2026-03-11

Mañana habrá una jornada de concientización por el Día del Riñón en el Hospital Madariaga

Se llevará a cabo de 8 a 12 en el acceso principal del hospital, incluirá actividades como medición de presión arterial, talla y peso, además de entrega de folletería informativa.

Como cada segundo jueves de marzo mañana es el Día del Riñón y en este contexto, el Hospital Madariaga y el Servicio de Nefrología organizan una jornada. Este evento, que se realiza todos los años, tiene como objetivo sensibilizar a la población sobre los cuidados necesarios para mantener una salud renal óptima y prevenir enfermedades que puedan comprometer la función de los riñones.

La jornada, que se llevará a cabo entre las 8 y las 12  en el acceso principal del hospital, incluirá actividades como medición de presión arterial, talla y peso, además de entrega de folletería informativa.

Precisamente, la nefróloga Irene Paz brindó detalles sobre las actividades previstas y la importancia de la prevención de la enfermedad renal. “Hay dos actividades. Una es un puesto de salud en el hall central del hospital Madariaga, en planta baja, donde de 9 a 12 se realizarán controles abiertos al público. Se harán mediciones de talla, peso, perímetro abdominal, presión arterial y glucemia, además de una breve encuesta sobre salud renal. También habrá médicos, enfermeros, nutricionistas y una asistente social, y a quienes presenten algún indicador de riesgo se les dará un turno para control en consultorio”, explicó.

A su vez, la  Escuela de Enfermería, junto con el Servicio de Enfermería de Nefrología del Madariaga, organizó la primera jornada sobre salud renal. La actividad está dirigida a agentes de salud, personal de enfermería, trabajadores de los puestos sanitarios y público en general, y busca informar sobre la situación actual de la enfermedad renal crónica en la Argentina y en el mundo, además de generar un espacio de intercambio con preguntas y respuestas. La jornada se desarrollará en el mismo horario que el puesto de salud, pero en el bloque de la Facultad de Farmacia.

“Es muy importante generar conciencia sobre la salud renal, porque muchas personas desconocen que pueden padecer enfermedad renal crónica. Se estima que entre el 10% y el 12% de la población mundial la tiene y muchas veces no lo sabe porque es una patología silenciosa que recién presenta síntomas en estadios avanzados. Por eso es clave la detección precoz y los controles, sobre todo en personas con factores de riesgo como hipertensión, diabetes, obesidad, tabaquismo o antecedentes familiares”, sostuvo la especialista.

En la Argentina se estima que alrededor de cinco millones de personas padecen enfermedad renal crónica en algún estadio, muchas de ellas sin diagnóstico o subdiagnosticadas. Además, cerca de 32 mil pacientes se encuentran en terapia sustitutiva renal, como hemodiálisis o diálisis peritoneal, y más de 15 mil han recibido un trasplante. Estos tratamientos corresponden a personas en estadio 5 de la enfermedad, con un filtrado renal inferior al 15%, situación en la que la diálisis o el trasplante se vuelven un soporte vital.

En este sentido, la médica aclaró que cuando la enfermedad renal no se detecta a tiempo y progresa hasta estadios avanzados genera un fuerte impacto en la persona, en su entorno familiar y también en los sistemas de salud pública, debido a que los tratamientos son de alto costo. Además, subrayó la importancia de la detección precoz y de mantener hábitos saludables, como realizar actividad física, sostener un peso adecuado, evitar el tabaquismo, reducir el consumo de sal y no automedicarse con antiinflamatorios. También remarcó la necesidad de controlar enfermedades como la diabetes y la hipertensión arterial, ya que ambas son de las principales causas de enfermedad renal crónica.

Asimismo, indicó que existen diversos factores de riesgo para desarrollar enfermedad renal. Entre ellos mencionó antecedentes como síndrome urémico hemolítico en la infancia, haber nacido prematuro o con bajo peso, así como también enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión, la obesidad, el tabaquismo y los antecedentes cardiovasculares. Además, advirtió que el uso excesivo de medicamentos, especialmente antiinflamatorios sin control médico, también puede afectar la función renal. En ese marco, remarcó que las principales causas de enfermedad renal crónica en el mundo son la diabetes y la hipertensión arterial, aunque también pueden intervenir otras patologías renales o de origen genético.

“En general la enfermedad renal no produce dolor y suele avanzar de forma silenciosa. Algunos signos de alerta pueden ser orina con espuma, cambios en la cantidad de orina, hinchazón en manos, pies o rostro, presión alta no controlada u orina oscura o con sangre. Por eso es importante detectarla a tiempo con estudios simples, como análisis de sangre para medir creatinina y una muestra de orina que permita evaluar cómo están funcionando los riñones”, hizo hincapié la nefróloga.

 

De igual forma, agregó que la prevención de las enfermedades renales se basa en hábitos saludables. En ese sentido, remarcó la importancia de mantener una alimentación variada con frutas, verduras y legumbres, reducir el consumo de sal y evitar alimentos ultraprocesados o bebidas gaseosas. También señaló que sostener un peso adecuado, realizar actividad física, hidratarse correctamente -con alrededor de un litro y medio a dos litros de agua por día- y realizar controles periódicos contribuyen a cuidar la salud renal y prevenir otras enfermedades como la hipertensión, la diabetes o el aumento del colesterol.

 

“Se estima que la enfermedad renal continúa en aumento y cada vez más personas llegan a estadios avanzados que requieren tratamientos como diálisis o trasplante. Sin embargo, cuando se detecta de manera precoz se pueden ofrecer distintos tratamientos y medicamentos que mejoran la función renal y la sobrevida de los pacientes. Además, es clave el abordaje interdisciplinario, con nutricionistas y especialistas como cardiólogos o diabetólogos, para reducir el riesgo de complicaciones y retrasar la progresión de la enfermedad”, concluyó la nefróloga Irene Paz. 

 

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