El 40% del presupuesto de Humanidades se destina a becas
En el marco de la Semana Nacional de la Ciencia, la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales (Fhycs) de la Universidad Nacional de Misiones (Unam) organizó una charla titulada “Educación Universitaria en cifras: estudiantes y becas socioeducativas”, con el objetivo de exponer datos relevantes sobre los estudiantes universitarios de la región noreste y el impacto de las políticas de becas en sus trayectorias educativas. La actividad fue impulsada por el Observatorio de Datos Socioeconómicos (Odase) y un equipo de investigadores de la facultad.
Durante la jornada, Romina Lechovid, estudiante de la carrera de Tise e integrante del Odase, presentó estadísticas actualizadas sobre la situación de los estudiantes universitarios en la región NEA. Posteriormente, la magíster Natalia Otero Correa, secretaria adjunta de Investigación de la FHyCS, junto con el especialista Nicolás Pintos, docente e integrante del observatorio, compartieron los resultados obtenidos para las provincias de Chaco, Formosa y Misiones en el marco del informe “Sistema Nacional de Becas de acompañamiento a las trayectorias educativas: resultados y desafíos para su fortalecimiento”. Además, el secretario de Bienestar Estudiantil, Ricardo Oettel, describió las líneas de acción implementadas en la facultad para acompañar las trayectorias académicas de los estudiantes, y remarcó la importancia de contar con información precisa para la toma de decisiones en materia de gestión universitaria.
Becas
Al finalizar la charla, el decano Cristian Garrido destacó la relevancia de las becas y las políticas estudiantiles en el sostenimiento de las trayectorias educativas, especialmente en una unidad académica como la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, donde el 40% del presupuesto se destina a cubrir becas de comedor, albergue, salud, entre otras ayudas fundamentales para los estudiantes.
Durante el encuentro, se presentaron datos del informe sobre el sistema de becas, que ofrece una visión integral sobre el impacto de estos programas en el Nordeste Argentino. En una región donde las desigualdades socioeconómicas persisten, las becas demostraron ser una herramienta esencial para garantizar el acceso, la permanencia y la finalización de los estudios superiores de miles de jóvenes. El estudio combinó metodologías cualitativas y cuantitativas a través del análisis de anuarios estadísticos e informes del ex Ministerio de Educación, así como entrevistas individuales y grupales a estudiantes beneficiarios de los programas Progresar y Manuel Belgrano.
En relación con las becas Progresar, se informó que el programa, implementado en 2014 para reducir desigualdades en el acceso a la educación, alcanzó en 2022 a 51.246 estudiantes del NEA en su línea de Educación Superior. En esa región, los beneficiarios se distribuyeron en un 56,7% en educación obligatoria, un 30,7% en educación superior, un 9,3% en formación en el trabajo y un 3,2% en enfermería. Se destacó que aproximadamente el 70% de quienes accedieron a las becas en Educación Superior fueron mujeres, cifra que ascendió al 80% en el caso de la línea de enfermería, considerada una carrera altamente feminizada. Asimismo, se remarcó que cerca del 45% de los becarios depende económicamente de sus familias, por lo que las becas representan un alivio para las economías domésticas.
Respecto al programa de becas Manuel Belgrano, orientado a carreras estratégicas para el desarrollo nacional, se registraron 2.692 beneficiarios en el NEA. En la provincia de Formosa, el 62% de los becarios fueron mujeres, mientras que en Chaco y Misiones este porcentaje fue del 45%. En palabras de dos beneficiarios de la UNaM, “el acompañamiento de la universidad y la beca han sido fundamentales para poder seguir estudiando y no depender tanto de la familia”, tal como quedó plasmado en el informe presentado.
El estudio también concluye que los programas de becas, combinados con las políticas de acompañamiento de las universidades, han sido herramientas decisivas para sostener las trayectorias educativas en la región. Además de promover la continuidad en los estudios, las becas permiten que los estudiantes adquieran autonomía en aspectos administrativos, económicos y financieros. El informe destaca el rol de los técnicos y articuladores territoriales que, a pesar de las dificultades locales y de conectividad, facilitan el acceso a la información y acompañan el proceso de inscripción en tiempo y forma.
Finalmente, se subrayó que el impacto de las becas no se limita a la continuidad educativa, sino que también incide positivamente en las economías locales, ampliando las oportunidades para los estudiantes y sus comunidades.