2020-05-02

Hipoacúsicos y la distorsión del sonido que provocan los barbijos

Máscaras faciales, cubrebocas y barbijos dificultan escuchar y comprender lo que se dice, y esta situación se ve reflejada sobre todo en estos días, cuando la pandemia obligó a la sociedad a incluir estas herramientas en la vida diaria. Sin embargo, las personas con hipoacusia son quienes más sufren este problema.
“Los barbijos atenúan y distorsionan los sonidos del lenguaje, frecuencias agudas y graves que van de 2.000 a 7.000 hertz.  La mayoría de los sonidos se encuentran en este rango. Es decir que bajan de 3 a 4 decibeles los cubrebocas comunes y hasta 12 decibeles los barbijos N95”, explicó la fonoaudióloga  Natalia Zajaczkowski, del Programa Provincial de Hipoacusia.
Y agregó: “La calidad de recepción y comprensión del lenguaje se ve afectada además por el ruido del ambiente y la ausencia de pistas visuales, los gestos faciales que hacemos al hablar, y más aún en pacientes con lectura labial. Esto hace que el lenguaje, en personas con problemas auditivos, se vuelva casi ininteligible”. 
“Si tenemos en cuenta que el Covid-19 afecta principalmente a los adultos mayores, quienes son los que mayormente padecen hipoacusias, es fundamental que las personas que estén al cuidado de los abuelos tengan en cuenta la reducción del sonido verbal que provoca el barbijo y por eso se le recomienda usar tapabocas o barbijos que puedan tener una protección transparente en la boca o que usen máscaras, estas son las recomendaciones actuales en caso de personas con problemas de audición, pero hay que tener en cuenta y estar atentos porque esta pandemia nos va cambiando día a día en la forma de protegernos”, manifestó Zajaczkowski.
En los últimos días, desde el Programa de Hipoacusia y el Banco de Audífonos recibieron una gran cantidad de consultas y reclamos de la comunidad sorda, quienes comentaron sobre las principales dificultades a las que deben enfrentarse cada día, teniendo en cuenta que no todos son completamente sordos y no todos manejan el lenguaje de señas.
“Para los hipoacúsicos nos re dificulta entender a otros, es frustrante ir a los supermercados”, indicó Ro Valdovinos a través de su cuenta de Facebook. Asimismo, Ada Navarro afirmó: “Estoy hace dos meses con un hijo internado y el estrés que me produce no ver los labios de los médicos que informan es algo terrible”.
Es así que desde la organización pusieron la problemática sobre la mesa y a partir de eso comenzaron a sumarse distintos grupos de personas para colaborar con la causa y fabricar los barbijos con transparencia en la boca. 
“En Eldorado había un grupo que ya estaba confeccionando barbijos y ahora empezaron a hacer para personas con hipoacusia”, sostuvo la profesional. 
Por otra parte, destacó la problemática de los niños con hipoacusia de Misiones, quienes ahora estudian por WhatsApp, videollamadas y Zoom y muchos de ellos tienen sus audífonos con fallas que no pueden ser reparados desde casa, moldes que se rompen y pilas que se agotan. 
“Además, oír a través de un sistema de audio, que no es la voz hablada directa, repercute en la comprensión y audición de las personas con problemas auditivos”, detalló.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 5% de la población mundial padece pérdida de audición discapacitante (432 millones de adultos y 34 millones de niños) y se estima que de aquí al año 2.050 más de 900 millones de personas -una de cada diez- padecerá pérdida de audición. 
“Por eso es sumamente importante cuidarnos, pero también estar atentos a estas cosas que ante una emergencia o una atención puede imposibilitar la comunicación o el simple hecho de ir hacer compras al supermercado”, comentó la otorrinolaringóloga Gabriela Sosa Jost, del Programa Provincial de Hipoacusia. 
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