Ayer develaron los premios
Identidad escultural en la primera Bienal de Cainguás
La primera edición de la Bienal Cainguás en Aristóbulo del Valle concluyó con premiaciones a destacados artistas. Además de intercambio de ideas, saberes y encuentro durante más tres días, la ciudad se llenó de obras en madera y hierro de técnica libre.
La idea fue visibilizar el talento de los artistas locales y reforzar la identidad de la provincia, representadas en cada pieza elaborada. De esta manera, vecinos y turistas se acercaron a la Plaza Libertad no sólo para admirar el arte sino también para compartir el despliegue que hubo.
Obras premiadas
Un jurado especializado seleccionó a la mejor escultura, que será emplazada en el emblemático Parque Lineal Cainguás de la localidad.
El Premio del Jurado finalmente fue para la obra "Ritmo de lo Vivo" de Francisco Gustavo López. La escultura es una pieza que combina formas orgánicas entrelazadas, creadas a partir de materiales como madera y hierro. Se inspira en la idea del bioma como algo más que un espacio físico definido por flora y fauna; lo concibe como una plataforma cultural para repensar la relación entre el territorio y quienes lo habitan.
En tanto, el Premio del Público fue para "Resiliencia" de Tanya Micaela Muller. También hubo Mención Especial, para la obra "Paréntesis" de Yohana Pedrozo.
Para llegar a estos resultados, los jurados evaluaron en la primera instancia alrededor de 20 proyectos. En el análisis general, tuvieron en cuenta la originalidad y autenticidad de las piezas de acuerdo a la convocatoria del evento.
El jurado especializado estuvo conformado por integrantes de la Bienal de Chaco y la Fundación Icomos Argentina.
Comuna y comunidad
En el marco de las actividades, que se iniciaron el miércoles 11, hubo charlas dictadas por ingenieros ambientales sobre los beneficios de la Conservación del Medio Ambiente, talleres de diseño de máscaras, destinado a niños y niñas con elementos de la naturaleza y otras.
"La recepción del público fue sorprendente y total", graficó sobre esta primera experiencia el director de Cultura y Comunicación de Aristóbulo, Luis Bernal. En esa línea, contó que más de 800 personas votaron por su pieza favorita, en la categoría Premio del Público.
El responsable de la cartera cultural sumó que "para el futuro, lo ideal sería que la comunidad se apropiase de este evento". "Gestionar este tipo de encuentros es parte de una visión más global e integral, donde la ciudadanía se identifique con el evento", sumó sobre la visión de la gestión.
Mientras que Carlos Marcial, integrante del jurado, señaló que "estuvimos disfrutando todos estos días de la Bienal. Estamos maravillados con el nivel de los artistas que buscaron responder al concurso con su impronta y memoria".
También resaltó que "es muy importante la opinión del público, porque el arte en general se siente, nos emociona, sin tener que darle un contenido más crítico que puede tener un escultor o arquitecto".
Un lugar icónico
Cabe recordar que el Parque Lineal Cainguás, anfitrión de la Bienal, es un espacio único compuesto por diez plazoletas decoradas con esculturas que narran historias y sentimientos de la ciudad. Restaurado en los últimos años, el parque se convirtió en un museo al aire libre, uno de los pocos que tiene América Latina, con diferentes obras que enriquecen el paisaje y la identidad de la región.
Además, el espacio cuenta con un Palmeratum, que exhibe más de cien especies y un anfiteatro natural donde se llevan a cabo diversos eventos.
La Bienal Cainguás, como su nombre lo indica, apunta a repetirse cada dos años, buscando convertirse en un espacio de encuentro de escultores y artistas que eleven la vara local, sumándose a la diversidad de festivales que se despliegan en todo la geografía misionera.