El dirigente creó un nuevo frente progresista
Para Ricardo Alfonsín, la UCR perdió la esencia por metas electorales
Ricardo Alfonsín, exdiputado nacional y exembajador en España, a fines de agosto renunció formalmente como afiliado de la Unión Cívica Radical (UCR). Comunicó de tal decisión mediante una carta al actual presidente del partido, Martín Lousteau.
Desde entonces, el hijo de Raúl Alfonsín, quien fuera presidente, inició otro recorrido político al lanzar un nuevo frente progresista en la provincia de Buenos Aires de cara a las elecciones legislativas de 2025. “Es por afuera de la UCR, pero defendiendo los ideales de Irigoyen, de Illia, de Alfonsín, de Lebensohn”, fue lo primero que planteó.
Adelantó que tiene previsto “disputar en la provincia de Buenos Aires para tratar de meter la mayor cantidad posible de diputados progresistas que pongan freno en el Parlamento, lugar en que la derecha es mayoría a las iniciativas del gobierno que van a afectar a instituciones importantes del Estado y tienen como responsabilidad trabajar por la justicia social. Quienes creemos en la justicia social tenemos que frenarlo”, afirmó.
Apuntó que la UCR que llevó a la presidencia a su padre, en la actualidad registra una profunda grieta por la posición adoptada por un grupo de radicales, priorizando la bandera libertaria por sobre la doctrina de la equidad social. Desde entonces cinco diputados radicales, Martín Arjol, Luis Picat, José Federico Tournier, Mariano Campero y Pablo Cervi, recibieron fuertes críticas por defender primero la movilidad jubilatoria y luego vetarlo con el mismo énfasis.
Usted que viene de renunciar a la UCR. ¿Qué piensa de este respaldo al veto de Milei y de lo que le viene pasando en esencia a la Unión Cívica Radical?
Lo escuché al presidente del partido (Lousteau) que habló de lo que venimos diciendo nosotros desde hace diez años, de que el partido había perdido identidad, que se había desplazado en posiciones que nada tiene que ver con lo que nosotros creemos que hay que hacer en el país. Que nos habíamos alejado de Raúl Alfonsín o de los consejos de Raúl Alfonsín, que hemos estado acompañando por temor o con posiciones y comportamientos, que nuestras ideas nos hubieran aconsejado no acompañarlas. Bueno, gracias a Dios, pero tarde piaste, porque hay algunos que venimos reclamando desde hace años estas cosas, pero no se dieron las correcciones, por supuesto ni cinco de bolilla, nunca nos llamaron para conversar sobre estas cosas.
Finalmente, para no colocarlos en la situación desagradable de tener que tomar unas medidas sancionatorias contra mí -porque soy amigo de algunos de ellos-, preferí yo mismo renunciar.
¿Qué quedó de aquel radicalismo que defendía su padre, Raúl Alfonsín?
Mire, yo le voy a decir la verdad. El Partido Radical, lo que hoy se hace llamar Partido Radical, no es Partido Radical. Lo importante en un partido político son sus ideas, sus principios, sus valores, que por supuesto después se traducen en programas de gobierno y determinan la representación social. Eso que hoy se hace llamar Unión Cívica Radical no es Unión Cívica Radical y lo saben perfectamente todos los amigos con los que hablo en privado.
Yo no voy a disimular estas desviaciones, no voy a convalidarlas. Hace diez años que vengo reclamando y lo único que he recibido son ofensas. Hoy el presidente del partido dice algo parecido. La verdad que lo que ocurrió en el Congreso yo nunca lo había visto. Esas cosas suelen ocurrir en organizaciones políticas que suponen simplemente agregados de proyectos personales. El Partido Radical yo diría que no sólo ha dejado de ser radical, ha dejado de ser partido político. Se ha convertido en un agregado de aspiraciones personales o proyectos personales o en una maquinaria electoral. Para la maquinaria electoral, lo único importante es ganar una elección o hacer la mejor elección posible y en función de eso deciden cuáles definen sus posiciones frente a la agenda pública. Pobre de los países cuyos partidos políticos o sus dirigentes principales actúen así.
¿Cómo se interpreta una defensa tan férrea a favor de un sector como de los jubilados y la semana siguiente, todo lo contrario, votando en contra?
Eso nunca lo he visto. Nunca, palabra de honor. De que un diputado vote a favor de un proyecto haciendo un discurso que revela mucha convicción, pero cuando el proyecto vuelve del Ejecutivo con un veto, se allana el veto. Nunca había visto, con un discurso también apasionado a favor del veto, a favor del veto que él había votado. Ahora, desde otro punto de vista, no representa ninguna novedad. El partido hace rato viene votando posiciones que nada tiene que ver con la identidad de la UCR, eso viene pasando desde el año 2015.
Tal vez ahora se estarán dando cuenta algunos radicales, pero eso viene pasando desde el gobierno de Cambiemos, el siguiente también en un opositor de la derecha contra el gobierno y en este caso, está actuando como mucha ambigüedad, a veces acompañando o sin acompañar, pero no sabe si esa falta de acompañamiento es sincera o no, o de especulación electoral. Es decir, un partido no muy predecible.
¿Y qué estima podría suceder ahora con el sello del radicalismo?
Y lo van a seguir usando ellos, porque tienen -el partido- cierto capital histórico y lo han usado en beneficio propio. Y esos diez o quince dirigentes se han apoderado del partido y aprovechando la ausencia de Raúl Alfonsín, han hecho con él (el partido) lo que quieren. Eso es lo que ha pasado en la Unión Cívica Radical. Ahora veo algún síntoma, alguna señal de que podrían estar revisándose a raíz de lo que ocurrió (con los radicales que acompañaron al veto de Milei) y la necesidad de que se pueda discutir si hemos estado bien o no haciendo estos acuerdos con la derecha. Si hemos sido fieles con nuestras ideas corriéndonos a la derecha. Escuché al presidente del partido -más tarde que nunca- que si quieren hablar de una fuerza progresista podría hablar con nosotros que vamos a dar batalla al proyecto reaccionario de la derecha e impopular del gobierno nacional.
¿Qué nos puede anticipar sobre el espacio político que está conformando?
Por lo pronto, un espacio muy transparente. No queremos andar ocultando lo que queremos hacer. Ya vamos a hablar de algunas cuestiones para que la gente pueda saber concretamente cuál es nuestra posición sobre aspectos importantes. Somos un espacio de centroizquierda. En el partido les da como vergüenza decir izquierda, hablan de centro popular, partido de centro. Nosotros somos de centroizquierda, socialdemócrata. No la socialdemocracia poshegemonía neoliberal, más bien la socialdemocracia que nace después del fin de la Segunda Guerra Mundial.
Somos un partido muy republicano y no retóricamente republicano, porque Cambiemos tenía un discurso republicano y en realidad en la acción fue lo contrario. Más un fuerte sentido democrático. El gobierno (de Javier Milei) no es democrático porque no puede tener mucha convicción democrática quien es capaz de decir barbaridades a quien piensa distinto, sean políticos, periodistas, sindicalistas o empresarios. No puede ser que alguien con compromiso democrático pueda relacionarse con quien no piense como él de esta manera y que puede destratar así como lo hace a nivel internacional a los gobiernos o países donde gobiernan fuerzas que no coinciden con él. Creo que a los argentinos se les está terminando la paciencia. Se enojan con el gobierno, pero también con la oposición.