2017-12-24

Festejo con trabajo y sin hambre para seis hermanos

Desde hace tres años, seis hermanos de entre 7 y 19 años asisten regularmente al Hogar de Día, donde desayunan, almuerzan y meriendan, mientras que pasan la noche solos en una pequeña y precaria vivienda, en la que hoy celebrarán la primera Nochebuena con el mayor de ellos con un trabajo fijo.
La ayuda de sus vecinos y de otros hermanos más grandes de parte de madre (que falleció tres años atrás) les permite sobrevivir mientras buscan un porvenir más digno.
La pobreza extrema los acompañó por mucho tiempo. A la muerte de su mamá le siguió el agravamiento de las adicciones de su padre, quien vendió la mayoría de los electrodomésticos de la vivienda, la que se vio muy afectada en una tormenta reciente.
La luz en el camino llegó gracias a la intervención de funcionarios del Hogar de Día y de la Oficina de Empleo, quienes incentivaron a Lucas Jara a que finalice sus estudios secundarios y a que ingrese al programa Jóvenes Con Más y Mejor Trabajo.
Luego, una empresa que presta servicios en el Aeropuerto Internacional Mayor Eduardo Krause solicitó personal a través de la oficina, entrevistó a Lucas y lo contrató.
Así, el mayor de los Jara dispone de una entrada fija de dinero y de a poco la situación de la familia se torna mucho más llevadera.

Vecinos y familia presentes
“Nosotros siempre contamos con el apoyo de los vecinos, de mis hermanos mayores, de Miriam, que es como mi segunda mamá y siempre nos conseguía para comer a la noche, porque el hogar a la noche no está abierto”, agradeció Lucas.
Y reconoce: “Ese siempre era mi mayor problema, la comida de la noche para mis hermanos, que ahora con este trabajo comida no nos falta, aunque a veces no llegamos a fin de mes. Además, con el sueldo estoy tratando de comprar las cosas que nos hacen falta, que teníamos pero vendió mi papá”.
Lucas tiene 19 años y está a cargo de José Luis (18), Agustín, (15), Daniel (13), David (11) y Rodrigo (8), porque, como él prefiere decir, su padre está enfermo y vive con su abuela.
La casa, muy precaria, se levanta en una zona verde del barrio Hermoso, tiene muchos problemas y cada vez que llueve entra agua por las goteras.
Los hijos mayores del primer matrimonio de su madre ayudan dentro de sus posibilidades, puesto que cada uno tiene una familia.
Por gestiones de los vecinos, la Municipalidad envió a un equipo de Acción Social, que encargó a un carpintero los arreglos necesarios para poner la vivienda en condiciones.
La gente del barrio se conmovió por la difícil situación que atravesaban los Jara y se puso en campaña hasta conseguir que la comuna comprometiera el trabajo necesario.
Las lluvias de ayer complicaron el proyecto de tener las mejoras listas antes de las fiestas de fin de año: “Estoy feliz y agradecido con todos los que siempre me ayudaron y en algún momento sé que voy a ayudar a los demás a salir adelante”.
“Este año las cosas para nosotros como familia han cambiado mucho, estamos logrando salir adelante, mis hermanos pasaron todos de grado con buenas notas y eso me hace sentir orgulloso de ellos, ver que estamos mejor y que estamos progresando gracias a la ayuda de mucha gente me hace sentir muy feliz y lleno de esperanza”, resaltó Lucas.
Los chicos van obteniendo pequeños grandes logros y de a poco proyectan el futuro de cada uno.
“Todo va cambiando y esta Navidad será diferente para nosotros, sin tanta preocupación con mis hermanos de no tener qué comer o dónde ir, porque estamos más organizados”, refleja Lucas.
Mientras el mayor se encuentra trabajando, los demás pasan las horas realizando actividades en el Hogar de Día.
En tanto, los fines de semana quedan al cuidado de José Luis, el segundo, quien ya cumplió 18 años y pretende ingresar al mercado laboral, siguiendo el camino de su hermano, para seguir mejorando las condiciones de todos.

Volver y hacerse cargo
“Cuando cumplí 18, por rebelde y porque me llevaba mal con mi papá, me cansé y me fui, pero me arrepentí, me sentí triste y solo”, contó el más grande.
E insistió que este año las fiestas tendrán otro sabor: “Hice las paces con mi papá, que me permitió volver a mi casa y cuidar de mis hermanitos, porque yo los extrañaba y sé que ellos me necesitaban. Tengo trabajo y puedo salir adelante”.
“Es raro ser el hombre de la casa, el sustento de todos”, admitió.
“La situación en la que vivimos -continuó- me obligó a madurar muy rápido, pero sé que no estoy solo llevando adelante la familia, porque nos ayudamos entre todos”.
El mayor regalo para esta Navidad será la reparación de la precaria casa, lo que les permitirá vivir de manera algo más confortable y con menos sobresaltos.