Recolectaron 12.000 frutos de 80 árboles madre
Instalan huertos para preservar las especies de frutales nativos
Las integrantes de la Cooperativa Nueva Esperanza del paraje Gentile de San Pedro, dedicadas a la elaboración de vinagre artesanal con frutas nativas, son parte del proyecto de investigación ‘Desarrollo de cultivares de frutas nativas comestibles de la selva misionera’ mediante el cual llevaron a cabo una jornada de plantación de estas especies en el predio de dicha entidad que se transformará en un huerto. La iniciativa es de suma importancia e impulsa el trabajo que realizan las socias para proteger y hacer un aprovechamiento amigable del valioso recurso.
La propuesta forma parte de un trabajo conjunto entre el Laboratorio de Propagación Vegetativa, Conservación y Domesticación (Laproveco) de la Facultad de Ciencias Forestales de la Unam, Somos Red Misiones y la Estación Experimental Agropecuaria Montecarlo del Inta, que promueven la domesticación participativa y la conservación de especies de la selva paranaense, especialmente de la familia myrtaceae, como la jaboticaba (Plinia cauliflora), la cerella (Eugenia involucrata) y la pitanga (Eugenia uniflora).
Como primera acción se recolectaron 12.000 frutos de 80 árboles madre, evaluados en su tamaño y calidad. “Con ese material se conformó una población base de amplia diversidad, se estableció un banco monoclonal y se instalaron ensayos y huertos frutales en tres puntos de la provincia: en el Inta de Montecarlo, en el Espacio Educativo Ambiental Reverdecer de Salto Encantado y en la Cooperativa Nueva Esperanza de San Pedro”, señaló a El Territorio Patricia Rocha, docente investigadora de Laproveco de la Facultad de Ciencias Forestales.
Teniendo en cuenta que en el paraje Gentile desde hace más de 20 años un grupo de mujeres trabaja con frutos nativos, la creación de este huerto es un paso clave para conservar y aprovechar de manera sostenible estas plantas, aún poco domesticados y en situación de vulnerabilidad. Además, la participación de los productores en la selección de materiales asegura que los futuros cultivares sean resilientes y con valor socioproductivo.
La jornada de plantación fue el puntapié inicial para regenerar el bosque de frutales, muy escaso y de suma necesidad. En ese sentido Nelda Richardt hizo referencia al trabajo de recolección de semillas para asegurar calidad en los plantines. “Son tres variedades obtenidas de plantas semilleras de buena calidad que se intercambiaron en varios municipios para conocer las características en cada zona y así lograr buena genética”, dijo y agregó: “Nos parece un paso fundamental para reactivar los montes y en especial incorporar árboles frutales, tanto para aprovechar el recurso como para que los pájaros y demás animales tengan alimento”.
En las jornadas de instalación participaron integrantes de la Cooperativa Nueva Esperanza, de Somos Red y docentes investigadores de la Facultad de Ciencias Forestales. De esta manera, la propuesta integra investigación, educación ambiental y desarrollo productivo a fin de fortalecer el trabajo comunitario en torno a la biodiversidad local. De acá en más, los plantines con su respectiva identificación serán monitoreados de manera constante con el propósito de analizar su desarrollo.
La instalación de los huertos de frutales nativos se da en el marco del proyecto de investigación “Desarrollo de cultivares de frutas nativas comestibles de la Selva Misionera”, financiado por la convocatoria PTIS 2023 y del Proyecto de Extensión en Educación Ambiental N° 244/2024.