Drogas y drama familiar: "siento mucha impotencia por mi hija"
"Mi Katerin era tan hermosa... Miren sus fotos en Facebook, de antes del 2019. Esa belleza natural se la fue comiendo la droga, paso a paso". Así empieza el relato desgarrador de Ramona Villordo, madre de Katerin, una joven de 26 años de Oberá cuya vida se desmoronó por el consumo problemático. Hoy, desde su precaria casa en barrio Norte, donde convive con su pareja también con problemas de consumo y deambula por las calles revisando basureros o vendiendo frutas. La mujer clama por ayuda: "siento mucha impotencia por mi hija; necesito que la internen ya".
Todo empezó a agravarse en 2022, cuando Katerin vivió un infierno en Buenos Aires con una ex pareja. "Viajé yo misma a buscarla, la traje de vuelta, pero recayó peor que nunca", cuenta Ramona. En abril de 2023, su foto inundó las redes por una denuncia de desaparición en la Capital Federal. Días después, se comunicó: había sufrido una sobredosis. Regresó a Oberá con un bebé en camino —hoy cuidado por esta abuela extenuada—, pero la sobriedad duró poco. "Estaba cada vez más agresiva conmigo, con mi pareja y con su hermanito de 13 años. La interné por sobredosis, pero un día lo agredió al chico. Hice la denuncia y supliqué al juzgado: 'Internenla, por Dios'".
Recientemente, a fines de noviembre, Katerin y su pareja fueron detenidos como sospechosos de robar un reproductor de DVD y cuatro parlantes de un auto en la zona. Pero para su madre, eso es solo la punta del iceberg. "Trajineé juzgados de Familia una y otra vez. Pedí medidas judiciales para obligarla a un tratamiento en Oberá, pero me dijeron que 'la ley no fuerza a nadie a rehabilitarse si no quiere'. ¿Y ahora qué? ¿La dejo morir en la calle?".
La progenitora describe escenas dantescas: episodios de exceso con drogas y alcohol, agresiones familiares y retornos fallidos de Buenos Aires. "Mi nieto lo crío yo, mientras ella vaga por barrio Norte, Schuster y Kleiven, drogada y destruida. No aguanto más. Siento mucha impotencia porque pedí ayuda y la Justicia dice que no la pueden obligar a internarse, pero tampoco es justo que dejen morir a una persona”, lamentó Ramona.