El mejor regalo para Crispín, tras su lucha contra el cáncer y la burocracia
Hace poco menos de un año, la historia de Crispín Monzón, jubilado de 72 años, de Oberá, conmovió a gran parte de la comunidad. El hombre, diagnosticado con cáncer de próstata, enfrentaba no solo la lucha contra la enfermedad, sino también una dura batalla burocrática: la falta de suministro de medicación vital por parte de PAMI, que lo obligó a suspender su tratamiento en septiembre de 2023, hasta que conocido su periplo, en enero de 2024, los medicamentos aparecieron y pudo continuar de acuerdo a lo indicado por su oncólogo. El último viernes, en un giro lleno de esperanza, Crispín recibió los últimos informes de los estudios que se hizo y fue dado de alta porque venció al cáncer, llevando alegría a su familia y a muchas personas que se interesaron por su estado de salud.
En enero El Territorio hizo pública la situación del obereño tras meses de reclamos sin respuestas. Su tratamiento, que requería ampollas de Goserelin acetato (3.6 mg), se interrumpió debido a la falta de entrega por parte de la obra social. Esta interrupción no solo afectó su salud física, sino también su ánimo. Sin embargo, la publicación generó un eco inmediato, puesto que un agente de la sede central del PAMI en Buenos Aires lo contactó para interiorizarse sobre la cuestión, y tras el llamado, pocos días después pudo retirar de la farmacia los medicamentos que no le estaban entregando.
"Fue muy duro, sentía que todo se detenía, pero cuando vi el resultado después de que contaron mi historia, volví a tener fe", relató Crispín, emocionado, contando que finalmente después de la visibilización de su caso pudo retomar su tratamiento de manera regular, lo que marcó un punto de inflexión en su lucha contra la enfermedad. En ese sentido el jubilado destacó la importancia de no interrumpir los tratamientos oncológicos: "La continuidad es clave, además de la determinación", afirmó.
Crispín fue dado de alta el viernes de la semana pasada, en lo que describió como "el mejor regalo de fin de año". Rodeado de sus seres queridos en su casa del barrio Villa Blanquita, celebró esta nueva etapa con gratitud y esperanza.
El caso también pone de manifiesto el impacto y la importancia de la visibilización en los medios. Gracias a la publicación en este Diario, se generó presión para que se regularizara el suministro de medicamentos por parte de PAMI, que de todas maneras, según contó, presentó demoras en los ultimos dos meses.
"Quiero agradecer a quienes me apoyaron, muchas personas estuvieron pendientes", valoró Crispín. Su historia con final feliz es símbolo de esperanza para muchos otros pacientes que atraviesan desafíos similares: "No hay que rendirse", reflexionó, mirando con optimismo hacia un 2025 que estará cargado de nuevas posibilidades.