Una historia contada y preservada en Posadas
Luis Cabral es posadeño y veterano de Malvinas. El año pasado, en abril, El Territorio contó su historia. Es jubilado y en su domicilio en Kolping casi Tambor de Tacuarí tiene un museo malvinense abierto al público. Con municiones, equipamiento, casco, revistas, diarios, libros, cartas, medallas que recibió a lo largo de los años en reconocimiento, fotos que le fueron llegando y cartas que le brindaron familiares de soldados caídos, tiene mucho para contar y transmitir a quienes lo visitan, que mayormente son jóvenes y estudiantes, que buscan saber más de aquella guerra que sucedió en aquel archipiélago de América del Sur, situado en el mar Argentino ocupado por los británicos.
Además de tener el museo sobre las Islas y la Guerra de Malvinas en su domicilio, brinda charlas en instituciones educativas para dar a conocer el hecho trágico e histórico que marcó la vida de los argentinos en 1982 cuando Argentina y Gran Bretaña estuvieron en guerra.
Con 19 años fue a la guerra de Malvinas en 1982. “Todo comenzó el 2 de abril y me presenté el 4. Para el 10 de abril ya estábamos viajando desde Monte Caseros hasta Paraná, Entre Ríos. Desde allí, hasta Comodoro Rivadavia, donde estuvimos unos días donde nos dieron el equipamiento y el armamento para la zona. Una vez listos, nos trasladan a Río Gallegos, donde reforzamos los equipos de vestimenta por el frío. El 27 de abril a las 13.30 aterrizamos en las islas. Mi familia no sabía porque pensaban que iba, me presentaba y volvía. Se enteraron en mayo cuando envié una carta”, recordó. Volvió a su tierra natal, Posadas, y fue uno de los 480 misioneros que se embarcó para combatir en defensa de la soberanía de las islas.
“Matan a tu hijo”
Según Luis Alfonso Cabral, el dolor se agudiza al considerar que su hijo, quien defendía un sistema y una fuerza, encontró la muerte dentro de esa misma institución. “No te mataron los ingleses, no te hicieron nada y acá tu propia tropa vienen a destruirte, me dice, matan a tu hijo”, reflexionó citando a un amigo. Para él, este hecho no puede quedar impune.
La lucha de Luis Cabral es un testimonio de amor filial y de la inquebrantable voluntad de un padre por honrar la memoria de su hijo.
A pesar de las dificultades y la lentitud del sistema judicial, Luis Cabral expresó que está decidido a seguir “hasta la última consecuencia”, impulsado por la esperanza de que la verdad salga a la luz y se eviten más víctimas de la negligencia médica.
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