En el Hospital Barreyro se atienden a unos 80 chicos al mes
Dolor articular, entre las principales consultas en reumatología infantil
Las enfermedades reumáticas también pueden presentarse en la infancia y, en la mayoría de los casos, se manifiestan de manera crónica. Entre las patologías más frecuentes se encuentran la artritis idiopática juvenil, el lupus eritematoso sistémico juvenil, la dermatomiositis juvenil, la fiebre reumática y la esclerodermia, tanto localizada como sistémica. Se considera que son enfermedades juveniles cuando se manifiestan antes de los 16 años.
"El motivo más frecuente de consulta en reumatología infantil es el dolor musculoesquelético, particularmente el dolor articular. En estos casos, se realiza un interrogatorio clínico detallado y un examen físico exhaustivo para identificar signos de inflamación, que podrían indicar artritis o alguna otra patología reumática", explicó la médica reumatóloga infantil Florencia Ahumada, del Hospital Pediátrico Fernando Barreyro.
Además, puntualizó que muchas veces los síntomas pueden iniciarse en edades muy tempranas. En el caso de la artritis idiopática juvenil, puede afectar incluso a niños de entre uno o dos años. Esta enfermedad se presenta con artritis crónica, de más de seis semanas de evolución, con características inflamatorias que incluyen dolor, inflamación articular, rigidez matutina y limitación de movimiento.
“En el consultorio de reumatología infantil del Hospital de Pediatría, ofrecemos atención diaria a los pacientes ambulatorios, además de realizar interconsultas para aquellos niños internados en diversas áreas del hospital, lo que permite atender una amplia demanda de pacientes con diversas patologías reumáticas. Atendemos a chicos de toda la provincia”, dijo Ahumada.
En cuanto al número de pacientes, indicó que la cantidad varía, pero se mantiene en niveles elevados. Aproximadamente, se realizan unas 80 consultas por mes en esta especialidad, incluyendo tanto atenciones programadas como derivaciones internas.
"Sí, las enfermedades reumáticas en niños son tratables. La mayoría de estas son enfermedades crónicas, al igual que otras condiciones como la diabetes o la celiaquía. El objetivo inicial del tratamiento es inactivar la enfermedad y mantenerla controlada a largo plazo. En este contexto, hablamos de remisión bajo tratamiento, lo que significa que el paciente está asintomático mientras recibe medicación. En algunos casos, es posible lograr la remisión sin tratamiento, aunque es fundamental subrayar que hablamos nunca de curación, ya que las enfermedades reumáticas pueden presentar caídas o reactivaciones”, precisó el especialista.
Con respecto al tipo de tratamiento, subrayó que suele ser prolongado y se basa en el uso de inmunomoduladores e inmunosupresores. La modalidad del tratamiento puede ser ambulatoria o requerir internación, dependiendo de la gravedad de la patología, el tiempo de evolución y los órganos comprometidos.
"El objetivo principal del tratamiento es controlar la enfermedad para que los niños puedan disfrutar de una calidad de vida comparable con la de sus pares. Esto también permite un desarrollo físico y emocional adecuado. El diagnóstico temprano y la adherencia al tratamiento son los factores más relevantes para el pronóstico a largo plazo. Es por ello que enfatizamos la importancia de una sospecha diagnóstica temprana y una intervención oportuna", sostuvo la médica.
En cuanto al pronóstico, remarcó que si bien no existe una cura definitiva, muchas enfermedades reumáticas pueden mantenerse controladas durante años. El seguimiento médico es indispensable porque las patologías pueden reactivarse en ciertos momentos, por ejemplo, ante infecciones o cambios hormonales.
"Estas enfermedades no son prevenibles, ni tampoco son estrictamente hereditarias. Se consideran enfermedades multifactoriales, donde interactúan factores genéticos, ambientales, dietéticos, relacionados con el estilo de vida, factores hormonales, infecciones, exposición a los rayos UV, entre otros", manifestó.
Señales de alerta
Sobre los signos de alerta, recomendó prestar atención a una serie de síntomas que, si se presentan de manera persistente, deben motivar una consulta especializada. Entre ellos mencionaron el dolor o inflamación articular por varios días o semanas, fiebre prolongada sin causa aparente, debilidad muscular, dolor de espalda matutino, eritema malar en forma de mariposa, cambios de color en las manos o pérdida de proteínas en la orina.
“Cuando estas señales se presentan, especialmente después de haber descartado las causas más comunes, es fundamental derivar al paciente al especialista para una evaluación y diagnóstico adecuado”.
En paralelo, resaltó la importancia de los hábitos saludables en la infancia. Una alimentación equilibrada, actividad física regular, buena hidratación y evitar el sedentarismo ayudan a mantener una salud osteoarticular adecuada y también contribuyen al bienestar emocional.
"La actividad física regular tiene un papel fundamental en el mantenimiento de la salud articular y en la prevención de la rigidez y deformidades articulares. Además, contribuye al fortalecimiento muscular, mejora la flexibilidad y favorece el bienestar emocional de los niños, reduciendo el riesgo de depresión y ansiedad asociadas con enfermedades crónicas", expresó la médica.
Y agregado: “El abordaje de los pacientes con enfermedades crónicas reumáticas requiere un enfoque multidisciplinario, donde participe el pediatra de cabecera, los servicios de salud mental, trabajo social, y otros especialistas según el caso”.
Existen grupos de apoyo que permiten a las familias compartir experiencias y sentirse acompañadas en el proceso. “Además, es fundamental sensibilizar tanto al personal de salud como a la población en general sobre la importancia de un diagnóstico temprano para lograr un mejor pronóstico a largo plazo”, concluyó.