Fernández: "Las personas postergan las cuestiones de salud mental por otras más esenciales".
En los últimos meses, la crisis económica que vive actualmente el país ha afectado a la salud mental de los argentinos debido al aumento de la angustia e incertidumbre, es por ello que desde el Ministerio de Prevención de Adicciones incrementan las tareas para evitar consumos problemáticos de sustancias a través de charlas y acceso a tratamientos. El psiquiatra Fernando Joel Fernández del Ministerio de Prevención de Adicciones, dialogó con el programa Acá te lo Contamos por Radioactiva 100.7 y comentó: "La situación actual que está atravesando el país impacta en la salud mental de la población en general. Tenemos muchas consultas por preocupación y angustia, muchos pacientes que por ahí habían terminado o estaban estabilizados se vuelven inestables en el tratamiento y en su evolución y otros también que no van a poder o no están accediendo al tratamiento por dificultades económicas. En anteriores ocasiones ya se había observado que las personas postergan las cuestiones de salud mental por otras más esenciales".
"Hay todo un contexto bien delicado con respecto al costo de los medicamentos que están desde los 10 mil pesos y son que fármacos que estaban el acceso de la población en general porque los brinda Salud Pública y estamos a la expectativa y no sabemos en realidad qué va a ocurrir con las prestaciones, con los servicios de salud, por estos cambios que están habiendo a nivel nacional", remarcó.
Fernández indicó que los medicamentos son financiados con fondos provinciales y nacionales, "siempre prima la escucha y alojar la angustia de las personas que todos la estamos atravesando, y no crear un diagnóstico o una patología con esto y como profesionales tener un pensamiento de trabajo en equipo y en el grupo que nos permita sobreponernos. En cuanto al consumo de alcohol y más en épocas festivas puede haber recaídas, es la sustancia que la que más se puede observar complicaciones".
"En ese sentido se observan muchos ingresos a los servicios de salud por intoxicación o problemáticas de violencia o accidentes de tránsito debido a estos excesos con la bebida que no siempre es indicativo de una patología porque puede ser accidental. Para evitar una recaída, con el paciente se trata de normalizar esta cuestión de que el consumo es una cuestión cultural, está presente y lo que hay que trabajar es tener un control y en ese sentido es lo que se trabaja", apuntó.
El profesional destacó que también las personas con la que van a compartir que tengan conocimiento de que está trabajando un tratamiento y que puedan ayudarlo y acompañarlo, "no incentivar a consumir. Una reflexión que por ahí tendría que hacer es que con lo que está ocurriendo, nos tiene que llevar a pensarnos como comunidad a pensarnos como personas y me parece que esa es la salida de todas estas cuestiones que se están dando que realmente es muy complejo, hay mucha incertidumbre y eso genera un poco de miedo".