Mechkalo condenado a 13 años de prisión por el homicidio de Paulo Rodríguez
El Tribunal Penal Uno de Oberá declaró culpable del delito de homicidio simple y condenó este martes a Juan David Mechkalo (32) a la pena de 13 años de prisión de cumplimiento efectivo, por haber dado muerte a Paulo Ignacio Rodríguez (27) con una letal puñalada, en la noche del 9 de diciembre de 2022 en el barrio Gunther de Oberá, cuando el país celebraba el triunfo de Argentina ante Países Bajos y el pase a semifinales en el Mundial de Qatar 2022.
El fallo condenatorio de los jueces Francisco Aguirre, Horacio Paniagua y Julio Carvallo (subrogante) se conoció pasado este mediodía, y fue en consonancia con el requerimiento del fiscal David Milicich, que en su alegato acusatorio había requerido una pena de 15 años de prisión de cumplimiento efectivo, manteniendo el delito de homicidio simple. El defensor oficial Matías Olivera, en tanto, solicitó la absolución de su defendido por el beneficio de la duda, quitando el hecho del plano de la intencionalidad.
Mechkalo, oriundo del paraje La Línea, municipio de Panambí, escuchó en silencio el veredicto de los magistrados e inmediatamente después de firmar la notificación fue esposado por los agentes del Servicio Penitenciario Provincial (SPP) que lo trasladaron hasta la Unidad Penal VIII de Cerro Azul, donde seguirá cumpliendo condena.
"No le dio ningún valor a la vida de Rodríguez"
El fiscal Milicich consideró probado el hecho y la responsabilidad de Mechkalo en la muerte de Rodríguez, tras el ataque ocurrido sobre la calle Vicecomodoro Marambio de Oberá. "Todas las pruebas expuestas en el debate y así también los testigos colocan a Mechkalo en el lugar del hecho, e incluso el propio acusado dice que estaba en el lugar, que estuvo Paulo Rodríguez, que discutieron y forcejearon, pero que no lo apuñaló. Es lo que dice el acusado, porque los testimonios marcan amenazas previas tal como menciona la testigo Rita Chamorro, que incluso vio cuando Mechkalo lo apuñaló y después de hacerlo corrió hacia la casa del tío, donde estaba viviendo, gritando ‘lo hinqué, lo hinqué’ llevando el cuchillo en la mano".
Valoró en esa línea el testimonio de Sergio Dos Santos y de Gustavo Báez, dando por ciertas las amenazas previas que ambos testigos manifestaron haber escuchado, durante en la tarde, cuando el partido de Argentina aún se estaba jugando. "Mechkalo, con toda la intención, apuñaló aquella noche a Rodríguez", concluyó Milicich, argumentando que "nadie vio a Rodríguez con un cuchillo, tal como declaró únicamente Mechkalo, y considero que esto es importante porque a esa hora la víctima estaba solamente con un short y sin remera, no tenía dónde esconder un cuchillo de esas dimensiones. En tanto, los testigos sí vieron a Mechkalo con el cuchillo, y la única persona que terminó con una herida punzocortante en una zona vital fue Rodríguez".

El arma utilizada es un cuchillo tipo carnicero que posee una hoja de unos 20 centímetros, y fue escondido en un freezer en desuso que estaba en la casa del tío del acusado, donde éste estaba viviendo desde hacía alrededor de un mes. Mechkalo desconoció el elemento cuando le fue expuesto durante el debate: "Me van a disculpar, pero no conozco ese cuchillo", expresó ante la pregunta del fiscal.
En otro tramo de su alegato, Milicich consideró que "el imputado tenía actitudes violentas, no trabajaba, ese mismo día había amenazado reiteradas veces a la víctima y después los testigos lo vieron con un cuchillo en la mano, con el que lo apuñaló. Finalmente, también tenía sangre en las manos, en la ropa y en la sábana donde se acostó tras el hecho", expuso, rebatiendo que "no tiene lógica la versión del supuesto forcejeo. Dice que lo abrazó previendo un supuesto ataque y que en ese contexto siente un objeto en el abdomen, forcejean hasta que Rodríguez camina hacia la comisaría y él ve un cuchillo en el piso, que supuestamente tenía consigo la víctima, entonces lo junta, lo esconde por miedo y se va a dormir. Es ilógico que en medio de un ataque la persona amenazada abrace a quien lo va a atacar, y, además, el informe de autopsia marca que la herida fue producida de atrás hacia adelante y con una leve inclinación hacia arriba. La teoría del forcejeo no se puede corroborar de ninguna forma y por ningún medio", insistió.
"No le dio ningún valor a la vida de Rodríguez, puesto que con plena consciencia después de las discusiones de ese día y con el afán de querer quitarle la vida, lo apuñaló y le dio muerte", concluyó Milicich, y requirió una condena merituada en las circunstancias objetivas y subjetivas del caso, enfocada en la resocialización del condenado, pero entendiendo necesaria la prevención para evitar este tipo de delitos. "La sociedad debe observar que, en un caso como este, con una persona asesinando a otra, a sangre fría, con un cuchillazo, y sin ningún tipo de miramientos, tiene que haber justicia".
Para la defensa, no hubo intencionalidad
El defensor, Matías Olivera, comenzó opinando que en este caso "hay que tener en cuenta no solo el resultado, sino toda la mecánica previa del suceso", poniendo en relieve que "no es que el señor Rodríguez no había tomado, que no tuvo inconvenientes, que fue una pobre víctima de amenazas. Es víctima por el resultado, eso es indiscutible, pero también amenazó ese día y hay un testigo que contó en esta sala que lo vio con un cuchillo en la mano. Entonces, estuvo en las amenazas previas, en los piedrazos que se lanzaron esa noche, y en el forcejeo final con el acusado".
En esa línea profundizó: "No está en discusión la muerte de Rodríguez, sino lo que ocurrió en los momentos previos", y continuó: "Mechkalo estaba con otras personas después de los piedrazos y amenazas, y es cuando se acerca Rodríguez, pero no para amenazar, sino que con intención de sacar algo de atrás, de la espalda", dejando entrever que era un cuchillo, y en ese punto se preguntó: "¿Por qué Mechkalo tenía que esperar a que lo apuñalara? Los otros que estaban con él salieron corriendo, Mechkalo reaccionó abrazándolo y ocurre el forcejeo".
"No se dio cuenta de nada porque la otra persona sale caminando, entonces él ve el cuchillo tirado en el suelo y dedujo que se le había caído al otro, sin imaginar que el otro estaba herido. Juntó el cuchillo por temor a que lo vuelva a usar y se fue caminando a la casa, no se escapó, siendo que tenía tiempo de irse, de fugarse, pero no lo hizo porque ni siquiera sabía que Rodríguez se había lastimado", explicó, acotando que "es importante entender que si Mechkalo hubiera querido matar lo hubiera perseguido con el cuchillo que juntó del suelo, lo perseguía y lo mataba, cumpliendo con lo que se hubiera propuesto, pero eso no sucedió, lo que marca a todas luces que no hubo intención"; y en relación a las amenazas previas mencionadas, Olivera apuntó que "la promesa de un mal no implica que se vaya a cometer el hecho".
"Si hubiera querido matar lo pudo a hacer, agarraba el cuchillo y lo hubiese hecho, pero ni siquiera se dio cuenta en ese momento de que Rodríguez estaba herido. Lo único que hicieron fue forcejear, porque no era la intención de Mechkalo matar a nadie. Por eso cuando ve que el otro camina hacia la comisaría él se va hacia su casa, ni siquiera imaginando el resultado", expuso el defensor, y concluyó en tenor de eso que "la lesión en Rodríguez no fue buscada. Podríamos decir que fue imprudente porque Mechkalo hubiera podido tener otra actitud, pero qué más podría haber hecho cuando ve que viene el hombre con el que antes cruzó amenazas e intenta a sacar algo de atrás, de su cintura. Hizo lo que pudo hacer en el momento".
"Se habrá hincado solo, no sé"
En el inicio del debate Mechkalo tuvo la oportunidad de declarar ante los jueces y la aprovechó. Lo hizo para despegarse del crimen y defenderse de las acusaciones que pesan en su contra, llevando el hecho a un forcejeo en un supuesto acto de defensa y alejándose del plano del ataque intencional y deliberado, tal como lo hizo su defensa.
Dijo que no conocía a Rodríguez, pero que éste "se había pasado todo ese día tomando y molestando", que aquella tarde no miró el partido pero que había tomado bebidas alcohólicas y fumado faso (cigarrillos de marihuana).
Contó que la víctima había tenido una discusión con su tío, Caio, que intentó intervenir, pero después se alejó, y que ya en la noche, cuando estaba en una parada de colectivos del barrio junto a un grupo de compinches apareció la víctima en estado de alteración. "Metió la mano detrás de la cintura, me avanzó, entonces yo lo abrazo y forcejeamos. Fue muy rápido, hasta que en un segundo Rodríguez empezó a caminar hacia la comisaría y al darme vuelta vi el cuchillo en el suelo, por eso lo agarro y lo escondo, para evitar que el hombre regresara y me volviera a atacar. Tuve miedo", dijo ante los jueces.
"Forcejeamos en el momento, yo nunca le apuñalé ni le quise matar. En el forcejeo él se habrá hincado solo, no sé, pero cuando se aleja veo el arma en el suelo, la levanto y llevo de miedo a que me lastime", reiteró, aunque su versión fue absolutamente contraria a lo que manifestaron los tres testigos citados a declarar en el debate.
Pleitos de vieja data, el detonante
Una de ellas fue Rita Chamorro, quien aseguró haber visto a Mechkalo perseguir a Rodríguez con un cuchillo en la mano, y también el momento en que la víctima recibe la puñalada que le causa lesiones irreversibles que condujeron a su deceso, luego de algunas horas internado en el hospital Samic de Oberá
"Rodríguez tenía un inconveniente con Caio, tío de Mechkalo. Cuando estábamos todos mirando el partido en casa, apareció Caio y Mechkalo, querían pegarle a Rodríguez, le amenazaron que lo iban a matar", narró, clarificando que una rencilla de vieja data habría sido el detonante, con broncas potenciadas por el consumo de bebidas alcohólicas y sustancias estupefacientes. "La primera discusión fue tipo 3 de la tarde", contó, aunque los ánimos se fueron caldeando.
"Era de noche cuando veo desde el patio de casa que discutían (víctima y victimario), en eso Mechkalo comenzó a perseguir a Rodríguez, que en un momento se dio vuelta para hacerle un mano a mano y ahí le hincó. Yo vi cuando le apuñaló. Rodríguez corrió a la Policía gritando que el sobrino de Caio le había cortado y Mechkalo se fue a la casa del tío, llevando el cuchillo", recordó Chamorro, asegurando que quedó "en shock, pensé que era una discusión por el partido", aunque acotó que posteriormente cruzó palabras con el atacante: "Pensó que no fue de gravedad, que le quería asustar nomás, pero se le fue de la mano".
En la misma línea, Sergio Dos Santos declaró que las amenazas previas fueron en el patio de su casa, donde estaban mirando el partido. "Lo amenazaron por una pelea de vieja data, por una cerveza de hace años atrás. Les pedí que vayan, pero seguían amenazando que le iban a matar", en relación a Mechkalo y su tío, Caio. En su relato, dijo que no vio el momento de la agresión, pero escuchó al sindicado autor decir "ese nunca más va a molestar a mi tío", después de cometido el hecho.
Gustavo Báez también vio la secuencia de la agresión, y confirmó que hubo peleas previas durante esa misma jornada. Finalmente, por lectura se incorporó la declaración en la instrucción de Caio, tío de Mechkalo, quien negó haber amenazado a Rodríguez: "No tengo boca para nada, no tuve nunca causa en el juzgado", dijo. Manifestó en relación a su sobrino que "no le vi nunca ser violento", pero admitió que "quería mandonear en casa, pero no le daba bolilla". Dijo que no sabe qué hizo su pariente tras el partido porque "yo me fui a la caravana" por el triunfo de la Selección y que al regresar a la madrugada se enteró de todo lo que había sucedido.