2019-05-12

Informe de Domingo: Cerebro del mal

 
Gracias a la explotación del oro verde, Puerto Menocchio supo ser el motor de la zona centro en Misiones, pero su protagonismo en la historia de la provincia fue tan vertiginoso y estridente al principio como polémico y triste hacia el final, al igual que la familia que dio nombre al lugar.

En 100 años, la localidad ubicada dentro del municipio de General Urquiza pasó de ser una meca de revolución industrial yerbatera de la provincia a un pueblo casi fantasma.

Fue en 1920 cuando los Menocchio pisaron por primera vez la tierra colorada y se asentaron en la zona costera del río Paraná, unos 10 kilómetros al fondo de General Urquiza, dentro del departamento San Ignacio.

Fue Víctor Menocchio quien en poco tiempo se transformó en un pionero de la industria yerbatera en el lugar y en base a sus conocimientos y capacidad inventiva revolucionó por completo el campo de la cosecha de yerba mate, alcanzando a tener más de 500 de hectáreas de cultivo, medio centenar de empleados con viviendas dentro del predio y hasta un puerto propio.

El establecimiento fundado por los Menocchio alcanzó su mayor grado de esplendor a fines de la década de 1970, pero para los 80 todo comenzó a desmoronarse, al igual que el pueblo en el cual ahora sólo residen algunas que otras familias dispersas por la zona y contadas con los dedos de la mano.

El vertiginoso crecimiento de la zona y su abrupto final son coincidentes con la vida que supieron llevar las generaciones posteriores a Víctor Menocchio. Es que a comienzos de los 80, el emprendimiento familiar fue acusado de uno de los mayores fraudes de la historia provincial cuando aparentemente volvieron a comercializar yerba mate por la cual ya habían cobrado. La estafa superaba los 10 millones de pesos de esa época.

Por ese hecho se inició una causa judicial en la cual a fines de los 80 varios integrantes de la familia fueron procesados y ante ello decidieron abandonar la provincia y el país.

Pero hubo un integrante de la familia que se encargó de mantener presente el apellido Menocchio en la provincia y fue Luis Raúl, más conocido como el Gusano, nieto del legendario Víctor.

El Gusano, hoy con 59 años y detenido en una de las prisiones de máxima seguridad del país, nació en Posadas y en una cuna de oro forjada por sus antepasados. La fortuna que tenía a su disposición lo hizo manejarse en la alta alcurnia posadeña y mantener una vida repleta de lujos desde pequeño.

En la década de los 70, mientras el establecimiento yerbatero fundado por su abuelo estaba en su máximo esplendor, el Gusano era un pudiente joven que en la sociedad posadeña era sinónimo de riqueza, fiestas, viajes al exterior y ninguna privación. El muchacho, flaco y tartamudo, se hizo un personaje muy conocido en la ciudad, donde siempre se lo veía rodeado de chicas, tal como ya lo describió este matutino en 2005.

Las acusaciones de estafas al emporio familiar provocaron el quiebre de la empresa y el exilio de su familia, aunque él, a diferencia de otros, eligió irse a la festiva Río de Janeiro.

Sin embargo, con el tiempo se unió de nuevo a sus familiares y a mediados de los 90 se mudó a Asunción, ciudad a la cual arribó con la estirpe de un exitoso empresario que llegaba al país con intenciones de invertir en varios rubros y generar fuentes de trabajo, lo cual sedujo a varios dirigentes políticos de la época, que en poco tiempo alcanzaron a tomarle mucha confianza.

Lo que en Paraguay no sabían era que, a partir de ese momento, la historia criminal del país también cambiaría radicalmente. Es que en el vecino país, Menocchio terminó transformándose en el 'cerebro del mal', como lo calificó uno de los investigadores que durante mucho tiempo estuvo tras sus pasos y que para este informe de domingo dialogó con El Territorio.

En Asunción, el Gusano primero fundó una empresa de transporte caudales y luego abrió una compañía prestataria de televisión por cable. La primera de ellas estuvo bajo sospecha por los constantes robos que sufrieron sus móviles y con la segunda fue acusada de estafa por robar la señal de canales internacionales.

Las andanzas de Menocchio en el vecino país comenzaban a salir a la luz, pero ninguna causa nunca le generó mayor inconveniente por los contactos y lazos que supo generar con personas cercanas a la política y a la Justicia.

Mientras todo ello pasaba, en las noches eran cotidianas sus lascivas fiestas con conocidos personajes a los cuales agasajaba con banquetes de alcohol, drogas y también mujeres y hombres para encuentros sexuales. Las crónicas paraguayas narran que Menocchio fue visto ingresar a hoteles de primera clase con bolsas de supermercado repletas de cocaína y hasta supo ser recibido por pasillos de mujeres desnudas.

Justamente, fue en medio de una ellas, a mediados de 2004, que su intocable imagen cambió para siempre. Después de una de esas noches, el dueño de un pub y una acompañante suya fueron reportados como desaparecidos y la última persona que había sido vista con ellos fue Menocchio.

Con el tiempo se terminó confirmando lo peor. Menocchio pasó de ser ese ricachón y simpático pero a la vez embustero y estafador a un peligroso criminal capaz de cometer uno de los asesinatos más atroces de la historia paraguaya.

Astuto y calculador como siempre, el Gusano se hizo el desentendido del caso durante los primeros días hasta que aprovechó el momento justo para escapar y nunca respondió por sus crímenes en Paraguay, aunque sí lo hizo en Argentina, donde luego de ello siguió con su tendal delictivo.

Ya de nuevo en Argentina, comenzó a moverse con identidad falsa y rostro modificado, producto de las distintas cirugías estéticas a los cuales se sometió para evitar ser descubierto, aunque lo que no pudo cambiar fue el voraz instinto asesino que lo volvió a dejar expuesto.

Es que durante ese corto tiempo, su habilidad lo llevó a contactarse con un cineasta al cual en 2005 terminó asesinando, pero años después fue liberado en razón de que el cuerpo de la víctima presentaba tal punto de putrefacción que su identificación se hizo casi imposible.

En 2009 Menocchio nuevamente estaba libre y en diálogo con medios periodísticos reclamaba obtener justicia por su amigo el cineasta, pero nuevamente estaba haciendo uso de su capacidad del engaño.

No tuvo que pasar mucho tiempo para que otra vez esté en el centro de la atención policial. En 2011 lo involucraron en el doble homicidio del terrateniente Manuel Roseo y de su cuñada en Chaco, pero en esta ocasión las pruebas en su contra fueron interminables.

Por ambos hechos en Argentina, Menocchio tiene una condena unificada a prisión perpetua y desde 2014 purga su pena en la Unidad Penal 6 de Rawson, Chubut, hacia donde fue trasladado tras unos rumores que daban cuenta de un intento de fuga del presidio en el cual estaba alojado en la provincia chaqueña.

Todos sus hechos tienen patrones en común bien marcados: frialdad, saña y ambiciones económicas de por medio.
Con todas sus víctimas había alcanzado lazos afectivos cercanos y con todas ellas se había tomado fotografías, pero con todas ellas también mantuvo negocios y diferencias económicas que terminaron siendo el móvil de cada uno de los crímenes.

La historia de Menocchio, el Niño, el Gusano, el hombre de las mil caras o el cerebro del mal, es lo que el lector tiene en sus manos en este nuevo informe de domingo, donde El Territorio vuelve a abrir su archivo criminal y repasa las andanzas de quien quizás sea el peor asesino que engendró la tierra colorada.

Personaje y apostillas
Cirugías
Tras huir del Paraguay, Menocchio se sometió a cirugías para cambiar su rostro e incluso intentó borrarse las huellas dactilares con ácido.

Traslado
En enero de 2014 fue trasladado a una cárcel de Chubut ante rumores de fuga. Previamente, un cómplice suyo había logrado escapar.

Abogado asesinado
Ernesto "Tito" González fue su abogado durante varios años, pero en 2015 fue asesinado por otro cliente en un bar de Corrientes.con 250 mil hectáreas que terminó en muerteEl fantasma del Gusano en un asesinato nunca resuelto
En cifras 
5
Entre los años 2004 y 2011, Menocchio fue artífice del asesinato de cinco personas cometidas en Asunción, Corrientes y Chaco.

10.000.000
Con identidad falsa y rostro cambiado, Menocchio se hizo amigo de un cineasta al cual iba a ayudar a lavar U$S 10 millones y ese dinero habría sido su objetivo.

40.000.000
En el crimen del terrateniente Roseo, el Gusano aseguró haberle pagado U$S 40 millones por sus tierras, pero todo fue truchado y el hombre luego fue asesinado.

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