2025-11-27

Lectura entre árboles: una década del programa que une naturaleza, comunidad y libros en Yabotí

A diez años de su creación, "Que los libros vuelvan al bosque" volvió a la selva misionera para celebrar una década de promoción de la lectura en comunidades rurales, con una jornada cargada de emoción, participación familiar y actividades que unieron naturaleza, libros y aprendizaje

En plena selva, con la exuberante Reserva de la Biosfera Yabotí como marco, los libros se lucieron en dos jornadas cargadas de emoción, esperanza y alegría para celebrar los diez años del programa ‘Que los libros vuelvan al bosque’ de la Fundación Red Comunidades Rurales. Se realizaron en la Escuela de Frontera Bilingüe N° 836 de Tekoa Její y en la Escuela Rural N° 940 “Educación para las primaveras” de la zona rural de El Soberbio. En un momento lleno de magia los árboles fueron la vía para generar ese fascinante vínculo entre el libro y los niños.

Hace una década surgió la propuesta con la convicción de que promover la lectura es vital y que el éxito de ello depende en buena medida de la motivación que se logre despertar en especial en los niños desde nivel inicial hasta séptimo grado de la primaria, dado que se observan serias dificultades al momento de la comprensión lectora. Por ello la propuesta inmersa en la zona rural combina una dinámica que sin duda logra captar la atención de las infancias. Lejos de las distracciones de nuevas tecnologías el enfoque está puesto en descubrir, disfrutar, imaginar, crear y soñar con cada página en un espacio abierto y natural.

Esta iniciativa nació como respuesta a algunos grandes desafíos y problemáticas que desde hace ya varios años desde la red observan a lo largo y ancho del país.  Uno de ellos es la pérdida del interés y el cariño relacionados con el acto de leer. “Nos referimos a disfrutar la lectura de libros, a descubrir, imaginar y reflexionar gracias a ese momento en el que sin distracciones podemos establecer un vínculo con esa historia”, enfatizó Patricio Sutton de la Fundación Red Comunidades Rurales.

En un contexto donde la irrupción de las nuevas tecnologías cambiaron hábitos, con avances que tienen aspectos positivos pero también negativos, entre ellos los más preocupantes son la fragmentación de la lectura, la dificultad para comprender textos y la adicción a redes sociales y otros espacios de internet para los cuales no están preparados. “Sabemos que hoy en día es muy difícil motivar la lectura en los niños, se está perdiendo la lectura tradicional que tiene enormes ventajas para impulsar la imaginación y creatividad, la reflexión individual y grupal, y muy especialmente para el aprendizaje profundo y desarrollo neurocognitivo desde la primera infancia. Estamos apuntalando esa necesidad, ese desafío tratando de incentivar a docentes, a familiares y niños", señaló Patricio.

En ese sentido, Sutton consideró que “además de una buena enseñanza, aprender a disfrutar la lectura es crucial” y agregó: “Obligar a leer nunca dará buenos resultados, menos aún en inferioridad de condiciones para 'competir' por la atención que los dispositivos electrónicos generan a fuerza de estímulos diseñados para tener dicho efecto en nuestros cerebros”.

Ante esa realidad de disputa desafiante se les ocurrió una idea genial que además está relacionada con el entorno, es decir, con aquello que rodea a las comunidades educativas, donde el cuidado, el ayudar a crecer y regenerar el ambiente degradado se convirtió en parte de esta innovadora iniciativa, otro gran logro que celebran con enorme satisfacción.

Patricio fue quien detalló en qué consiste la actividad que llevan a cabo en varias escuelas para despertar en niños la motivación por los libros, estimulación que en este caso ocurre cuando cuelgan de tanzas en las ramas de los árboles los libros infantiles y juveniles con sus tapas decoradas o intervenidas artísticamente.

“Salen de las aulas y como si fueran abejas visitan los libros bajo las ramas de los árboles, miran los dibujos, los textos, las tapas… Luego volvemos al aula, donde junto a los docentes les preguntamos qué fue lo que más les interesó, entonces empiezan a contar y leer lo que les atrae, se generan valiosos intercambios, hablamos de las características de la selva, de los bosques, del cuidado del ambiente y después de ese rato salimos todos juntos a plantar árboles nativos y frutales en el predio de la escuela", detalló sobre la jornada a la que se suma la familia.

En muchas oportunidades los niños se llevan los libros por un tiempo a sus hogares para contar la experiencia y leerlos con sus familias.

En esta oportunidad, para una fecha tan especial, una de las jornadas se realizó en la escuela rural “Educación para las primaveras” donde hace diez años atrás se concretó la primera prueba piloto. Fue verdaderamente emocionante ver los libros colgar de árboles que fueron plantados ese día, cuando eran apenas plantines; resultados palpables de un proyecto digno de destacar.

"Hacerlo exactamente en el mismo lugar fue muy emocionante. Cuando fuimos la primera vez eran árboles muy pequeños y esta vez nos costaba llegar a las ramas más bajas, así que imagínense cuanto han crecido", expresó Patricio y destacó el mensaje que se pudo transmitir a los niños: "Trasmitirles con eso que hay que ser pacientes, perseverantes y que con el paso del tiempo se puede lograr buena sombra, una arboleda preciosa, llena de aves, un rico microecosistema", expresó con tonó entusiasta y alegre.

Por su parte, Martín Cornell, director de la Escuela N° 940 ubicada en el paraje San Ramón  a unos 20 kilómetros de la zona urbana El Soberbio, contó como disfrutaron fructífera jornada. "Es muy sobrecogedor ver el crecimiento de los árboles. En aquella oportunidad se habían colgado en la rama de arbolitos recién plantados, hoy son inmensos y están frente a la escuela", compartió Martin. "La alegría de los niños de salir del aula e ir a ver los libros hermosos que trajeron y disfrutaron, de ese acercamiento con los libros junto a los maestros. Una jornada que esperemos se repita para así seguir fomentando el gusto por la lectura y el cuidado del medio ambiente", agregó.

La misma actividad se replicó en la Escuela Intercultural Bilingüe N° 836 de Tekoa Její con la que la red trabaja desde hace dos años en la Reserva Natural y Cultural Papel Misionero, dentro de la Reserva de Biósfera Yabotí. En esta oportunidad Evandro López, su director, valoró que se den este tipo de actividades ya que vienen a reforzar el trabajo que realiza el docente en las aulas para despertar el interés por la leer y comprender. "Me parece bueno por ser un estímulo a la lectura que se suma a lo que hacemos los docentes, en este caso apuntando a la educación primaria", dijo Evandro y considero que "ojalá se pueda replicar en otras instituciones porque creo que la lectura es fundamental solo que así como el fútbol hay que practicarlo".

Para llegar a cada una de las escuelas rurales la Red Comunidades Rurales realiza un trabajo previo donde la solidaridad, empatía y predisposición se ponen en relevancia para que los libros luzcan atractivos en los árboles. Son jornadas de voluntariado que permiten comprar y  recolectar libros para dedicarles luego una intervención artística en sus cubiertas. Una de ellas se materializó mediante un convenio con la Fundación Navarro Viola FNV donde más de 25 voluntarios adultos mayores participaron de dos jornadas de clasificación e intervención de libros infantiles y juveniles. 

Gracias a ese compromiso y creatividad junto a otros voluntarios de la red este año intervinieron más de 700 libros que llegarán a más de 20 escuelas rurales de distintas provincias del país.

Te puede interesar