2018-04-04

Condenado a 25 años por matar a la pareja de su ex

Samuel Adán De Souza (41) regresó ayer al Tribunal Penal Uno de Eldorado para escuchar la sentencia en su contra y el fallo de los magistrados sonó como un estruendo para los oídos del imputado, quien contempló la audiencia en medio de una sala vacía.
Tal como estaba previsto, ayer a la mañana De Souza llegó al tribunal acompañado por los integrantes del Servicio Penitenciario Provincial (SPP) encargados de su custodia y afrontó la última jornada del juicio que se llevaba adelante en su contra por el homicidio de Osvaldo César Ávalos (39), concubino de su ex pareja, cometido en 2015 en la localidad de Puerto Esperanza.
El hombre ingresó a la sala de audiencias, se sentó en el banquillo frente al estrado de los jueces y optó por no hacer uso de sus últimas palabras antes del veredicto. 
Y el fallo fue demoledor para las aspiraciones de De Souza, ya que los magistrados Atilio León, Lyda Gallardo y María Ramos decidieron condenarlo a la pena de 25 años de prisión por los delitos de homicidio simple, homicidio agravado, en grado de tentativa por el carácter de ex conviviente y lesiones leves calificadas por el vínculo, todo en concurso real.
De esta forma, el imputado recibió la máxima pena prevista para los delitos por los cuales estaba acusado, ajustándose prácticamente en forma completa al pedido que la semana pasada había efectuado el fiscal Federico Rodríguez. 
Cabe mencionar que, en la etapa de alegatos, Rodríguez realizó un pormenorizado relato de los hechos y concluyó en que De Souza actuó con premeditación, sosteniendo su tesis con el recuento de los elementos de prueba recolectados durante la instrucción del caso y con la cantidad y calidad de testimonios recabados contra el sujeto. 
Por su parte, Basilio Domanski, letrado defensor de De Souza, en esa misma instancia había solicitado la absolución de su cliente, argumentando que el hombre padeció un “trastorno mental transitorio” en el momento en que confrontó con Ávalos y pidió que el tribunal contemple esta situación a la hora de dictar sentencia. 
Además, en su alegato el abogado también negó que el imputado haya ido hasta la vivienda donde ocurrieron los hechos con la intención de matar a Ávalos.
Sin embargo, para los magistrados fueron contundentes las pruebas en contra del sujeto y decidieron aplicarle la máxima pena prevista para el delito de homicidio simple.
Inmutable, De Souza se levantó, extendió sus manos para que le vuelvan a poner las esposas y fue trasladado al móvil del SPP en el cual iba a regresar a la Unidad Penal III, donde deberá cumplir su pena. 
La lectura de los fundamentos del fallo fue programada para el martes 17 de abril a las 12.

Veintena de puñaladas
El hecho por el cual De Souza fue condenado se produjo el 11 de julio de 2015, en el barrio Residencia de Puerto Esperanza. 
Según lo que se pudo reconstruir durante la pesquisa, a las 14 de ese día, el acusado llegó a la vivienda de Ávalos, donde su ex pareja hace pocos meses se había asentado junto a los tres hijos que tuvieron en común.
En la primera audiencia de debate, De Souza aseguró que había ido hasta allí para encontrarse con sus hijos y que hirió a Ávalos a modo de defensa por una agresión recibida. 
De acuerdo al relato de testigos, el hombre llegó a la vivienda y arrojó una piedra contra una las ventanas del frente. Los cristales se rompieron pero el sujeto no pudo ingresar, por lo que decidió ir hasta la puerta principal del inmueble y logró entrar sin mayores inconvenientes. 
Entre sus manos, De Souza llevaba una bolsa negra que contenía un cuchillo sin mango cubierto por un papel que oficiaba como vaina y se dirigió hasta la pieza donde su ex dormía junto a Ávalos. 
Prácticamente sin darle posibilidad de defensa, el ahora condenado le aplicó las primeras estocadas a la víctima mortal, quien intentó escapar hacia la cocina y luego hacia el patio, pero nunca dejó de ser apuñalado. 
La autopsia dictaminó luego que Ávalos sufrió un total de 23 heridas cortantes en diversas partes del cuerpo y murió en la escena. 
De acuerdo a los testimonios, De Souza pretendió continuar con su reguero de sangre e intentó asesinar a su ex, pero en esa instancia el padre de la mujer y uno de sus hijos intercedieron. Con patadas y un palo de escoba,  lograron ahuyentar al hombre que posteriormente terminó siendo detenido por la Policía tras el llamado de varios vecinos. 

Violencia familiar, la antesala de un asesinato

El caso por el que De Souza fue condenado fue elevado a juicio a principios de noviembre de 2016 por el magistrado Martín Brites, titular del Juzgado de Instrucción Tres de Puerto Iguazú. Pero, al margen de esta causa penal, su nombre ya había llenado varios registros en juzgados de familia.
Según fuentes consultadas, el hombre compartió trece años de su vida con su ex mujer, lapso en el cual nacieron los tres hijos que tienen en común.
Pero los reiterados episodios de violencia protagonizados por el hombre se convirtieron en abril de 2015 en una denuncia ante el Juzgado Civil, Laboral y de Familia I de Puerto Iguazú. Así fue que, tiempo después, De Souza recibió una prohibición de acercamiento por el lapso de 90 días. Orden que ese 11 de julio de 2015 rompió para cometer el brutal crimen.


Por Jorge Posdeley
fojacero@elterritorio.com.ar
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