2017-11-22

Dejó salir del país por el puente a célebre ladrón y la procesaron

La Cámara Federal de Posadas confirmó la semana pasada el procesamiento por violación de deberes de funcionario público contra una funcionaria de Migraciones que dejó salir por el  puente Posadas-Encarnación a un hombre que tenía pedido de captura internacional y prohibición de salida del país.
La decisión la había tomado en primera instancia la titular del Juzgado Federal de Posadas, María Verónica Skanata, quien además ordenó el embargo de 20.000 pesos sobre los bienes de la investigada, la inspectora Silvia Krieger. El dictamen de la Cámara llegó luego de la apelación.
Según consta en el expediente, el ciudadano César Gómez Rivero salió por el viaducto el 14 de febrero del 2013 a las 8.21 pese a que el sistema alertó sobre sus antecedentes. Un superior de Krieger controló después las restricciones y verificó que la mujer había obviado el alerta expresado en el sistema interno al argumentar que se trataba de una “coincidencia - no corresponde”.
Una vez que constataron el hecho, fue la propia Dirección Nacional de Migraciones, a través del abogado y jefe del Departamento de Sumarios del ente, que realizó la denuncia ante la Justicia Federal. Allí empezó el proceso que, a juzgar por los cuatro años transcurridos, no mostró celeridad.

Ladrón de historia
Más allá del hecho, el perfil de César Gómez Rivero es más que llamativo ya que se trata nada más y nada menos de un ladrón de fama internacional, acusado de perpetrar la sustracción de 19 mapas históricos de la Biblioteca Nacional de Madrid. El hecho es considerado como el mayor atraco a la institución.
Según reconstruyó El Territorio en base a archivos periodísticos de diarios de España y medios nacionales, Gómez Rivero es uruguayo nacionalizado español, pero residente en Buenos Aires. Tiene antecedentes por robos similares también en Uruguay, pero nunca fue extraditado por Argentina.
El Negro, como es conocido, presentó en la histórica Biblioteca carnés de investigador apócrifos en febrero del 2007, ya que esa era la única forma de entrar a la Sala Cervantes, donde estaban los mapas. El faltante de los documentos se descubrió el 24 de agosto de ese año y por el hecho fue despedida la directora del establecimiento. 
No era para menos; según la investigación, Gómez Rivero sacó con hojas de afeitar el primer mapamundi de la obra Cosmograhia de Ptolomeo – uno de los cartógrafos más famosos de la historia-, editado en 1482 en Ulm (Alemania) y tasado en unos 110.000 euros y otro de la obra Geographia, también de Ptolomeo, valorado en unos 100.000 euros. El botín, en ese entonces, fue tasado en un millón de euros.
El mismo día que se perpetró el robo, el falso historiador viajó a Buenos Aires. Cuando la justicia española lo señaló como el autor del hecho, se descubrió que estaba muy lejos y que también tenía antecedentes de robos similares en Paraguay y Uruguay.
En junio de ese mismo año el juez Ariel Lijo lo procesó junto a otras dos personas por tentativa de estafa, ya que las obras fueron ofrecidas por internet al mercado internacional mediante una casa de libros. Lijo embargó sus bienes por 200.000 pesos y le prohibió salir del país, pero nunca estuvo en prisión.
El acusado confesó el hecho y entregó a la Justicia diez de las láminas robadas, las cuales  -luego de que especialistas argentinos y españoles constataran su veracidad– fueron devueltas a la Biblioteca Nacional. Otros mapas han sido recuperados en Australia y Nueva York, después de que una casa londinense la subastara. Los restantes nunca aparecieron.
Pese a los trámites de extradición solicitados por España, donde le esperaba una pena de hasta ocho años de prisión de ser considerado culpable, nunca compareció en Madrid. En mayo del 2015, la Corte Suprema de la Nación Argentina negó el pedido español por considerar que el delito estaba prescrito.
No se pudo indagar sobre el destino del confeso ladrón de documentos culturales en la actualidad.

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