2025-01-29

“Nunca hay ropa a la moda para nuestros talles”

Aunque la Ley de Talles fue sancionada hace más de cinco años con el objetivo de garantizar el acceso a ropa adecuada para todas las personas, su falta de implementación genera dificultades significativas, especialmente para quienes tienen obesidad.

En este sentido, Mirian Morales relató cómo esta problemática impacta en la vida cotidiana, desde la imposibilidad de encontrar talles en los comercios hasta los elevados costos de las prendas disponibles.

“El tener una ley es algo que se sancionó, pero no se lleva adelante, no está reglamentada. Los locales, para nosotros las personas que tenemos obesidad, son inaccesibles. No encontramos nuestros talles y, si lo hacemos, los precios son excesivos. Una remera que en talle L cuesta $8.000, en talle plus size cuesta $24.000. Realmente la padecemos”, afirmó Morales al describir su experiencia en diálogo con el programa Acá te lo Contamos de  Radioactiva 100.7.

A su vez, explicó que los problemas van más allá de los precios. Según mencionó, las personas gordas no suelen ser bien recibidas en los comercios de ropas y, en muchos casos, los vendedores ni siquiera ofrecen atención adecuada. “Hace muchos años que dejé de ir al centro a comprarme ropa porque no la paso bien. Te evitás el mal momento, el maltrato y que no te traten bien”.

Asimismo, señaló que las opciones de ropa suelen ser limitadas y poco atractivas, con colores oscuros como única alternativa. “Si sale algo a la moda, no hay para nuestros talles. Siempre es ropa negra. Nunca hay un color llamativo o algo lindo. Si vas a buscar un pantalón carpintero, te dicen que ese talle no lo tienen. La pasamos mal realmente”.

Precios, otra frustración

En esta línea, también comentó que cuando logra encontrar locales con talles plus size, los precios representan un nuevo obstáculo. “Solamente consulté a una casa en el centro, la chica fue muy amable y yo no podía creer la atención, pero los precios al ser talles grandes son excesivos, tres veces de lo que vale un L, un XL, entonces también te quedás ahí frustrada nuevamente, es una doble frustración”.

Además, la mujer indicó que esta problemática no sólo afecta el acceso a la ropa, sino también el estado emocional de quienes la padecen. La situación también genera un impacto completo, ya que afecta tanto las emociones como la economía, sumando altos niveles de frustración. Según expresó, comprar ropa debería ser una experiencia positiva, pero para las personas con obesidad se convierte en algo negativo y cargado de dificultades.

En su entorno, Mirian busca generar conciencia sobre esta realidad.  “Con mi amiga Florencia Córdoba siempre hablamos de la importancia de visibilizar este tema. Comprar ropa no debería ser un malabar ni un lujo. Las reuniones en la familia también son momentos para hablar de esto y generar cambios. Hago actividad física, veo a una nutricionista y trato de trabajar mi paz mental, pero todo esto cuesta cuando tenés que ir a comprarte ropa”.

En su rol como cocinera, también procura transmitir hábitos saludables a sus compañeros. Busca fomentar prácticas como beber agua en lugar de mate después de cierta hora, preparar licuados saludables e incentivar caminatas grupales. Si un día tiene muchos compromisos, sus compañeros le ayudan para que pueda seguir cumpliendo sus hábitos.

Además, destacó que el trabajo en equipo no sólo beneficia a los demás, sino que también la motiva a mantenerse activa incluso en días difíciles. 

Sin talles ni inclusión: el impacto de una ley que no se implementa

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