2024-11-09

La intervención temprana es clave para el progreso académico y social

Fonoaudiología: trastornos del lenguaje, entre las consultas más frecuentes

Los síntomas más comunes son falta de claridad al hablar, dificultad para formar oraciones o cantidad insuficiente de palabras de acuerdo a la edad

Los trastornos del lenguaje son alteraciones del neurodesarrollo que afectan la capacidad de comunicación. Durante la infancia, estos pueden impactar tanto el desarrollo académico como la interacción social de los niños, generando desafíos significativos en su vida cotidiana. La detección temprana y el acompañamiento profesional son esenciales para mitigar estas dificultades.

En este sentido, la responsable del Servicio de Fonoaudiología del hospital Pediátrico Fernando Barreyro, Marianela Pajón, comentó que en lo que va del año más de 3.000 niños recibieron atención por este tipo de trastorno.

“La comunicación es algo mucho más general que incluye tanto la comunicación verbal como la no verbal, y no necesariamente requiere palabras, mientras que el lenguaje sí necesita tanto lo expresivo como lo comprensivo. Entonces, en muchas ocasiones, los chicos que tienen problemas de comunicación pueden no tener problemas en el lenguaje, pero los chicos que tienen problemas en el lenguaje tienen siempre una dificultad en la comunicación”.

A su vez, Pajón indicó que los síntomas más comunes que llevan a los padres a consultar son la falta de claridad al hablar, la dificultad para formar oraciones o una cantidad insuficiente de palabras para la edad. Entre las causas de estos problemas pueden estar la falta de estimulación, un desarrollo cognitivo lento, la coexistencia de otros problemas o factores socioculturales, síndromes, retrasos madurativos y otros causantes.

“Hay otros niños que debido a un entorno familiar con menos interacción comunicativa o a un nivel sociocultural bajo, desarrollan menos habilidades lingüísticas y requieren mayor estimulación o incluso no se estimulan porque tienen otros problemas, como un problema cognitivo o motor que también afecta el desarrollo del lenguaje”, explicó.

Asimismo, la especialista detalló que entre los signos más comunes “los padres deben estar atentos a si el niño tiene la intención de comunicarse ya sea con gestos, pidiendo algo, nombrando objetos o sosteniendo la mirada”. “Si esto no sucede, es momento de consultar al fonoaudiólogo”, aconsejó.

Diagnóstico

La detección de los trastornos del lenguaje suele darse entre los 2 y 3 años cuando los niños deben alcanzar ciertos hitos en el desarrollo lingüístico. “Alrededor de los doce meses el niño tiene que decir alguna palabra aunque sea de forma incorrecta. Al año y medio tiene que decir varias palabras que tengan algún tipo de significado. A los 2 años tiene que armar frases con dos palabras, como ‘mamá dame’ o ‘quiero más’, y a los 3 años tiene que hacer frases de tres palabras o más”.

Cabe detallar que los trastornos del lenguaje pueden clasificarse en varias categorías según la edad y los síntomas del niño, como el trastorno del desarrollo del lenguaje (TDL) y los trastornos mixtos que afectan tanto la comprensión como la expresión.

Según Pajón, en el Hospital de Pediatría se atendieron entre 3.000 y 3.200 niños durante el 2024 con diferentes dificultades en el lenguaje, lo cual representa una alta demanda de evaluaciones.

“Recibimos consultas de todo tipo: niños con trastornos específicos del lenguaje, hablantes tardíos o pequeños que no desarrollan el habla tempranamente”, comentó. Sin embargo, la demanda sigue siendo alta y aún esperan más evaluaciones para atender a todos los casos.

El diagnóstico se realiza en etapas, comenzando con una entrevista inicial para obtener información familiar y antecedentes del desarrollo del niño. En esta primera instancia se recaba información sobre el embarazo de la madre, el desarrollo en los primeros meses de vida y si existen antecedentes familiares de problemas en el lenguaje.

“Lo primero que se hace es una entrevista donde se consulta al padre o al adulto responsable si hubo antecedentes en la familia, si hubo algún tipo de alteración durante el embarazo o un problema al nacer, entre otros datos. Luego, según la edad del niño, se realizan diferentes evaluaciones con pruebas estandarizadas, con el fin de medir el desarrollo del lenguaje acorde a su edad cronológica. Esto nos permite identificar si se encuentra dentro de los parámetros esperados o si presenta un retraso en el lenguaje”, explicó la jefa del servicio.

Respecto de los beneficios de una detección y tratamiento tempranos, Pajón señaló que el tiempo de intervención puede ser significativamente menor cuando el niño es atendido a tiempo.

“Cuando el niño llega a la consulta en las primeras etapas de desarrollo lingüístico, el tiempo de intervención es menor y las posibilidades de mejorar son mayores. Los padres suelen esperar hasta los 3 años para consultar, y ahí ya se requiere de un trabajo más extenso. En cambio, cuando lo hacen antes, los niños suelen mostrar grandes avances en poco tiempo, lo cual facilita mucho su desarrollo futuro”.

Acompañamiento profesional

En cuanto a los tratamientos para los trastornos del lenguaje, la fonoaudióloga mencionó que son individualizados y adaptados a las necesidades de cada niño, buscando desarrollar habilidades específicas que no fueron adquiridas o mejorar aquellas en las que presenta dificultad.

 “En el consultorio se emplean estrategias visuales, auditivas y de juego para que el niño incorpore de manera natural los aspectos en los que tiene dificultades. Por ejemplo, si un niño tiene dificultad para pronunciar ciertos fonemas, trabajamos sobre ellos en el juego para que sea más llevadero y el aprendizaje no sea forzado”.

Además, el hospital realiza talleres que involucran a las familias, quienes reciben orientación sobre cómo acompañar al niño en su hogar y reforzar lo aprendido en las sesiones de fonoaudiología.

“Los talleres están pensados para que los padres sepan cómo estimular el lenguaje de sus hijos en casa, con actividades simples que ayuden a reforzar el proceso. Esto permite que el tratamiento no se limite sólo al consultorio, sino que sea continuo y efectivo en todos los espacios de la vida del niño”, sostuvo la especialista.

En estos tratamientos, el enfoque interdisciplinario es fundamental, ya que los trastornos del lenguaje suelen requerir la intervención de diversos profesionales.

 Según Pajón, el pediatra suele ser el primero en detectar signos de alarma y derivar al niño al fonoaudiólogo, quien realiza la evaluación específica. “Dependiendo del tipo de trastorno, el equipo puede incluir psicopedagogos, psicólogos, neurólogos y otros especialistas, de manera de ofrecer un enfoque integral que apoye el desarrollo del niño y cubra todas las áreas necesarias para su crecimiento”.

Aprendizaje

Los trastornos del lenguaje en la infancia tienen un impacto profundo en el desarrollo del aprendizaje y en la vida cotidiana de los niños, especialmente en las etapas iniciales de su formación. De esta manera, Rocío Sanabria, psicopedagoga del Hospital Pediátrico Fernando Barreyro, especificó que las dificultades en el lenguaje suelen manifestarse de manera temprana, afectando la capacidad de aprendizaje y siendo especialmente notorias en áreas como la lectoescritura.

“Generalmente el trastorno del lenguaje viene acompañado por dificultades en el aprendizaje. Estos se hacen más notorios a la hora del aprendizaje de la lectoescritura. Pero todo lo que tenga que ver con nivel inicial y primeros años de vida también se ve afectado, porque el lenguaje es primordial para todo tipo de aprendizajes. Mucho más cuando también está afectada el área comprensiva”.

En esta línea, hizo hincapié que los niños con trastornos de lenguaje enfrentan un desafío para comprender instrucciones y conceptos en clases, lo cual repercute no sólo en su rendimiento académico sino también en sus habilidades para interactuar en el día a día. La intervención en estos casos requiere un enfoque interdisciplinario, donde participan tanto fonoaudiólogos como psicólogos.

Comportamiento

Según detalló, conforme los niños desarrollan el lenguaje alrededor de los 2 o 3 años, la importancia de la motricidad comienza a disminuir, lo que también influye en su comportamiento. Sanabria describió cómo las dificultades en la expresión y comprensión del lenguaje a menudo se traducen en conductas impulsivas o explosivas.

“Muchas veces las derivaciones aparecen con niños que tienen problemas conductuales o trastornos de conducta y lo que nosotros detectamos es que en realidad hay mucha dificultad en el lenguaje desde lo expresivo y lo comprensivo que hace que este niño la única manera que tenga de relacionarse sea desde lo conductual”.

Según la especialista, es fundamental trabajar con la escuela y adaptar las estrategias de enseñanza para apoyar a los niños con trastornos del lenguaje. Dependiendo de la edad y las dificultades específicas de cada niño, se deben ajustar las consignas para que sean claras y cortas.

“Una sugerencia súper simple que nosotros le damos a los docentes es que se aseguren de que el niño comprendió la consigna. Cambiemos esta pregunta general que muchas veces aparece con una pregunta directiva hacia el niño diciéndole o preguntándole por ejemplo, fulano contame qué es lo que tenés que hacer”, aconsejó. 

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