La agresión ocurrió hace una semana en una vivienda de la Zona Industrial de San Pedro
Familia sigue con mucho temor tras feroz ataque de un vecino
La tranquilidad de una mujer y cuatro menores terminó hace exactamente una semana cuando un hombre irrumpió en su vivienda ejerciendo golpes de todo tipo. La víctima de violencia ahora teme por su vida y la de su familia, por lo que solicita que la Justicia tome cartas en el asunto y sobre el acusado pese al menos una orden de restricción y deje de amedrentarlas.
El hecho ocurrió en una humilde vivienda ubicada en la Zona Industrial de la localidad de San Pedro.
Gladis Prestes (30) contó a El Territorio el terrible hecho ocurrido en su casa y aclaró que, pese a la gravedad de lo sucedido, el autor recuperó la libertad e incluso fue nuevamente hasta la vivienda y volvió a generar temor y preocupación.
Todo comenzó el pasado sábado 20, cuando una pareja que vivía con Prestes decidió de forma voluntaria retirarse del lugar. Ellos son hijo y nuera del agresor que reside en kilómetro 27.
Ese día, ya casi al atardecer, mientras esperaban que llegue una camioneta que se encargaría del traslado de la mudanza, el que sí llegó fue Pablo E., quien atropelló el portón e ingresó a la casa con empujones y tirones. Acto seguido, sacó a la fuerza a una adolescente de 16 años a quien golpeó con un machete.
“Este hombre vino, rompió el portón, entró a la casa, sacó a mi cuñada, le tiró al suelo afuera rompiéndole la ropa, le arañó, golpeó con la cinta del machete y tengo muchos moretones y lo que más me aterra es que amenazó con prender fuego la casa. No puede ser que una persona así ya recupere la libertad”, manifestó con impotencia Gladis.
Según pudo reconstruir este matutino, cuando el hombre llegó a la vivienda llamaron a la Policía y los efectivos, luego de que la denunciante mostrará alguna documentación que acredite el domicilio, solicitaron al agresor que se retire del lugar.
“Él se fue ante la orden de la Policía, pero volvió y ahí fue cuando nos pegó y cintareó con el machete. Yo me tuve que meter para evitar que termine matando a la nena. Corrimos y pedimos socorro, hasta que un vecino llamó nuevamente a la policía”, relató la mujer.
La adolescente, que está a cargo de Prestes, fue trasladada en ese momento hasta el hospital y la denuncia fue realizada por el padre, Juan Piriz, ante la Comisaría de la Mujer de esta localidad.
La familia no entiende el porqué del violento accionar y asegura que no tuvieron inconvenientes con los familiares del hombre que durante un tiempo estuvieron viviendo en la misma casa.
“No entiendo el motivo de las agresiones, la señora que vivía con nosotros, a quien recibimos porque estaba en una situación delicada con todo esto de la pandemia, es nuera de ese hombre, pero no tuvimos problemas, ella se quiso ir porque ya tendrían condiciones de estar mejor, le dimos una mano y así terminamos”, señaló Prestes.
Una vez que el padre de la menor, ex suegro de la denunciante, realizó la presentación policial, el acusado fue detenido.
Sin embargo, recuperó la libertad y de inmediato regresó a la casa a retirar la mudanza, mostrando prepotencia y gestos de burla.
“Tengo mucho miedo, la nena no puede ir a la escuela porque siente mucho dolor, ese día estábamos solos, mis hijos se quedaron traumados. La policía actuó muy bien, pero necesitamos que el juez tome las medidas para que podamos estar tranquilas. El agresor vino y se burlaba de nosotras, yo temo por mi vida y la de mi familia”, fue el angustiante pedido de la mujer.
Como primera sospecha, la familia cree que el agresor pretendía que su hijo y nuera se adueñarán del inmueble. En ese sentido, Prestes cuenta con documentos que acreditan ser de su propiedad y hace más de un año viven allí.