2018-08-26

Un abuelo evitó la venta de su nieta recién nacida en el hospital Samic

Daniel Villamea

Por Daniel Villamea Corresponsalía Oberá

La beba nació el viernes, pesó 2.900 kilos y se llama Antonela. Cuentan que es preciosa, tranquila y que llora poco y nada. También afirman que su mamá está muy arrepentida de lo que quiso hacer y le pide perdón.
El mismo viernes que dio a luz, el padre de María V. (19) alertó que su hija estaba decidida a entregar a la beba a una pareja oriunda de la provincia de Buenos Aires que estaba con ella en el hospital Samic de Oberá.
Desesperado y con cierto temor de complicar a la joven en una causa penal de tal gravedad, en primera instancia le comentó la situación a una amiga de extrema confianza. Fue así que resolvieron dar parte a la Policía.
En consecuencia, efectivos de la Comisaría de la Mujer se presentaron en el Samic y constataron la situación. Entrevistaron a la parturienta y a quienes la acompañaban, identificados como José Gabriel P. (49) y María Carla V. (33), con domicilio en la localidad de San Miguel, Buenos Aires.
Las primeras investigaciones confirmaron las sospechas: el sujeto habría pretendido inscribir a la recién nacida como su hija biológica.
Sólo esperaban que la madre recibiera el alta para anotar a la criatura en la delegación del Registro Provincial de las Personas que funciona en el propio hospital. Una vez que realizaban el trámite y abandonaban el edificio la pequeña sería trasladada a Buenos Aires como hija de la pareja.
Ante los efectivos policiales, el presunto apropiador argumentó que tuvo una relación con la madre de la beba, aunque entró en contradicciones y la explicación no resultó convincente.

Detenidos
Como es de protocolo, la Policía dio intervención a una asistente social de la Municipalidad que radicó la denuncia ante la Comisaría de la Mujer.
Posteriormente, el juez de Instrucción Dos, Horario Alarcón, ordenó la detención de los bonaerenses bajo el cargo de supresión de identidad en grado de tentativa, y fueron alojados en diferentes dependencias de la Unidad Regional II.
Fuentes del caso anticiparon que el martes serán indagados por el magistrado, mientras que la madre biológica fue notificada de la instrucción de la causa.
Ayer, la joven y la beba fueron dadas de alta. El Territorio averiguó que María V. tiene otra hija, actualmente de 3 años, no posee pareja estable y reside con su padre sobre calle Kennedy, en Barrio Norte de Oberá.
Entre los elementos secuestrados se encuentran tres celulares, los de los presuntos apropiadores y el de la madre biológica.
Asimismo, será clave el testimonio del padre de la joven, ya que conocería ciertos entretelones de la negociación previa y fue quien evitó la supresión de identidad.
Entre otras cuestiones, se pretende determinar si la madre recibió algún tipo de pago o beneficio por entregar a su hija

“Mulas” de bebés
Para los investigadores estaría prácticamente descartada la hipótesis de que los bonaerenses querían apropiarse de la beba para criarla ellos mismos.
Por un lado, se estableció que están casados desde diciembre del 2016 y conformaron una familia acoplada con los hijos de ambos. Todos residen en San Miguel.
Tampoco sería veraz la versión de que el sujeto mantuvo una relación con la obereña, ya que él no estuvo antes en Oberá ni ella viajó a Buenos Aires.
Incluso, según indicaron voceros del caso, tanto el hombre como su esposa están desempleados y no disponen de recursos.
Llegaron a Oberá el último miércoles en un micro que arribó la terminal a las 12.30 y tenían pasajes de regreso abiertos, sin fecha.
Estaban en el hospital con cuatro bolsos, puesto que tenían la intención de regresar a Buenos Aires inmediatamente después de inscribir a la criatura.
Entre otros elementos, tenían ropa de bebé y pañales. Llamó la atención que tenían un chupete y una mamadera usados, por lo que no se descarta que ya hayan realizado este tipo de maniobras.
En tal sentido, por los detalles descriptos, para los investigadores la pareja oficiaría como “mulas” de bebés, es decir meros intermediarios en una cadena más amplia y financiada por terceros, lo que constituiría una nueva modalidad de las redes dedicadas a la venta de bebés.


Negocio nefasto

En su edición del 15 de agosto pasado, El Territorio publicó un informe sobre las nuevas estrategias de la intermediación rentada o venta de bebés, una problemática que persiste a pesar de las modificaciones en la legislación.
“Un bebé cotiza como un auto usado: entre 100.000 y 200.000 pesos”, aseguró un letrado obereño, conocedor del submundo del que participan busca panzas, abogados y profesionales de la salud, entre otros actores de la nefasta red.
Según la fuente, el primer nexo con las madres vulnerables está en los barrios: las “busca panzas”, quienes conocen el entorno en detalle.
“Ellas saben si la chica es soltera, con quién vive y qué problemas tienen. Las busca panzas trabajan para los intermediarios, que en Oberá hay varios conocidos, quienes a su vez hacen el contacto con algún profesional que tiene una pareja interesada en un bebé. Y como adoptar acá es cada vez más complicado, muchas veces incurren en la supresión de identidad, que es un anotar a una criatura como hijo propio, un delito gravísimo”, subrayó.
En esa búsqueda de alternativas para sostener el negocio se inscribirían las “mulas” de bebés.
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