Mesas de examen: claves para prepararse sin colapsar
El receso de invierno suele ser, para muchos estudiantes, una etapa marcada por largas jornadas de encierro, apuntes acumulados y maratones de estudio. Las mesas de examen que se concentran en este período del año ponen a prueba no solo los conocimientos adquiridos, sino también la estabilidad emocional, la organización personal y, en muchos casos, el bolsillo de las familias. En este contexto, surgen preguntas clave: cómo afrontar el miedo al fracaso, de qué manera organizarse para estudiar con eficacia y cuánto cuesta hoy prepararse con apoyo académico.
El calendario de mesas evaluatorias impone su lógica de exigencia, presión y rendimiento. Por estos días, los estudiantes se preparan para enfrentar parciales, finales y presentaciones.
En este contexto, según explicó la licenciada en Psicología Nahir Britez (MP 1479) en diálogo con El Territorio, "los nervios, la tensión o la ansiedad son reacciones normales ante situaciones de evaluación". Esta reacción forma parte del proceso adaptativo y puede incluso jugar un papel positivo si ayuda a movilizar y organizar la conducta. Sin embargo, cuando el malestar se vuelve crónico, se repite con cada examen o condiciona la vida cotidiana, es momento de pedir ayuda.
Autoexigencia y límites
La especialista advierte que la autoexigencia y el perfeccionismo son factores que muchas veces empeoran el panorama: “Hoy vemos una necesidad muy fuerte de control: querer manejar cada aspecto del proceso, prever todo lo que va a pasar. Cuando algo se sale de control, aparece la preocupación excesiva, tanto a nivel emocional como cognitivo”.
Estas exigencias internas se suman a las externas: rendir en fechas fijas, adaptarse a sistemas rígidos o cumplir con entregas acumuladas. Las consecuencias pueden verse reflejadas tanto en el cuerpo como en las emociones: "Cansancio, dolores de cabeza o estómago, irritabilidad, angustias, dificultad para pensar y concentrarse", enumera Britez.
Consejos para un estudio saludable
Frente a este escenario, la psicóloga propone una serie de estrategias que pueden ayudar a transitar este momento con mayor equilibrio: Armar un espacio de estudio ordenado, silencioso y con buena iluminación. Evitar distracciones como el celular. Definir qué se va a estudiar, durante cuánto tiempo, con qué método. "Es importante que el estudiante conozca sus habilidades y también sus limitaciones", señala. Respetar las horas de sueño, tener pausas activas y realizar actividades que generen bienestar emocional. También se debe aceptar que fallar también forma parte del aprendizaje. “Es fundamental que los estudiantes se permitan no poder con todo, reconocer sus límites y cuidarse”, agrega.
Por último, Britez insiste en que, si el estrés se vuelve constante y paralizante, buscar acompañamiento profesional es una opción saludable y necesaria. “Es muy importante en este punto que la persona pueda buscar ayuda y generar herramientas para regular la adaptación a estos factores estresores. Así flexibilizar el psiquismo y aprender de las experiencias que va teniendo, para encontrar formas de regular este estrés, así como estrategias de organización, descanso, relajación y de autocuidado”, concluye.
Costos de clases particulares y acompañamiento
El esfuerzo por rendir también se traduce en números cuando se necesita acompañamiento para entender conceptos teróricos. De acuerdo con un relevamiento realizado, las clases particulares para nivel secundario rondan los 20 mil pesos por encuentros de dos horas. En el nivel universitario, el acompañamiento académico durante el primer cuatrimestre -por materia- se ubica en torno a los 90 mil pesos -financiable en coutas-, según precios consultados en La Academia. Por lo general son materias ligadas a Matamáticas, Física y Química.