2019-09-17
La tierra que dice a su ritmo
Por Silvia Godoysociedad@elterritorio.com.ar
Lo hacen desde un proyecto que nació en La Plata, Buenos Aires, y, que titularon Nómada Cerámica, por su espíritu itinerante y de socialización de saberes, que se mueven entre lo empírico y lo académico.
Merlos es artista plástico y músico y Bilbao, fotógrafa y realizadora audiovisual. Ambos se especializan en la investigación y rescate de instrumentos musicales precolombinos que se nutrían de la acústica cerámica.
Y con esta propuesta llegaron a la provincia, donde trabajaron la semana pasada en Santa Ana en la actividad Hacer Sonar las Formas, invitados por la comuna y la extensión áulica de la carrera de Tecnología Cerámica de la Facultad de Arte y Diseño de Oberá. Luego dieron un recital en el marco de las Jornadas Teko Arandú junto a Fidel Dur y Aluminé Fernández.
En tanto, ayer hicieron el cierre de un taller intensivo de vasijas silbadoras que tuvo lugar desde el viernes en el espacio de arte de Rossana Rinaldi, en calle Chile 3363.
Entre indicaciones a los asistentes y la construcción de un horno efímero, Merlos, en entrevista con El Territorio, contó acerca de la experiencia de redescubrir técnicas y elementos ancestrales y resignificarlos en el presente como identidad y memoria viva.
“Nuestro proyecto consiste en recorrer diferentes puntos del país y países limítrofes, ahora vamos a Asunción a dar una charla en el Museo del Barro. Y nuestra idea es recorrer el territorio y divulgar el oficio cerámico y desde una perspectiva permacultural, es decir, desde la cultura permanente, y también desde una resignificación de un legado ancestral que tiene que ver con los pueblos originarios”.
El estudioso indicó que acercarse a estas producciones del pasado desde una perspectiva multicultural posibilita desarrollar un lenguaje y una conexión de respeto con la tierra. “Tenemos una visión del oficio desde el respeto y lo sustentable”. Esto es posible, precisó, “observando el entorno y produciendo con lo que se tiene”.
Por ello, la tarea que llevan adelante es la observación de los materiales del lugar y divulgar los conocimientos para su uso.
“Por ejemplo, en Santa Ana trabajamos con barro ñaú, que abunda, y en este taller de Posadas trajimos algunas arcillas más un porcentaje de ñaú; la cuestión es que cada arcilla tiene su técnica y hay que saber eso, no son todo lo mismo”.
Acerca de su acercamiento al universo de la sonoridad del barro, explicó que hace cuatro años que empezó a investigar en conjunto con Bilbao sobre los instrumentos aerófonos que son milenarios y propios de las culturas de Sudamérica y Mesoamérica. Muchas respuestas las encontraron en la arqueología.
Las silbadoras
El curso tuvo como eje la elaboración de vasijas silbadoras, que usan tecnología hidráulica y constituyen una de la gran variedad de instrumentos que legaron los pueblos originarios.
Su rescate se asocia a su gran posibilidad sonora, “hay también distintos tipos de vasijas silbatos, pero la que tiene mayor desarrollo acústico es la de dos cuerpos que tienen un tubo comunicante, en el interior funciona un sistema hidráulico, que es que mediante el agua se impulsa el aire y aflora el sonido. Sólo con el movimiento, sin necesidad de ejecución se logra el sonido”.
Proceso
Trabajo artesanal
Quienes realizaron el taller pudieron crear la vasija silbato con método artesanal, recreando la manera de producción original. Las piezas fueron cocidas en un horno a leña. Para conocer su sonoridad se puede visitar Nómada Cerámica en YouTube.
Quienes realizaron el taller pudieron crear la vasija silbato con método artesanal, recreando la manera de producción original. Las piezas fueron cocidas en un horno a leña. Para conocer su sonoridad se puede visitar Nómada Cerámica en YouTube.