Demanda sostenida de escucha y acompañamiento
La salud mental y la sexual, temas que más consultan los adolescentes
La salud en la adolescencia atraviesa cambios físicos, emocionales y sociales que generan nuevas inquietudes y la necesidad de espacios de orientación y acompañamiento. En este contexto, el Programa Provincial de Salud Integral Adolescente articula la respuesta del sistema sanitario para abordar y prevenir las principales demandas de esta etapa de la vida.
“El programa tiene la misión de crear un entorno donde el adolescente no se sienta juzgado. Si el adolescente siente que el equipo es un aliado y no una autoridad rígida, la adherencia a cualquier tratamiento o consejo preventivo se multiplica. La red de atención está organizada por zona sanitaria y se articula con los hospitales y Caps para brindar las prestaciones de salud.
Para esto se conformaron equipos interdisciplinarios abocados a la atención adolescente. El adolescente solicita un turno con el equipo de adolescencia y ahí recibe las atenciones básicas que requieren los lineamientos del programa”, explicó Nadia Lunge, coordinadora del programa.
A su vez indicó que actualmente la red cuenta con 30 espacios de atención integral adolescente distribuidos en los municipios de Posadas, Oberá, Iguazú, San Vicente, San Pedro, El Soberbio, Apóstoles, Concepción de la Sierra, Colonia Aurora, Andresito, Jardín América, Aristóbulo del Valle, Leandro N. Alem y Garupá. Los motivos de consultas más frecuentes están vinculados a la salud mental, salud sexual, hábitos alimentarios y consultas sobre el riesgo del cigarrillo electrónico.
“La salud mental continúa entre las principales demandas, con abordajes vinculados a las emociones y a la construcción de vínculos, tanto en grupos como en el ámbito familiar. También aparece con fuerza la necesidad de contar con un espacio donde poder hablar sobre situaciones que puedan estar afectándolos”, comentó.
Sujeto integral
Asimismo, la profesional mencionó que la interdisciplina implica que los profesionales dialogan entre sí y que el objetivo es ver al adolescente como un sujeto integral; la sinergia se produce cuando lo que el psicólogo nota en la consulta puede ser la clave para que el nutricionista entienda un trastorno alimentario o para que el médico clínico detecte un síntoma psicosomático.
“Abordar la salud en la adolescencia es como intentar armar un rompecabezas en movimiento; no se trata solo de revisar la talla y el peso, sino de entender un torbellino de cambios biológicos y físicos, la construcción de identidad inmersa en diversos contextos sociales. Por eso, el equipo interdisciplinario no es solo una opción, es el estándar de oro. Los equipos integran médico clínico, licenciados en Psicología, licenciados en Trabajo Social, licenciados en Obstetricia, pediatras, enfermería, odontología -en algunos equipos-, nutricionista y agentes sanitarios”, sostuvo.
Confidencialidad
De igual manera, la coordinadora del Programa Provincial de Salud Integral Adolescente detalló que garantizar la confidencialidad es el recurso más valioso en la consulta y la base de la confianza. Si el adolescente cree que todo lo que diga irá directo a sus padres dejará de hablar.
En el marco legal se los considera sujetos de derecho. A partir de los 13 años se presume que tienen aptitud para decidir por sí mismos sobre tratamientos que no sean invasivos ni pongan en riesgo su vida. Desde los 16 años se los considera adultos para las decisiones sobre su propio cuerpo.
“Al inicio de la atención, el equipo establece las reglas del juego de forma clara y se basa en una regla general: lo que se habla en el espacio de salud queda ahí. Esto protege la intimidad sobre sexualidad, identidad de género o dudas existenciales. La excepción es cuando su vida corre peligro. La confidencialidad no es absoluta. Si el equipo detecta un riesgo inminente para el adolescente o para terceros, el profesional articula los medios y la comunicación necesaria para continuar el abordaje del caso”.
En sintonía, la referente añadió que la consulta temprana y la prevención se promueven a través de actividades comunitarias y de comunicaciones digitales. También señaló que se realizan operativos de salud adolescente exclusivos, con presencia del equipo en escuelas, clubes deportivos y espacios comunitarios para brindar atención e invitar a continuar las consultas en el consultorio.
“Tenemos comunicación continua con el ámbito educativo. En cada municipio donde están los equipos de atención adolescente se realizan visitas a las escuelas, se presentan los profesionales, los días de atención y también se relevan las demandas puntuales que puedan surgir. Por otra parte, articulamos diferentes acciones y actividades con la Subsecretaría del Niño, Niña y Adolescente del Ministerio de Desarrollo Social, con la Comisión de Abordaje Integral del Suicidio y con el Ministerio de Prevención de Adicciones”, puntualizó.
Por otra parte enfatizó que durante el año se realizan charlas, talleres y atención de salud en escuelas y barrios. Además, uno de los principales desafíos es la captación de adolescentes para el abordaje sanitario, con el objetivo de que más jóvenes realicen sus chequeos y obtener indicadores más precisos sobre su estado de salud en Misiones. También la prevención de las enfermedades de transmisión sexual ante el aumento de casos, mediante acciones de concientización y promoción de hábitos saludables.
“En el sistema de salud, los espacios de atención adolescente son un recurso donde el adolescente no necesita estar enfermo para venir; puede acercarse por dudas sobre su cuerpo, sus emociones, su sexualidad o simplemente porque necesita que alguien lo escuche sin juzgarlo. El adolescente es el protagonista, no es un espectador de su propia salud; es quien toma las decisiones sobre su salud, con información y con contención”, concluyó Lunge.