A 15 años de la tragedia del Paraná
Recuerdos de una cicatriz que no cierra
Miguel Seró y Franco Bacigalupi rememoraron aquel 16 de enero del 2010, una jornada en la que perdieron a sus respectivos hermanos y que los marcó para siempre a ellos y sus familias
La tragedia del Paraná, ocurrida el 16 de enero de 2010, dejó una marca imborrable en la sociedad posadeña. Un dolor profundo por un episodio en el cual se perdieron 8 vidas, pero en el que además quedaron marcadas para siempre las familias de esas víctimas.
Miguel Seró y Franco Bacigalupi son algunos de esos familiares que perdieron un ser querido en aquella fatídica jornada de sábado y hoy, al cumplirse 15 años, recordaron ese momento y reflexionaron al respecto.
“Cuando llega esta fecha es un momento muy emotivo, especialmente por los recuerdos. Recuerdos de imágenes, de aromas. Recuerdo ese aroma del puerto inundado. Hoy lo hablaba con una persona que me recordaba que ese día es como que la ciudad se frenó, no había ruidos, no había bocinas, no había movimientos. Estaba todo como en cámara lenta. Ese es el recuerdo que tengo”, contó Miguel Seró, hermano de León.
El reconocido entrenador de rugby, que desde niño tuvo como un referente a su hermano, remarcó que “el aprendizaje que nos dejó ese acontecimiento es que, para todas las actividades deportivas, sin importar la cantidad de participantes ni su nivel, lo más importante es empezar por los mecanismos de seguridad”.
Además, expresó su deseo de que la competencia que unía las costas de Encarnación y Posadas a nado vuelva a realizarse como una forma de homenajear a las víctimas.
“Espero que algún día se pueda volver a realizar la competencia en honor a estas maravillosas personas. Volver a hacer el cruce para recordarlos y revalorizar nuestro río. Me acuerdo que León siempre decía que el río es vida”, destacó.
Por su parte, Francio Bacigalupi también recordó a su hermano Mauro y expresó que cada vez que llega el mes de enero el recuerdo y el dolor se vuelve a sentir como una cicatriz que no cierra.
“Enero siempre es especial. En esta fecha revivimos el día a día y recordamos cosas y situaciones familiares que se dieron antes de la tragedia. Son épocas en las que se nota mucho la tristeza de los viejos. El dolor de ver que Mauro no está cuesta mucho”, manifestó.
“Son quince años. El hijo de Mauro tenía 21 días el día de la tragedia y hoy lo vemos crecer, nos imaginamos cómo hubiese sido ver crecer a su hijo. Es un tema que revuelve momentos feos. No sólo el accidente, también la búsqueda y después el juicio. Es una cicatriz que cuando la ves recordás cómo fue ese dolor. Esa marca está ahí y no se va a ir nunca”, finalizó Franco, quien es hoy en día uno de los referentes de la seguridad acuática de la provincia.