Fiestas patronales
"Hace falta trabajo y trabajo digno"
Con el último claro de la tarde, ya en franja otoñal aunque todavía con alta temperatura, salió en procesión la columna de feligreses con la imagen de San José adornada de flores al frente, desde la ermita de la Virgen de Itatí ubicada en la esquina de avenidas Corrientes y Roque Pérez hasta la explanada de la catedral en la Plaza 9 de Julio.
Con la bendición del obispo Juan Rubén Martínez y en actitud de oración y reflexión partió la caravana haciendo el tradicional camino con que cada año se celebra el Día de San José, patrono de Posadas.
La columna se dirigió por Corrientes rezando y cantando, dobló por calle San Martín y concluyó el trayecto en la plaza, frente a la catedral San José, donde se estableció el altar principal y por todos lados se acomodaron los asistentes para ser parte de la misa central de la jornada.
La misa estuvo presidida por el obispo, a quien acompañaron sacerdotes de la diócesis. Tuvo la celebración muchos pasajes cantados con gran participación de los fieles.
En su homilía, el obispo Martínez, comenzó: “Queremos agradecer a Dios por regalarnos la advocación de San José, y habernos regalado también en nuestra ciudad. Tenemos la memoria histórica, San José siempre estuvo en nuestra ciudad. Qué bueno es que podamos como pueblo de Dios celebrar esta eucaristía. Mucha gente preparó esta celebración, muchos días previos, recorrió la ciudad con San José, el agradecimiento a todos”.
En otro pasaje se dirigió a la historia del carpintero de Belén y lo que enseña sobre la fe. “San José fue un hombre de fe, qué bueno es señalar cómo es la fe en Jesucristo. Y José nos puede enseñar tanto sobre esto. La fe es confiar en Dios, en las buenas y en las malas. La fe en la cotidianeidad. Y San José se sabe partícipe en el proyecto de salvación.cTiene un sueño y José le dice que sí a Dios, se despertó y cumplió la voluntad de Dios. Pero no es que ellos, José, María, entendieran demasiado. Porque es difícil discernir lo que Dios va obrando. Muchas veces, nos quieren decir, ‘tené fe y todo va a ser fácil’.
Y no es así. El camino de Dios no es un camino previsible, sencillo… Y el salvador nace no en su casa, sino cuando estaban de paso en Belén, en un pesebre”.
Así consideró: “San José fue el hombre del sí, acompañó, estuvo. Quiero subrayar este rasgo del discipulado de la fe. Porque muchas veces queremos que nuestra fe nos acompañe con cosas extraordinarias y buscamos el milagro. Queremos ver cómo esos signos extraordinarios. Sin embargo el obrar de Dios se da en la cotidianeidad, en el silencio, sin extravagancias, en lo diario”.
“Así vivió San José, con María y con Jesús, sin extravagancias. En silencio, José estuvo, acompañó, cumplió Su voluntad”.
El obispo expresó: “Qué bueno es sobre todo en nuestro tiempo, donde estamos tan para afuera, tan extrovertidos, hasta nos generamos adicciones del para afuera, a todos nos pasa. Cuánto hace falta el silencio y la interioridad en la fe y la espiritualidad”. De esta manera, amplió, “la interioridad es espiritual y en esos silencios podemos amasar la vida, encontrarnos con Él. Tener vínculos profundos que nos permitan en medio de la cotidianeidad, ese sustento, consistencia, que nos da la interioridad”.
Enfatizó entonces, “¡Cuánta falta tiene nuestro tiempo de interioridad, para ser mas profundos, más comprometidos, porque al no tener consistencia ni interioridad, vamos salteando de una cosa a otra y no nos comprometemos. Falta en nuestra cultura, la concentración e interioridad frutos del espíritu”.
Por último y a tono con esta época de crisis generalizada, empleo precario y pérdida de empleo, el padre obispo, pidió en su oración: “San José vivió en Nazaret, vivió en el trabajo cotidiano. Y en esta noche quiero pedirle a San José que siempre podamos entender como él nos enseña, el trabajo no es algo más; es lo que nos da dignidad, hace falta trabajo y trabajo digno”.
“Si una sociedad no tiene como protagonista principal el trabajo digno del hombre, no somos cocreadores y nos podemos realizarnos como cocreadores de Dios y fuimos hechos a su imagen y estamos llamando a desarrollarnos en un trabajo digno. Cuánto el mundo necesita entender esto, necesitamos esto como clave para pensar en una sociedad que viva en el bien común”.
“A San José le pedimos que si pensamos en ser cristianos discípulos, podamos serlo con dignidad, y el trabajo nos da dignidad”, concluyó.