2026-03-19

Monos caí y pinos: un estudio del Conicet revela por qué descortezan árboles, cómo reducir el daño y proteger a la fauna

Una investigación del Instituto de Biología Subtropical demostró que el comportamiento responde a una “ventana” de alta rentabilidad energética y no a la falta de alimento. El hallazgo abre la puerta a estrategias de manejo más efectivas, sustentables y que protegen al animal.

Un equipo de investigadores del Conicet en el Instituto de Biología Subtropical (IBS) con sede en Puerto Iguazú, logró explicar por qué los monos caí descortezan pinos en plantaciones forestales en el Norte de Misiones, un problema que genera pérdidas económicas y tensiones con el sector productivo. El estudio fue publicado recientemente en la revista Forest Ecology and Management. 

El estudio, encabezado por el becario doctoral Valentín Zárate, demuestra que este comportamiento no se debe simplemente al hambre, sino a una oportunidad estacional en la que el árbol se vuelve especialmente atractivo para los primates.

“El proyecto arranca con mi doctorado en 2021, después de la pandemia. Pero el descontezado por parte de los monos, al menos acá en el Norte de Misiones, viene detectándose ya hace como 60 años, aproximadamente”, explicó Zárate, quien es oriundo de Córdoba y se radicó en la provincia para desarrollar su investigación.

El fenómeno no es exclusivo de la región. Según detalló el biólogo, se trata de un conflicto de escala global: “Si bien acá en el Norte de Argentina y Sur de Brasil es el mono caí el que descorteza los árboles en plantaciones, hay al menos trece especies más a lo largo del mundo y probablemente hay más que descortezazan árboles en plantaciones en África, en Asia, en distintos continentes”.

El decortezado de árboles por parte de mamíferos es un conflicto que afecta a la industria maderera a nivel global. Al quitar la capa externa del tronco para llegar a los tejidos internos, los animales interrumpen el flujo de nutrientes del árbol, lo exponen a plagas y causan su muerte o una disminución severa de su valor comercial. Ante este impacto, muchos productores toman represalias contra la fauna, generando un grave problema de conservación.

El estudio

Durante años, la explicación más aceptada sostenía que los monos recurrían a los pinos por falta de alimento, especialmente a fines de invierno y principios de primavera. Sin embargo, esa hipótesis nunca logró respaldo empírico sólido. “La idea nuestra fue poner a prueba otra explicación, que es la de rentabilidad energética estacional: básicamente es que durante unos meses del año el pino se vuelve un recurso atractivo que los monos lo buscan activamente”, señaló el investigador.

El trabajo implicó un cambio de enfoque para el equipo científico, que durante más de tres décadas había estudiado a la especie en áreas protegidas. “Fue un salto bastante grande. El grupo tiene más de 30 años de experiencia estudiando la especie en áreas protegidas y empezar a estudiarlo en un paisaje productivo que es bastante diferente, así que sorpresas, hay miles”, indicó.

Uno de los hallazgos que reforzó esta nueva hipótesis es que los monos caí no descortezan especies nativas. “Después de 30 años de estudiarlos, nunca se vio que descortecen árboles para consumir los tejidos internos de especies nativas. Eso también llevó a pensar en esta explicación, que había algo que estaban buscando activamente en el pino”, explicó Zárate.

El estudio también pone en contexto el origen del problema: la introducción de plantaciones forestales en ambientes donde no son nativas. “A lo largo del mundo son plantaciones forestales de especies exóticas que no corresponden al rango donde están plantadas y son un elemento nuevo en el ambiente. Claramente algo que el humano hizo”, sostuvo.

A partir de estos resultados, el equipo propuso una alternativa innovadora para mitigar el daño y, al mismo tiempo, preservar al animal: la “alimentación distractiva”. A diferencia de la suplementación alimentaria tradicional -que fracasó e incluso agravó el problema-, esta técnica busca modificar los recorridos diarios de los monos. “Mediante plataformas de alimentación estratégicamente puestas en las rutas diarias de los monos, la idea es modificar sus rutas diarias para que les sea muy costoso volver a los pinares que recortezan durante los meses de mayor rentabilidad energética”, detalló.

La propuesta se apoya en el comportamiento de la especie, que combina un alto costo energético de desplazamiento con una notable capacidad de memoria. “Se sabe muy bien, hay estudios en el Parque Nacional de Iguazú, que generan como si fuesen mapas mentales, para decidir qué recurso les es rentable energéticamente”, explicó.

Los primeros ensayos, realizados en 2022 y 2023, mostraron resultados alentadores: lograron reducir hasta un 20% el descortezado. Además, la estrategia no solo evita el daño en las plantaciones, sino que también favorece la conservación. “Vimos que utilizaban más el bosque nativo lo cual está bueno porque también ellos cumplen su rol ecológico”, destacó.

El avance científico aporta conocimiento sobre el comportamiento animal y ofrece herramientas concretas para una convivencia más equilibrada entre producción y biodiversidad. En ese sentido, Zárate adelantó que aún resta publicar en detalle la técnica desarrollada, lo que podría ampliar su aplicación en otros contextos donde se repite este conflicto.

Además de Zárate, completan el equipo de investigadores  Iara Torge, María Paula Tujague, Ilaria Agostini y Mario S. Di Bitetti. En tanto, también apoyará a otros investigadores, incluidos veterinarios y técnicos de campo como Celia Baldovino, Sara Petracchini, Fernando Foletto, Juan Pablo Arrabal, Sebastián Costa, Daniela Lamattina y Ezequiel Vanderhoeven.

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