Fallo del STJ dejó firme la condena a Krutki por las muertes de Gisela y su hijo, Cergio Ferreyra
En octubre de 2022, Adrián Alberto Krutki (38) fue declarado culpable de los delitos "homicidio culposo agravado y lesiones culposas agravadas en concurso real concursando realmente con abandono de persona seguida de muerte", y condenado a la pena de 5 años de prisión y 9 años de inhabilitación para conducir vehículos automotores. Es que casi 11 años antes (2011), alcoholizado y al mando de un Ford Escort propiedad de su hermana -que iba como acompañante- atropelló y le provocó la muerte a Gisela Lorena Ferreyra (32) y su hijo, Cergio Ferreyra (12), en Apóstoles.
Krutki, que había llegado a la instancia de debate en libertad, se mantuvo en esa condición a la espera de que el Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Misiones revisara el fallo, que fue apelado por sus abogados defensores a instancias de un recurso de casación. Finalmente, con el voto de la mayoría de sus integrantes, el STJ dejó firme la condena, lo que significa que en las próximas horas Krutki será detenido y alojado en una unidad penitenciaria provincial donde cumplirá la condena impuesta por el tribunal unipersonal que estuvo representado por el titular del Juzgado Correccional y de Menores Dos de Posadas, Cesar Raúl Jimenez.
En el debate que llevó a Krutki a prisión, había estado a cargo de la acusación la fiscal subrogante Amalia Spinnato, en tanto que el acusado fue defendido por los abogados María Teresa Espinoza de Mussi y José Antonio Reyes. La querellante particular (de la familia de las víctimas) fue la letrada Margarita Beltrametti.
El reciente fallo del STJ hace lugar parcialmente a la demanda civil interpuesta por los actores civiles Rosa Ferreyra (madre y abuela de las víctimas) y Ezequiel Ferreyra (hijo y hermano de las víctimas) debiendo la primera ser indemnizada con 2.376.000 pesos por daño emergente, lucro cesante y daño moral; mientras que al joven un total de 2.303.600 pesos como reparación integral por daños y perjuicios.
Atropellamiento, fuga y muerte
Madre e hijo murieron pasadas las 20 del domingo 11 de diciembre de 2011 en Apóstoles, luego de que la motocicleta Gilera en la cual circulaban por la ruta provincial 1 (camino a Azara) fuera chocada de atrás, a unos 100 metros del cruce de la avenida Julián Zubrzycki.
Adrián Krutki no solo produjo la tragedia al mando del Ford Escort de Mariela Krutki -quien iba como acompañante y resultó herida por la rotura del parabrisas- sino que no se detuvo, más bien escapó de la escena dejando a las víctimas sobre el asfalto, sin posibilidad de recibir atención médica inmediata. Pero en el sitio quedó la chapa patente frontal del vehículo (THL-902), parte de un cristal polarizado y un fragmento del paragolpe delantero, elementos que resultaron clave para la acusación.
Poco más de dos horas después de producidas las muertes -pasadas las 22- los uniformados hallaron el Escort abandonado en una calle vecinal lindante al Club Ucraniano de la localidad. Estaba seriamente dañado en la parte frontal derecha y del interior extrajeron una conservadora con varios envases de cerveza.
Los hermanos Krutki se presentaron alrededor de tres horas después (cerca de la medianoche) en la sede policial, donde admitieron que él venía manejando y ella como acompañante. El acusado aún tenía 1.56 g/l de alcohol en sangre, de acuerdo al examen químico realizado por el cuerpo forense.
Mariela regresó a la casa, dijo que no había tomado nada durante el encuentro familiar que habían tenido en una pileta de Azara y que no estaba al mando del coche. De todas formas los familiares de las víctimas cuestionaron duramente su actitud en relación a la fuga, aspecto que ella explicó en su declaración testimonial, aduciendo un estado de shock.
Con su hermano fue muy distinto. Inicialmente el titular del Juzgado de Instrucción 4, Miguel Ángel Faría, lo imputó por "homicidio culposo en accidente de tránsito, dos hechos en concurso ideal", aunque la profundidad de la pesquisa determinó que Cergio murió en el acto pero su mamá, Lorena, agonizó algunos minutos antes de morir. Eso fue determinante en el cambio de calificación: "homicidio culposo agravado y lesiones culposas agravadas en concurso real, concursando realmente con abandono de persona seguida de muerte".
Ramón Sotelo, un prefecturiano que fue el primero en llegar al sitio, había contado que "la señora estaba con vida porque yo escuché que ella gemía, me acerqué, vi mucha sangre, no la toqué, intenté llamar a la policía pero no me podía comunicar", lo que fue ratificado por el médico policial que examinó inicialmente los cuerpos, Luis Ortiz, quien ante el magistrado dijo que "la occisa tuvo minutos de vida".
El pedido de la fiscalía y la querella
Luego de las audiencias de debate en las que fueron escuchados varios testimonios, ya en la instancia de alegatos, la fiscalía había pedido para el acusado la pena de prisión en su máximo de 5 años. Spinnato se refirió al testimonio incorporado por lectura de Federico Guirula, quien había declarado que el vehículo involucrado "los sobrepasó cuando iban en fila india". Se estableció que, momentos posteriores, Krutki sobrepasó a un colectivo y retomó el carril por el que circulaba la motocicleta de las víctimas. El desenlace fue el impacto que se da "por alcance", de acuerdo a lo que aseguró uno de los peritos citados a declarar.
"El señor Adrian Alberto Krutki, lejos de hacer lo que la ley le pedía o exigía, evadió y huyó del lugar", aseveró. En esa línea, insistió en que la huida del lugar del hecho no se debió a un estado de shock, tal como declaró la hermana del Krutki en la segunda jornada del juicio. "El imputado eligió no estar acá, Gisela y Cergio no eligieron nada y quiero que se tenga en cuenta", expresó.
La fiscal apuntó además que, previo al impacto "no hubo maniobra evasiva del imputado. Luego hizo maniobra hacia la izquierda y a raíz de esto los cuerpos de las víctimas salieron despedidos". Asimismo, refirió al factor humano producido por el consumo de alcohol, causa fundamental del siniestro vial "que pone el imputado en la producción del resultado fatal, doble resultado fatal".
En este contexto explicó que el nivel de alcohol en sangre pudo haber sido mayor a 1,56 gramos, el cual arrojó el test, ya que este último se realizó varias horas después. "Lo que sí sabemos es que excedía por lo menos tres veces lo que autoriza la ley", esto es 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre, y antes de culminar expresó que Krutki "merece y necesita un tratamiento penitenciario donde, tal vez, tome conciencia del hecho causado".
La querella de la familia pidió en aquel momento "el máximo de la pena con accesorias legales y la inhabilitación de diez años para manejar", argumentando que Krutki "tuvo un total desparpajo a la vida y la desconsideración a la vida de dos personas", y que ante esa situación "se aplique de forma inmediata" la privación de libertad del acusado "con cumplimiento efectivo de prisión". En esa línea, cuestionó que el condenado "no tuvo la capacidad de arrepentimiento, de decir 'pido perdón, pido disculpas a la madre y al hijo de la víctima'".
Finalmente el abogado Reyes, a cargo de la defensa de Krutki (que no estuvo presente en toda la audiencia) había solicitado en aquella instancia una condena de 3 años de prisión en suspenso, con la inhabilitación correspondiente. "Es irreparable, pero sí es cierto que Krutki se presentó", expresó y agregó en cuanto al siniestro: "No vamos a negar el impacto, pero pudo haber mala praxis, el médico policial llegó como tres horas después", apuntó, en un ultimo intento de quitarle responsabilidad a su cliente.
"Me quedé en ese tiempo"
"Este señor (Krutki) no sólo se llevó sus vidas. En mi caso, me quedé en ese tiempo y no puedo escapar. Lore era mi única hija, Cergio era mi vida. Ese nene me podía, era mi nieto mayor. Quería que fuera una persona de bien como su mamá. Eran personas muy valiosas para la sociedad", expresó en su momento Rosa Ferreyra, madre y abuela de las víctimas.
"Todavía tengo grabada la carita de Cergio que se dio vuelta y me tiró un beso desde la moto. Es muy fuerte que te avisen que les mataron a tu hija y a tu nieto. Solamente se siente. Necesito hacer justicia, que la Justicia responda. Tener aunque sea un alivio y que sus muertes no sean en vano. Lorena hubiese hecho lo mismo por mí o por cualquier persona", finalizó.