2018-03-28

Para el fiscal, Samuel De Souza fue decidido a matar a Ávalos y a su ex

Los contundentes relatos de varios de los testigos citados, entre ellos el de su propia ex pareja, Liliana Amarilla, sumado a la serie de actos que fueron expuestos durante las dos primeras jornadas de juicio, no hacen más que oscurecer el panorama de una posible absolución de culpa y cargo para Samuel De Souza (41) del salvaje hecho del que se lo acusa.
En el debate oral que se lleva adelante en su contra por el homicidio de Osvaldo Ávalos (39), quien murió tras recibir 23 puntazos dentro de su vivienda el 11 de julio de 2015 en Puerto Esperanza, los argumentos expuestos por el fiscal Federico Rodríguez fueron implacables en torno a lo que, para el funcionario judicial, está más que clara la responsabilidad y culpabilidad que el imputado tuvo en el hecho.
Tras culminar la etapa de testimoniales con la palabra de los cinco testigos citados, ayer se dio inicio a los alegatos de las partes. Como representante del Ministerio Público Fiscal y de la parte acusadora, Rodríguez abrió dicha instancia haciendo un pormenorizado recorrido por los acontecimientos que se suscitaron el día que Ávalos fue asesinado.
Siempre desde su óptica, basada fundamentalmente en lo que significaron las pruebas recolectadas en el lugar del hecho, como así también en el relato proporcionado por varios de los protagonistas de aquella jornada sangrienta en el barrio Residencia de Esperanza durante el debate, el fiscal no dudó en considerar el caso como un hecho premeditado.
Dicha tesis para Rodríguez está fundada en que el propio acusado tenía prohibido acercarse a su ex pareja por una medida cautelar que la Justicia de Familia de Puerto Iguazú le había impuesto meses antes por reiterados hechos de violencia contra Amarilla.
Esto sumado a que a pesar de que existía un régimen de visitas preestablecido y que debía concretarse en un lugar neutral -en la mayoría de las veces la casa de los abuelos maternos de los menores-, el hombre aquella tarde no tenía permiso para visitar a sus hijos.
Esto último en relación a lo que el acusado dijo durante su declaración en el juicio y en el que afirmó que había ido hasta la casa de su ex para buscar a sus hijos.
En segunda instancia, el fiscal dejó en claro que el acusado fue hasta el lugar munido con un cuchillo que llevaba dentro de una bolsa negra, lo que demuestra que hubo una intención previa bien marcada. A lo que luego complementó con lo que manifestó la mamá de Amarilla, quien dijo escuchar en voz del propio acusado la frase “maté al infeliz”, una vez culminado el ataque a Ávalos.
También agregó que la ira del acusado aquella jornada quedó expuesta en los daños que dejó en el inmueble de la pareja en su desesperado afán de ingresar por la fuerza.
En este apartado, hizo mención a los cortes que De Souza presentaba en su brazo y que le fueron provocados al querer entrar por  una ventana que él mismo violentó de un piedrazo.
En base todos estos argumentos, el fiscal solicitó la pena de 25 años de prisión para De Souza, quien en todo momento siguió atentamente lo que exponía la parte acusatoria.

Absolución
Al momento de tomar la palabra, el abogado defensor del imputado, Basilio Domanski, manifestó que su cliente padeció un “trastorno mental transitorio” en el momento en que confrontó con su ex y la pareja de ésta y negó que De Souza haya ido hasta la vivienda de Ávalos con la intención de asesinarlo.
Es por ello que pidió que los magistrados contemplen el estado del acusado y solicitó su absolución.
El juicio pasó a un cuarto intermedio hasta el próximo martes,  jornada en la cual se conocerá el veredicto del tribunal integrado por los jueces Atilio León, Lyda Gallardo y María Ramos.

Indefenso en todo momento
Otros de los aspectos que se desprende de los relatos de los testigos que declararon durante las dos jornadas de juicio, refiere a la escasa posibilidad de defensa que tuvo Ávalos al momento del ataque.
Según las pericias policiales, la víctima fue hallada en el patio de su vivienda con un calzoncillo como única prenda. Esto se debe a que el dueño de casa dormía al momento del ataque y que, por la rapidez con la que actuó De Souza, nunca tuvo la posibilidad de repeler las estocadas con el cuchillo. Incluso, la ex pareja del imputado sostuvo en su declaración que Ávalos en todo momento la defendió y que hasta se interpuso entre ella y su ex para no resultar herida.
El accionar violento de De Souza quedó expuesto con el relato de su propio hijo de 11 años, quien a golpes con un palo evitó que su madre sea la segunda víctima letal.
Por Agustín Mazo
fojacero@elterritorio.com.ar
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