2017-05-12
Condenaron al ‘arcángel de la muerte’ por violar a su hijastra
El identificado en el ambiente criminal misionero con el mote de ‘arcángel de la muerte’ -porque en un acto de extrema crueldad asesinó a su pareja prendiéndola fuego delante de sus hijos y se sentó a mirar- ahora reconoció que abusó sexualmente de una de sus hijastras, por lo que fue condenado a quince años de prisión en un juicio que terminó siendo abreviado.
Es que todo estaba previsto en el Tribunal Penal Uno para que el acusado se siente en el banquillo a responder por el delito de abuso sexual con acceso carnal, agravado por la edad de la víctima y la convivencia, pero sobre la hora decidió aceptar su culpa.
De ese modo, reconoció todos los tormentos que sufrió la criatura estando en sus manos, cuando aún convivía en pareja con su progenitora en la zona rural de Fracrán. Cada vez que pudo, la sometió en la casa e, incluso, con la madre durmiendo en una de las habitaciones.
En Cámara Gesell, la víctima reveló detalles de los reiterados ataques que no hicieron más que acorralar al condenado, en prisión desde hace más de dos años. Más allá de eso, las pericias médicas y científicas que en su momento fueron realizadas sustentaron las agresiones, por lo que al encartado no le quedó otra alternativa más que admitir los abusos.
Es por eso que, junto a su abogada defensora oficial y la representante de la fiscalía, acordó la pena que ahora debe ser homologada por los jueces Francisco Aguirre, Lilia Avendaño y José Pablo Rivero, aunque ese trámite sería un hecho.
Luego de su breve paso por los estrados tribunalicios obereños, el ‘arcángel de la muerte’ fue llevado nuevamente a la Unidad Penal II. Allí deberá cumplir la pena de prisión perpetua por homicidio y la reciente, de quince años, por abuso sexual. Como es reincidente, no podrá obtener beneficios excarcelatorios.
Un ataque diabólico
El atroz homicidio que le valió a García el calificativo de ‘arcángel de la muerte’ sucedió a fines de noviembre de 2014, más precisamente el lunes 24, en una chacra situada en la zona rural de colonia Fracrán, distante a 40 kilómetros de San Vicente.
Su víctima fue Yolanda Noemí Fernández (40). Ella, junto a sus tres hijos pequeños, convivió durante varios años con su asesino pero, si bien los golpes fueron una constante en la relación, jamás imaginó que el miedo a dejar la casa para buscar ayuda derivaría en su agónica muerte.
Lo que supo El Territorio al tener acceso al expediente de esa causa es que, en los momentos previos al desenlace, la pareja -una vez más- discutió a los gritos. Sin embargo, García ya tenía decidido ir más allá de los golpes, por lo que luego de una salvaje agresión que dejó a la víctima al borde de la inconsciencia, roció el cuerpo con líquido inflamable, tomó un fósforo y la prendió fuego estando ella todavía viva.
Todo ocurrió frente a los tres hijos de la mujer, quienes contemplaron la escena sin saber qué hacer. Lo peor se conocería semanas después, ya que en Cámara Gesell uno de los menores aportó detalles escalofriantes. Por ejemplo, que el asesino se sentó a mirar y se reía a carcajadas mientras su madre ardía en llamas y pedía a gritos que apagaran el fuego.
Después del ataque que dejó a la mujer al borde de la muerte, Fernández debió esperar casi dos días para que su pareja la llevara al hospital Samic de San Vicente, aunque por la gravedad de su cuadro recaló primero en el nosocomio obereño y luego en el Madariaga de Posadas.
La madre permaneció 38 días conectada a un respirador, con las vías respiratorias dañadas y alrededor del 60 por ciento del cuerpo quemado.
Murió en la noche del viernes 2 de enero de 2015 y a esa altura García ya estaba detenido. Dijo que amaba a su pareja, que ella se había quemado accidentalmente al manipular combustible y que, incluso, trató de ayudarla. Poco tiempo después, se descubrió que era mentira.
Las pruebas en su contra fueron tan contundentes que un año después su causa fue elevada a juicio bajo la caratula de homicidio calificado, amenazas, tenencia y portación ilegal de armas de fuego.
En noviembre del año pasado, se debía realizar el debate oral pero, igual que ahora, eligió aceptar su culpa para ponerle punto final mediante la vía del abreviado. En esa oportunidad, no hubo acuerdo más que la prisión perpetua, a la que ahora deberá sumarle quince años más.
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