2017-12-24
Una silla de ruedas, el regalo más deseado
En su rostro hay algún signo de sufrimiento y sacrificio, pero su mirada irradia sobre todo, valentía y amor incondicional.
La mujer ahora ya tiene a sus hijos lejos de la casa, pero cuida de tres nietos.
La vida de esta abuela estuvo marcada por dos momentos trágicos que fueron los que la llevaron a hacerse cargo en un primer momento de dos nietos, cuando apenas tenían uno y dos años de edad, Matías Gabriel y Juan Esteban. Los bebés perdieron a su madre María Eva y un hermano en un accidente de tránsito; hoy tienen 18 años y 16 años, respectivamente.
“Mi nuera falleció en un accidente y me quedé con ellos, les crié. Todo lo que no les di a mis nueve hijos les estoy dando a mis nietos, buscando siempre que estudien, que sean buenas personas, y así lo son”.
Resaltó que los jóvenes “son atentos siempre conmigo, me ayudan en todo y dan mucho valor a todo lo que me costó cuidarlos, alguna vez faltó carne en la olla, pero de todo nos repusimos”, dijo.
Cuando los nietos Matías Gabriel y Juan Esteban ya no causaban tanto trabajo, la vida le dio otro desafío a esta ejemplar mujer. Hace 13 años, luego de un trabajo de parto con muchas complicaciones Marta Elisa, otra de sus nueras, falleció trayendo al mundo a Fernando, un niño que nació prematuro y superó el pronóstico adverso de los médicos y la terapia en neonatología.
“Desde el primer momento los médicos me dijeron lo que significaría hacerme cargo, yo lo miraba, me daba tanta pena verlo ahí en la incubadora. Era mi sangre, ¿cómo podía dejarlo desamparado? Puse al bebe en manos de Dios y le pedí que me encaminara y diera fuerzas para criarlo, y así fue”.
Recordó que su hijo y padre de la criatura “estuvo hasta que el nene cumplió cuatro años”. Desde entonces no lo volvió a ver.
Esta mujer se hizo camino sola para mantener la casa y a sus chicos. Se dedicó a la artesanía, a cultivar la chacra.
Ahora, una cobertura social le alivia algunos gastos y la mudanza desde la colonia a la zona urbana la acercó a los servicios.
Una de las principales dificultades en la colonia -más allá de los constantes controles médicos que requiere Fernando- era la falta de movilidad.
El chico recién hace un mes recibió una silla de ruedas adaptada para su discapacidad. Antes, sin esta movilidad, tuvo que dejar la escuela.
La adquisición de la silla especial fue posible mediante el trabajo voluntario de Alejandro Armesto y el aporte de Vicegobernación, contó agradecida.
“Yo ya no aguantaba más, mis brazos, mi cintura me dolían, porque es pesado mi bebé, tenía un carrito pero era muy difícil transportarlo”. Cargarlo demandaba mucha fuerza a su abuela, que lo trasladaba en brazos.
Además, aseguró, el adolescente no estaba cómodo. “Me ha tocado caminar varios kilómetros con él cuándo vivía en la colonia, ahora podemos salir, y no sólo para ir al médico, sino para visitar a alguna amiga, algún familiar, y Fernando está bien, cómodo, contento”.
Con el pasar de los años, los hijos de Nilda formaron familia, algunos por Buenos Aires, Corrientes, el Sur; quedaron con ella Matías, Juan y Fernando.
“Sobre todo Fernandito es mi compañerito de día y noche, por más que no habla, no camina, me entiende, es un orgullo tenerlo conmigo”.
Sobre los avances que logró su nieto con la perseverancia en el tratamiento médico y la dedicación de ella, refirió: “Está mucho más desenvuelto, yo siempre le hablé como si él no tuviera ningún problema, me mira y se ríe, entiende y graba todo lo que le digo, sabe lo que es lindo, feo, lo bueno y lo malo, ahora también podrá ir nuevamente a la escuela, que le gusta mucho” dijo muy orgullosa.
Derecho postergado
Pasaron trece años para que llegue la ansiada silla que le corresponde a Fernando por su discapacidad.
Con este implemento, la vida de los dos cambia por completo.
Esta Navidad será diferente, resaltó Nilda, “las fiestas eran cansadoras para los dos, yo tenía que tenerlo en mi regazo, él se sentía mal. La silla es una bendición y vamos a poder compartir con la familia y los amigos, yo celebro la vida y la salud de mis nietos y doy gracias por tener a Fernando conmigo”.