Octubre de 1492; Colón desembarca el viernes 12 y superado el primer asombro de esta “isla” que imaginó un obstáculo más que un continente en su derrotero a la India, confidenció en su Diario su estrategia y objetivo: "Martes 16. Partí de las islas de Santa María de la Concepción cerca del medio día, para la isla Fernandina, la cual muestra ser grandísima al Oeste y navegué todo aquel día con calmería (serenidad). No pude llegar a tiempo de poder ver el fondo para surgir (anclar) en limpio, porque es en esto mucho de haber gran diligencia por no perder las anclas; y así temporicé (a poca vela, para no ceder terreno) toda esta noche hasta el día que vine a una población adonde había venido aquel hombre que yo hallé ayer en aquella almadía (balsa) a medio golfo, el cual había dado tantas buenas nuevas de nos que toda esta noche no faltaron almadías a bordo de la nao (navío), que nos traían agua y de lo que tenían. Yo a cada uno le mandaba dar algo, a saber: cuentecillas, diez o doce de vidrio en un hilo, y sonajas de latón que valen en Castilla un maravedí cada una, y agujetas, de que todo tenían en grandísima excelencia, y también miel de azúcar. Y después envié al batel de la nao en tierra por agua, y ellos de muy buena gana le enseñaban a mi gente adónde estaba el agua, y traían los barriles llenos al batel y se holgaban mucho de nos hacer placer. Esta isla es grandísima y tengo determinado de rodearla porque según puedo entender, en ella o cerca de ella, hay mina de oro. Esta isla está desviada de la de Santa María ocho leguas casi Este Oeste; y este cabo adonde yo vine y toda esta costa se corre Noroeste y Sur sudeste, y vi bien veinte leguas de ella, mas ahí no acababa. Ahora escribiendo esto, di la vela con el viento Sur para pujar a rodear toda la isla, y trabajar hasta que halle Samaot (en Las Antillas) que es la isla o ciudad adonde es el oro que así lo dicen todos estos que aquí vienen en la nao, y nos lo decían los de la isla de San Salvador y de Santa María”.