentos como morfina y metadona para pacientes con dolor crónico y enfermedades terminales.
Además, el gobierno desmanteló el Instituto Nacional del Cáncer, suspendiendo los programas de detección temprana de cáncer de mama y cuello uterino. El Instituto acumuló una reducción del 56,5% interanual en su presupuesto para los primeros meses de 2025. Simultáneamente, la distribución nacional de tests de VIH colapsó un 97%.
En Misiones, los centros de salud que ya venían con faltantes desde 2024 quedaron prácticamente sin ayuda nacional con herramientas para el testeo.
Enfermedades tropicales
Este es el punto donde el recorte nacional adquiere su expresión más misionera. A través del Decreto 458/2025, el gobierno disolvió el Instituto Nacional de Medicina Tropical (Inmet), con sede en Puerto Iguazú.
Según trascendió y pudo consultar este medio, recientemente terminaron los últimos contratos de quienes prestaban servicio en la Institución.
El argumento oficial fue que el organismo no había ejecutado acciones concretas de prevención y que existía superposición de funciones. Ambas afirmaciones son, en el mejor de los casos, una mentira cómoda. En 2022, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) lo había nombrado Centro de Referencia del Programa Regional de Leishmaniasis por la tarea desarrollada desde 2011 en producción de conocimiento, vigilancia, prevención y control. El Inmet abordaba enfermedades tropicales y desatendidas como el dengue, la leishmaniasis y la enfermedad de Chagas, que afectan particularmente a Misiones.
El año de los cierres definitivos
A comienzos de 2026 no se renovaron los contratos del equipo de siete superespecialistas del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas, que había desarrollado una tarea tan reconocida que países extranjeros venían a estudiar su funcionamiento. Era, sin ironías, uno de los programas de salud pública más celebrados de Argentina a nivel internacional.
Permitía que niños de cualquier provincia, incluida Misiones, accedieran a diagnóstico y cirugía cardíaca sin barreras económicas. No renovar los contratos del equipo que lo sostenía no es una reforma. Es dejar morir ese programa en silencio administrativo.
El primer día de este mes, 39 trabajadores de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud que se desempeñaban en Misiones, Salta y Córdoba fueron notificados de su despido, como consecuencia del cierre del Centro Nacional de Diagnóstico e Investigación en Endemo-Epidemias, encubierto bajo la forma de una “fusión” con otro organismo. La eliminación del Cendie implica la pérdida de capacidades de respuesta territorial frente a enfermedades como dengue, chagas, leishmaniasis y fiebre amarilla. Es el cierre que llega a pisarle los talones al Inmet, y lo que quedaba de la red de vigilancia epidemiológica territorial en el norte argentino acaba de perder otro nodo.
Por último, esta semana se conocieron dos nuevas resoluciones. Por un lado el plan Remediar fue discontinuado. En su reemplazo, el gobierno estableció una estrategia limitada a solo 3 medicamentos cardiovasculares. Un programa que proveía más de 2.000 medicamentos para hipertensión, diabetes, hipotiroidismo, enfermedades respiratorias y anticoncepción fue reemplazado por tres fármacos.
Misiones recibió el impacto en dos frentes. Por un lado sus centros de atención primaria quedaron sin provisión nacional, y sus hospitales provinciales deberán absorber la demanda que antes se contenía en el primer nivel de atención.
Pami
Por otro lado otro golpe a los abuelos. El Pami redujo el 50% en ingresos médicos). El resultado previsible ya comenzó a verificarse, un éxodo de profesionales, consultorios cerrados, listas de espera que se extienden. Las ópticas de Misiones suspendieron la atención a afiliados del Pami por falta de pagos, y ATE Misiones intimó al organismo a garantizar la entrega de medicamentos a jubilados.
La deuda del Pami con prestadores superó los 700.000 millones de pesos hacia fines de marzo de 2026, mientras que la deuda de Incluir Salud con el sector de discapacidad rondaba los 250.000 millones. El sistema no está en riesgo de colapsar. El sistema está colapsando.
Hay una palabra que el gobierno de Milei prefiere no pronunciar cuando habla de salud, “consecuencias”. Habla de eficiencia, de desregulación, de libertad. Pero las consecuencias existen, son mesurables y tienen, en algunos casos, nombres y apellidos.
En Misiones, la suma de todos estos recortes dibuja un mapa de vulnerabilidad creciente. En una provincia con alta dependencia del sistema público, enfermedades tropicales endémicas que requieren vigilancia especializada, tasas de embarazo adolescente históricamente altas, poblaciones rurales y originarias en lugares recónditos y jubilados que ahora deben elegir entre remedios y alimentos. Todo eso empeoró entre diciembre de 2023 y abril de 2026.
Misiones, con sus propias limitaciones y sus propias contradicciones, intentó amortiguar algunos de esos golpes. Pero ninguna provincia puede compensar sola el retiro del Estado nacional. Y cuando ese retiro no viene acompañado de un plan alternativo, sino apenas de tres medicamentos cardiovasculares y un comunicado de prensa, la única conclusión posible es que el plan era exactamente ese, no tener plan.
El golpe a las enfermedades tropicales
Uno de los impactos más directos en Misiones fue la disolución del Instituto Nacional de Medicina Tropical (Inmet), con sede en Puerto Iguazú, mediante el Decreto 458/2025. Este organismo había sido reconocido por la Organización Panamericana de la Salud como centro de referencia regional en leishmaniasis.
El Inmet trabajaba en la investigación, prevención y control de enfermedades como dengue, Chagas y leishmaniasis, todas con fuerte presencia en la región. Su cierre implicó la pérdida de capacidades científicas y operativas clave en un territorio donde estas patologías son parte de la realidad cotidiana.