2026-03-04

“Me dieron ganas de seguir”: Mariela Delgado y una escuelita que crece en cada pedaleada

Impulsada por el pedido de las familias y la energía de los chicos, la multicampeona de ciclismo lanza una etapa intensiva que comenzará el próximo 10 de marzo en el Parque de la Ciudad. “La inquietud apareció porque los padres empezaron a preguntar si íbamos a seguir”, contó. El objetivo es transformar el aprendizaje técnico en una pasión que dure para siempre: “Queremos que el chico llegue, aprenda y se enamore del ciclismo”.

Después de muchos años residiendo en el Cenard, en Buenos Aires, y de construir una carrera deportiva de proyección internacional, Mariela Delgado decidió volver a Posadas para pedalear por un camino nuevo y satisfactorio: formar a los que vienen detrás. La primera experiencia de su escuelita de ciclismo infantil fue exitosa en el verano misionero y dejó aprendizajes que hoy se transforman en un proyecto más ambicioso, sostenido en la convicción de que el deporte también puede ser una herramienta de educación, encuentro y transformación social. Todo eso, mientras sigue entrenando y se prepara para una nueva temporada competitiva.

La nueva propuesta está destinada a niños y niñas de 6 a 12 años y comenzará el 10 de marzo, con clases los martes y jueves de 18 a 20, en el circuito del Parque de la Ciudad. El valor mensual es de $30.000 e incluye seguro.
Los cupos son limitados y se requiere bicicleta en condiciones y casco obligatorio.

Una experiencia que dejó huella
"Fue una primera experiencia muy rica, la verdad que me gustó. La pasé bien, fue un desafío, pero todo fluyó y nos divertimos con los chicos", resumió Delgado al recordar el inicio del proyecto.

El trabajo en equipo fue clave para que la propuesta funcionara. “El equipo de Miguel Camargo y Gustavo Vergara funcionó muy bien y eso hacía que se disfrutaran las clases”, destacó.

“Nos divertimos con los chicos y decidimos seguir”: nueva etapa de la escuela de Mariela.

A ese trabajo se sumó un apoyo externo que resultó fundamental. “El acompañamiento de Golden Bike fue muy importante, iban a todas las clases, estaban presentes, había un mecánico que acompañaba y también consiguieron alumnos de ellos”, valoró.

Para la ciclista misionera, esta etapa tuvo un sentido especial. “Fue una prueba piloto, una prueba para todos”, explicó, y agregó: “Camargo ya tiene más experiencia, pero yo siento que fue como un nivel avanzado de clases de ciclismo infantil”.

Mucho más que pedalear
Las clases no se limitaron a subirse a la bicicleta. “Fuimos variando los ejercicios de cada clase. Hicimos un poco de todo: habilidad, técnica, juego y educación ambiental”, detalló.

Además, ese formato permitió observar qué aspectos profundizar. “Ahora lo que sigue es algo más intensivo y más extenso, trabajando un poco más cada aspecto y focalizando mejor para extenderlo durante el año”, explicó.

El objetivo es claro: “Queremos que aprendan más y mejor. Hay mucho más para enseñar, y de lo que ya enseñamos ahora podemos perfeccionar”.

Asismo, el proceso también dejó aprendizajes para el equipo de trabajo. “Nosotros también aprendimos mucho y hay cosas para tener en cuenta en la próxima edición”, reconoció.

Entusiasmo de ir por más

La continuidad del proyecto nació de una demanda concreta. “La inquietud apareció porque los padres empezaron a preguntar si íbamos a seguir cuando terminó el verano”, contó la multiple campeona.

Eso la llevó a repensar su propia rutina. “Mientras daban las clases yo iba viendo si tenía la posibilidad de continuar, porque también fue una prueba para mí combinar mi entrenamiento con dar clases”.

Con el correr de las semanas, la decisión se fue afirmando. “Después fueron preguntando más padres y ahí dije: tomo nuevamente el desafío de hacer algo mejor, más grande y con un equipo más completo durante el resto del año”.

Cuidar el proceso de cada chico
La nueva etapa mantiene una definición clave: no crecer sin límites.
“Tenemos un cupo limitado porque no queremos que se pierda eso de que el chico llegue, aprenda y se enamore del deporte”, explicó. Y la razón es pedagógica. ya que “si son muchos, a veces se dificulta el aprendizaje, la atención y el seguimiento del proceso de cada chico”.

Además, el equipo Delgado, Camargo y Vergara sigue compitiendo. “Los tres somos corredores activos y también tenemos que complementar eso con las clases”, señaló.

 

La energía que viene de los chicos
En lo personal, Delgado reconoce que el proyecto le dejó algo más: “Los chicos me ayudaron a conectarme con ellos en este momento de mi vida. Esa energía está muy linda, me gustó y me sentí bien coordinando un equipo para enseñar ciclismo”.

Aunque se trata de iniciación, para ella es un punto fundamental. “Es ciclismo infantil, no es tan técnico, pero es un punto de partida muy importante”, aseguró.

Un proyecto que necesita sostén
La continuidad también implica nuevos desafíos. “Conseguimos más sponsors, pero el proyecto está abierto a recibir más apoyo y ayuda”, explicó.

Es que la necesidad es concreta ya que para poder dedicarle más tiempo “también necesitamos un ingreso, porque le ponemos mucha energía y el proyecto vale la pena”.

Es que en este caso el apoyo permitiría crecer un deporte a través de la escuelita. “La idea es que la escuela funcione mejor y poder tener algunas bicicletas más”, indicó.

Valores que van más allá de la bicicleta
La propuesta apunta a formar deportistas, pero también personas. "Nos importa mucho el buen clima, el compañerismo, la conciencia mental y la superación”, enumeró la posadeña.

Y sumó un eje ambiental: “Queremos formar deportistas responsables con el ambiente”. A eso se agrega el cuidado personal y colectivo: “Responsables con su cuerpo, con su bicicleta y con sus compañeros”.

De la elite al aula sobre ruedas
Delgado no sólo es formadora: sigue siendo atleta. Tres veces paralímpica en Río 2016, Tokio 2020 y París 2024, con diplomas paralímpicos en cada participación, además de campeona en Copas del Mundo, medallista en campeonatos mundiales y múltiple medallista en Juegos Parapanamericanos, hoy combina el entrenamiento con la enseñanza.

Esa experiencia es la que busca transmitir. No desde el podio, sino desde la cercanía con los chicos, en cada clase y en cada ejercicio compartido.

Una nueva etapa sobre dos ruedas
Con la experiencia inicial como base, la escuelita inicia ahora una etapa más profunda y sostenida. “Estamos entusiasmados con este nuevo proyecto y esperamos que se sumen más chicos”, expresó Delgado.

El desafío es mantener un espacio donde el juego, la técnica y los valores conviven. Un lugar donde cada chico pueda llegar, aprender y encontrar en la bicicleta algo más que un deporte: una forma de crecer.

 

Te puede interesar