El adiós a una leyenda
El pasado viernes por la noche uno de los grandes íconos del boxeo y el deporte misionero dijo adiós en un abrir y cerrar de ojos. El ex campeón del mundo hispano, Rubén Oscar Verdún, falleció a los 66 años producto de un infarto. Así de duro, así de rápido.
El deceso se produjo mientras jugaba un partido de fútbol de veteranos -su otra pasión- en la cancha de su querido Brown.
El eterno ‘Negro’ cayó desplomado en el césped del Verdirrojo. Los jugadores y las autoridades intentaron maniobras de reanimación y lo trasladaron de urgencia al hospital Ramón Madariaga, pero no pudo ser. El destino dio su cruel veredicto.
Pero el legado de Verdún quedará para siempre, esa llama nunca se apagará. ‘Chino’, su otro apodo, nació el 7 de agosto de 1956 en Posadas y dio sus primeros pasos pugilísticos junto a su padre don Arsenio, otro maestro de la disciplina. Villa Urquiza lo vio formarse hasta su estreno oficial en la categoría Súper Ligeros. Aquel 6 de octubre de 1977 derrotó por puntos a Buenaventura Ibarra en Posadas. En total disputó 52 peleas como profesional, con 40 triunfos -seis de ellos por KO- once derrotas y un empate.
Oscar cruzó guantes con Federico Oscar Godoy, con los ex campeones mundiales Uby Sacco (en el Luna Park) y Juan Martín Coggi, con el monarca argentino Rubén Condorí (quien le había ganado el título a otro misionero notable, Luis Alberto Ocampo).
Su campaña se cerró el 3 de marzo de 2008 frente a José Joaquín Rosa Gómez, en Carazinho, Brasil, con caída. Pero lo más destacado es que Verdún fue campeón del mundo hispano derrotando a Juan Italo Meza.
En sus tiempos de ocaso Rubén tenía su escuela de boxeo en Huracán, en el que venía formando nuevos valores y siempre luchó por mantener vivo el boxeo en Misiones. Un excelso promotor de la actividad que extraña los viejos tiempos. Sin dudas es una gran pérdida para el deporte misionero.
Voz de la experiencia
En una de las tantas entrevistas brindadas a El Territorio, Rubén dio un golpe de vista de la profesión allá por el 2015, cuando seguía con sus clases en el Huracán: “Aprender a acompañar los golpes es fundamental y te ayuda también en la vida. El boxeo no es para pelear, sino para defenderse”, explicaba Verdún.
“Los padres no deben tener miedo, tienen simplemente que saber con quiénes los mandan a entrenar, eso es fundamental, que los cuiden”.
“El entrenador tiene que ser el padre, no se tiene que descuidar en nada. Inclusive más que un padre, porque no se puede equivocar y a veces los profesores no tienen paciencia y directamente lo mandan a pelear, por supuesto que se lastiman todo”, agregó la leyenda, siempre con foco en su etapa de entrenador.